Los secretos para lograr un matrimonio duradero

Entrevistadas con más de 30 años de casadas no comparten sus aprendizajes en la vida conyugal

matrimonio

La mayoría coincidió en que es importante aceptar al otro como es, con sus virtudes y defectos.  Crédito: Shutterstock

Estar en pareja nos deja, sin duda, muchas enseñanzas. Y si a esto le añades que sean sobre dos décadas de unión, más todavía.

¿Cuál es el secreto para lograr un matrimonio duradero? ¿Qué vivencias marcan ese camino de aprendizaje? ¿Paciencia? ¿Tolerancia?

Al principio, puedes sentir que es más fácil sobrellevar las diferencias en la relación con la idea de que “el amor todo lo puede”. Pero en una época en la que ya muchos van con la opción del divorcio desde antes de la boda, manejar los altibajos de una convivencia no siempre se convierte en una misión que los motive a seguir juntos por tanto tiempo.

Al abordar a varias mujeres sobre aquello que han aprendido en sus años de casadas, la mayoría coincidió en que es importante aceptar al otro como es, con sus virtudes y defectos.

“No es color de rosa”, nos enfatizó doña Lupita Ortiz. “Aprendí a aclimatarme, porque hay sus diferencias. El matrimonio es una unión de dos personas que no son ni familia. Uno se casa bien enamorada, pero yo me pongo a pensar en que he vivido con mi esposo más de lo que viví con mis padres”.

Lupita cuenta con 59 años de casada con Raúl Rodríguez, a quien conoció a sus 15 años. “Nos conocimos en un parque de pelota, en un juego entre San Juan y Santurce. Los dos éramos cangrejeros. Lo conocí en abril, y en mayo me graduaba de noveno. Yo tenía 15 y él 22”.

Al poco tiempo de conocerlo, hubo una excursión escolar, así que lo invitó. “Era una gira de la escuela a Sandy Hills, un local de baile en Luquillo. Ya ni existe. Él fue en su carro. ¡Me acuerdo que allí bailamos que se acabó! Y cuando llegué a casa, mi papá me preguntó que con quién estaba. Lo menos que me imaginaba era que él sabía que estaba con Raúl. ¡Pero se enteró! ¡Y rapidito! ¡Y eso, que no había celulares! Él me exigió que si quería seguir viéndolo, él tenía que ir a casa, a visitarme”.

El joven aceptó. Vivieron 5 años de noviazgo. Con el matrimonio, llegaron muchos momentos felices, pero también, de dificultad. “Mi esposo bebía mucho, pero gracias a Dios, hace más de 30 años que dejó de beber. Y con eso, vino otro aprendizaje: había que tener paciencia y resignación, y por encima de todo lo demás, tener primero a Dios. En tantos años de matrimonio, aprendí a tener mucha perseverancia, a aceptar que hay cosas en la otra persona que uno no puede cambiar. Y todavía hay amor, porque sin amor, no te motivas a estar al lado de alguien”.

Hay que dialogar

Para Marichu Cañizares, expresar lo que sentimos es muy importante en el éxito de una relación de pareja. Así lo ha comprobado en sus 36 años de unión conyugal con Luis Juncos. “En la comunicación uno puede decir las cosas que a uno le gustan o no, y conocer lo que él siente. Cuanto te comunicas hay mayor comprensión”, analiza.

“También aprendes a ser tolerante, a entender que es importante para llevar una armonía entre ambos, porque cada uno tiene su personalidad. Todo el mundo tiene sus defectos, nadie es perfecto, pero uno aprende a tolerar al otro. El amor que nos tenemos los dos es la motivación para lograrlo, es lo primordial, que nos tenemos el uno al otro”, expresa.

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Un aspecto que resalta Cañizares es que las características mencionadas son necesarias para el progreso de una relación. “Eso lo ves cuando los hijos se van, que te quedas solo con tu pareja. Ahí es que te das cuenta de cuán fortalecida está o no la relación”, puntualiza.

También observa que es importante buscar ayuda profesional cuando lo amerite. “En todos los matrimonios hay problemas, hay crisis. Uno siempre debe buscar ayuda. Nosotros buscamos ayuda y nos abrió los ojos cuando el experto nos hizo caer en cuenta de que somos dos personas diferentes, y es normal que hayan sus altas y sus bajas. Eso significó mucho. Entonces, aprendes a poner de tu parte”.

Cuando hay diferencias

En el caso de Zenaida Martínez, la comprensión ha sido clave es sus 34 años de  casada con Santos Arimont, a quien cariñosamente apodan “Papo”, y a quien conoció en la escuela superior. “Adaptarme a su personalidad ha sido uno de los mayores aprendizajes, entender que somos distintos en unas áreas, porque él es más casero y a mí me gustaba más salir. Cuando éramos novios, a mí me encantaba ir a las patronales, y a él no, ¡las odiaba a muerte!, pero me acompañaba”, rememora entre risas. “Ahora no, no hay quién lo obligue”, añade.

De paso, reflexiona que “la paciencia, la comprensión y la solidaridad, todo eso junto, ha sido importante para una relación de tantos años”, y lamenta ver cómo “hoy día muchos matrimonios jóvenes no se comprenden y por cualquier cosa coge cada uno por su lado”.

Del mismo modo, Rita H. Candelaria Carrión critica el que “hoy día no todo el mundo soporta las cosas que pasan en un matrimonio. Los jóvenes hoy día no lidian con eso”. En su experiencia de 41 años de matrimonio al lado de Rafael Arroyo Nieves, “uno va comprendiendo que a veces uno tiene que tener paciencia para lidiar con las situaciones. Al principio todo es color de rosa, pero cuando pasan los años, te das cuenta de que uno no termina de conocer a las personas que está con uno completamente. Siempre hay sus cosas buenas, y otras no tanto. He aprendido a tener paciencia, y dejarle las cosas a Dios”.

En la experiencia de Dilsy Rodríguez, tener mucha paciencia ha sido una de las mayores lecciones en su relación con Mako Oliveras, a quien la une 24 años de matrimonio. “No es fácil, porque son dos personas diferentes con su opinión cada uno. Pero además de eso, te tengo que decir que hay dos asuntos claves para un matrimonio exitoso: no guardar rencor, y perdonar. Mi esposo y yo nunca nos acostamos peleados. Tienes que entender que uno siempre comete errores”, expresa convencida.

Otro aspecto que enfatiza es el de aceptarse tal cual es. “En mi caso, ambos somos de carácter bien fuerte, pero nos complementamos muy bien. Además, tú aprendes a perdonar y pasar la página. Claro, el amor es importante en esto, y ser buenos amigos. También, hay que respetar el espacio del otro. Eso es bien importante, no asfixiar a tu pareja. En mi caso había la dinámica de que por su trabajo como coach de béisbol de equipos de Grandes Ligas (los Angelinos de California y los Chicago Cubs, entre otros) él se pasaba seis meses fuera, así que eso daba el espacio para no abrumar el uno al otro. Hoy día, que está más relajado en asuntos de trabajo, nos seguimos llevando muy bien. Todavía él, si me puede bajar la luna, me la baja”.

– Rosa Escribano

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