Adultos mayores de NYC son mucho más pobres que hace 10 años…y podrían venir tiempos peores

En la última década aumentó en un 50% la cantidad de personas de la tercera edad, que no pueden cubrir sus necesidades básicas

Las filas alrededor de las despensas de alimentos son cada vez más largas.

Las filas alrededor de las despensas de alimentos son cada vez más largas.  Crédito: Fernando Martínez | Impremedia

La fila de personas esperando donaciones en las despensas de alimentos cada vez son más extensas en los cinco condados de la Gran Manzana. Se trata apenas de un “síntoma” de lo que describe un nuevo informe del Centro para el Futuro Urbano (CUF), en donde se pondera que las tasas de pobreza entre los residentes de 65 años o más, aumentaron en casi todos los condados de la ciudad de Nueva York, siendo más elevadas en El Bronx (24%), Brooklyn (19.8%) y Manhattan (17.8%).

Según el reporte, la cantidad de adultos mayores en todo el estado, que viven en la pobreza o enfrentan inseguridad financiera, para enfrentar sus necesidades básicas, aumentó casi un 50% durante la última década, superando por mucho la tasa de crecimiento de la población.

Además, cada vez más personas de la tercera edad de todos los condados, deben verse obligadas a trabajar, incluso recibiendo compensaciones de jubilación. En El Bronx, la cantidad de adultos mayores en la fuerza laboral aumentó un 72% en la última década. Allí el 16% de personas mayores de 65 años están empleadas.

Esta realidad angustiante, claramente descrita en muchos otros análisis, se está cruzando en este momento con el temor que ante las nuevas políticas de recortes a programas sociales, ordenadas por la Casa Blanca, se termine de derribar incluso las acciones de ayuda de centenares de organizaciones, que le tienden la mano a los que menos tienen.

La peruana Rubela Sánchez, de 65 años, es testigo de este deterioro sostenido en el poder adquisitivo de los neoyorquinos. El viernes 21 de febrero la migrante esperaba bajo temperaturas congelantes, un donativo de proteínas y verduras, en la calle 179 y la Avenida St Nicholas de Manhattan, en una jornada semanal de una Iglesia Pentecostal. 

“Yo tengo 30 años en este país y jovencita trabajé muy duro, para levantar a mis hijos. Pero aún indocumentada y sin una profesión, se podía. Todavía trabajo, pero no me alcanza. Por eso debo esperar que me regalen algo de pollo aquí, para poder llevar algo de carne a mi mesa”, comentó la migrante, quien teme que como escucha noticias sobre recortes federales, todo se pueda poner peor para los más pobres.

La dominicana Gisela García es voluntaria de esta iglesia, en las jornadas de entrega de alimentos. Con entusiasmo, pero a la vez con preocupación, observa que cada vez más las precariedades son mayores: “estamos recibiendo más personas y más personas de todas las edades, razas e incluso de otros estados. La inflación está ‘matando’ a mucha gente”.

La dominicana Gisela García es voluntaria distribuyendo alimentos en una despensa en el Alto Manhattan: “cada vez vienen más de todas las edades y razas” (foto: Fernando Martínez)
Crédito: Impremedia

Más adultos mayores caerán en la pobreza

La proyección de Jonathan Bowles, director ejecutivo del CUF es que vamos a ver a miles de adultos mayores, a caer en la pobreza, a menos que los líderes electos estatales tomen medidas urgentes de asequibilidad. 

“La población de la ciudad de Nueva York, está envejeciendo rápidamente, pero muchos de estos neoyorquinos mayores, no tienen seguridad financiera y luchan para llegar a fin de mes”, subrayó Bowles.

Asimismo, lo que hoy le quita el sueño a Bernardo Fabre, pastor de la Iglesia Pentecostal de la calle 179 de la ‘Pequeña República Dominicana’, es que si el presidente Donald Trump “no baja la muñeca” y sigue avanzando en recortes a ciertos programas, se podría venir en Nueva York una hambruna más grande.

Durante años, en este espacio, se organizan jornadas de apoyo a los más desfavorecidos, incluyendo despensas de alimentos en alianza con City Harvest, con la diferencia de que en los últimos meses, la demanda de sus servicios tiende a subir.

“Vemos aquí en esta jornada, que los ancianos están pasando mucha hambre, de todas las razas, no solo los hispanos. Aquí viene gente de los cinco condados, lo cual es una prueba clara que la gente está enfrentando cada vez más necesidad. Las filas, a veces, le dan la vuelta a dos bloques”, cuenta el líder religioso.

Trump: ‘Baje la muñeca’

Fabre asegura que no se está haciendo lo suficiente para ayudar a miles de ancianos, pues finalmente los programas que él comanda, ayudan mucho, pero no muestran el camino para que los más vulnerables puedan ver algo de “luz y estabilidad”.

En estos tiempos en que se habla de recortes y revisiones de agencias federales, de donde se derivan fondos para ayudas sociales, hay quienes avizoran que podrían vender incluso tiempos “apocalípticos” para los que ya están batallando para sobrevivir con los vientos de la alta inflación en contra.

