Un profesor escondió una instrucción en un examen para detectar el uso de IA: 32 alumnos cayeron y reprobaron
Un profesor escondió una instrucción en un examen y encontró la palabra Madagascar en 32 respuestas. Una alumna cuestionó el método y logró cambiar su nota
Imagen ilustrativa generada con IA; no corresponde al aula ni a los estudiantes del caso. Crédito: generada con IA. | Impremedia
Jason Gibson incluyó una instrucción casi invisible para detectar trabajos hechos con inteligencia artificial. El resultado lo sorprendió, aunque una estudiante logró que revisara su nota.
Los estudiantes debían comparar la Revolución Industrial con la era digital. Pero al corregir los trabajos, el profesor Jason Gibson encontró una referencia inesperada que se repetía: Madagascar. En algunos textos aparecía metida en frases sin sentido, lejos de cualquier explicación histórica.
La palabra no había llegado allí por casualidad. Gibson, docente de Historia en Alcorn State University, en Mississippi, había escondido una instrucción entre las consignas del examen: incluir una mención absurda a Madagascar. La escribió en blanco sobre un fondo del mismo color, de modo que pasara inadvertida a simple vista, pero pudiera copiarse junto con el resto del enunciado.
Si alguien pegaba todo en un chatbot, también le entregaba ese pedido oculto. Según contó el profesor en TikTok, 32 de sus 35 alumnos, repartidos en dos clases, terminaron reprobando esa parte del examen.
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La palabra que se repetía en los exámenes
Gibson buscaba saber si sus estudiantes estaban delegando la escritura de las respuestas en una herramienta de inteligencia artificial. La instrucción escondida le permitía buscar una señal concreta al corregir.
Las menciones a Madagascar aparecieron en trabajos que debían hablar de transformaciones tecnológicas y sus efectos en la sociedad. Para el docente, esas referencias fuera de contexto indicaban que muchos habían copiado el enunciado completo y entregado la respuesta del chatbot sin leerla con atención.
Eso fue lo que más lo inquietó: que frases ajenas al tema hubieran llegado hasta la entrega de un examen. En sus videos explicó que no disfrutaba reprobar a estudiantes y que su intención era hacerles saber que había advertido lo que estaba ocurriendo.
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Una alumna vio el mensaje y cuestionó su nota
Después de explicar el procedimiento, Gibson permitió que los estudiantes pidieran una revisión. Dos lo hicieron y una consiguió que cambiara su calificación.
La alumna sostuvo que el modo oscuro de su pantalla le había permitido ver la frase escondida. Al leerla, interpretó que era una indicación más del examen y decidió cumplirla. El profesor aceptó su explicación, según informó Notebookcheck.
La revisión introdujo un matiz en una historia que circuló como una prueba contundente contra casi toda la clase: la presencia de la palabra no bastaba, en todos los casos, para demostrar que un estudiante había hecho trampa.
El relato de Gibson puso el foco en un problema que va más allá de encontrar una palabra sospechosa. Un trabajo puede estar bien escrito y, aun así, decir poco sobre lo que aprendió quien lo entrega. En estos exámenes, una referencia a Madagascar alcanzó para que el profesor empezara a hacer preguntas.
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