Los dos desiertos

Israel y Arizona comparten el flujo interminable de inmigrantes indocumentados. En ambos casos existen grupso antiinmigrantes que con epítetos raciales pretenden combatir su llegada.

El inhóspito desierto que contiene a Arizona y aquel que alberga a Israel a medio planeta de distancia, tiene hoy similitudes nunca antes vistas. Tanto Arizona como Israel han establecido una mano dura y firme en contra de la inmigración indocumentada. Víctimas de epítetos raciales los inmigrantes del norte de Africa, particularmente aquellos provenientes del Sudán y Eritrea, luchan por ingresar a Israel en busca de mejor vida. Como un retrato de la experiencia vivida a diario y por décadas de inmigrantes latinomaericanos que buscan el sueño americano a través del cruce fronterizo de Arizona, estos inmigrantes africanos sufren de discriminación y de acusaciones de ser un cáncer para la sociedad.

Ayer, el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu emitió un ultimatum de manera tajante que no habrá más violencia y no habrá lugar para no resolver este problema de manera inmediata. Netanyahu se refería a una multitudinaria manifestación en Tel Aviv en contra de los inmigrantes africanos la cual terminó en violencia.

Todo esto ocurre en el marco de un reporte emitido sobre los derechos humanos en donde el Departamento de Estado de los Estados Unidos afirma que a miles de inmigrantes africanos en busca de asilo se les estaría megando acceso a servicios sociales básicos. Se estima que un total de 60 mil inmigrantes provenientes de Eritrea y Sudán han ingresado a territorio israelí en años recientes. Según el informe, de un total de 4,603 solicitudes de asilo recibidas en 2011, Israel únicamente aprobó una de ellas.

Israel cuenta con argumentos muy específicos y muy distintos a los que establecen los grupos antinimigrantes en Estados Unidos. Por un lado Israel ha sido abierto en su política migratoria, siempre y cuando el inmigrante sea judío. Por otro lado, Israel tiene que monitorear sus fronteras de una manera muy especial por el riesgo terrorista con el que vive constantemente. Sin embargo el racismo de algunos politicos y grupos de presión es evidente hace años y es en contra de los inmigrantes del norte de Africa. Tan es así que en 2010, Israel autorizó la construcción de un muro de 250 kilometros en su frontera con Egipto que incluye tecnología de punta para su monitoreo y cables de alta tensión.

Todo suena muy similar a lo que el inmigrante vive en Arizona.

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