Castigar al inocente
Los niños nacidos en Estados Unidos son estadounidenses sin importar el estado migratorio de sus padres. Esa es la ley, sin embargo, hay sitios en que se ignoran sus derechos individuales de nativos por tomar en cuenta situaciones ajenas como las que pueden ocurrir en su hogar.
Por ese motivo un juez federal determinó la semana pasada como inconstitucional la ley de Florida que obligaba a nueve mil menores de edad nacidos y residentes de ese estado, con padres indocumentados, pagar el precio de una colegiatura como si fuera de otro estado. O sea tres veces más que el resto de los residentes legales y nativos como ellos.
También hace poco más de un mes, un tribunal estatal de apelaciones dijo que Nueva Jersey estaba equivocado al negarle ayuda financiera a los estudiantes nacidos en Estados Unidos, hijos de padres sin papeles.
Ambos magistrados aludieron a la Enmienda 14 de la Constitución, la que establece que cualquier persona nacida en nuestro país es estadounidense. Esto quiere decir que el 8% de todos los bebés nacidos en 2008 tienen los mismos derechos que los demás, aunque sus padres estén ilegalmente.
Nos preocupa mucho el antagonismo que existe contra estos menores. Hace dos años hubo un acalorado debate en las filas republicanas sobre los beneficios de negar la ciudadanía.
Este debate desapareció de las noticias, pero varios estados como Florida instrumentaron leyes discriminatorias en ese aspecto. Aunque las opiniones de los políticos al respecto siguen resonando.
Por ejemplo, el candidato republicano a la vicepresidencia, Paul Ryan, dijo el 04-26-11 que debe haber un cambio constitucional sobre los derechos de los ciudadanos. También el asesor en temas migratorios del candidato Mitt Romney, Kris Kobach, promovió un proyecto de ley en Arizona, que por fortuna fracasó, para imponer dos tipos de ciudadanía.
El juez federal K. Michael Moore, en el caso de Florida, hizo énfasis en el derecho del individuo por sobre otras consideraciones ajenas a él. La infracción migratoria no tiene ninguna especial, como cualquier otro delito, para ser hereditaria.
Creemos que es hora de que las personas sean las responsables de sus actos, en vez de que se extienda el castigo a sus hijos, que nada tuvieron que ver con decisiones de sus padres que les afectaron directamente. Esto mismo ocurre, salvando las grandes diferencias legales, con los “soñadores”. No se vale castigar a los inocentes de toda culpa.