“Le pedimos al presidente Donald Trump que ‘baje la muñeca’ contra los pobres y haga recortes a los ricos. Esto lo veo con mucha preocupación. Entiendo que el país necesitaba cambios, que se estaba dilapidando recursos en cosas innecesarias, pero los programas sociales comunitarios que le lleven la comida a los pobres deben ser intocables”, exigió el pastor de origen dominicano.

Varias organizaciones de distribución de alimentos para adultos mayores, cuya acción social depende en parte de fondos federales, han expuesto su angustia en las últimas semanas, ante la orden ejecutiva del pasado mes de enero del presidente Trump, que trató de poner una pausa a subvenciones, préstamos y otros tipos de asistencia financiera federales.

La medida, aunque fue bloqueada por un juez, tenía como objetivo dar tiempo, para revisar los programas de las agencias y determinar los mejores usos de la financiación para esas subvenciones de acuerdo con la ley y las prioridades de Trump.

En este sentido, organizaciones Meals on Wheels América, que representa a más de 5,000 organizaciones de entrega de comidas a domicilio a ancianos en todo el país, dijo que dichos grupos obtienen aproximadamente el 35% de su financiación del gobierno federal.

En una sesión informativa, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, destacó que las personas que reciben asistencia individual directamente del gobierno, como la Seguridad Social, Medicare y los cupones de alimentos, no se verían afectadas por las reducciones que plantea el gobierno.

El pastor Bernardo Fabre de la Iglesia Pentecostal de Washington Heights exhorta a Donald Trump a que no quite fondos a los programas sociales que van directamente a los ancianos más pobres. (Foto: Fernando Martínez)

Amenazas

De acuerdo con versiones de medios nacionales, por ejemplo el Fondo de Innovación Social, una iniciativa del presidente Barack Obama, que ha otorgado casi 300 millones de dólares en subvenciones gubernamentales desde su creación en 2009, está “amenazada de desaparecer”.

El dinero de este fondo se ha destinado a proyectos destinados a albergar a las personas crónicamente sin hogar, emplear a adultos desempleados y brindar atención médica a las personas sin seguro. Debido a que el programa requiere que los beneficiarios, busquen fondos adicionales de contrapartida, ha generado más de mil millones de dólares en inversión pública y privada combinada.

Pero a fines del mes pasado, The New York Times informó que un memorando de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, recomendaba la eliminación de nueve agencias federales, entre ellas se encontraba la Corporación para el Servicio Nacional y Comunitario, que es más conocida por administrar AmeriCorps, pero también opera el Fondo de Innovación Social.

Las filas bajo temperaturas congelantes cada vez son más largas en algunos centros de distribución de alimentos gratuitos. (Foto: Fernando Martínez)

CUF: Hay soluciones a la vista

Más allá de los riesgos latentes de que ciertos programas federales, que ayudan directamente a los adultos mayores más vulnerables, sean cancelados, el Centro para el Futuro Urbano (CUF) propone varias estrategias a nivel municipal y estatal para enfrentar esta tendencia:

  • Eliminar las listas de espera para los servicios clave para el envejecimiento que brindan las organizaciones comunitarias, sin fines de lucro, desde comidas a domicilio hasta asistencia para el transporte y servicios de gestión de casos.
  • Ampliar las opciones de vivienda asequible para adultos mayores y sus cuidadores familiares, incluidos incentivos para el desarrollo de nuevas viviendas y apoyo para expandir el Programa Plus One ADU para satisfacer la creciente demanda.
  • Reducir los costos de la atención médica al permitir que el Estado de Nueva York importe medicamentos recetados menos costosos de Canadá.
  • Lanzar una iniciativa de múltiples agencias para garantizar que más adultos mayores elegibles accedan a los beneficios federales, estatales y locales aprovechando los datos estatales.
  • Implementar un crédito fiscal para ayudar a los cuidadores familiares que cuidan a sus seres queridos mayores.
  • Crear una versión estatal del Crédito Fiscal por Ingresos del Trabajo disponible para los neoyorquinos mayores de 65 años que declaren sus ingresos (los adultos mayores no pueden recibir este crédito según las normas federales).
  • Aumentar el acceso a vehículos de ahorro para la jubilación mediante la implementación y promoción del Programa de Ahorros Secure Choice

Más adultos mayores trabajando:

  • 75.4% creció en la última década en Brooklyn la cantidad de adultos de 65 años o más que trabajan. El 18.1% de los adultos mayores de ese condado están empleados.
  • 54.4% aumentó en los últimos diez años en Queens la cantidad de adultos de 65 años o más que están en el mercado laboral. El 18.6% de los adultos mayores del condado de la salsa tienen un trabajo.
  • 38.7% en este mismo periodo de tiempo aumentó el número de personas mayores en Manhattan que se mantienen trabajando. El 26.3% de los adultos mayores de ese condado están empleados.
  • 72.1% aumentó en los últimos diez años en El Bronx la cantidad de adultos de 65 años o más que están en el mercado laboral. El 16% de los adultos mayores del condado de la salsa tienen un trabajo
  • 52.3% se incrementó en los últimos diez años en Staten Island la proporción de personas de la tercera edad que están en el mercado laboral. El 15.4% de los adultos mayores del condado de la salsa tienen un trabajo

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