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El anciano británico que ganó la lotería y terminó en la cárcel por construir un imperio criminal

Un premio millonario derivó en una red ilegal de drogas y armas que inundó Mánchester con fármacos peligrosos fabricados a escala industrial

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El hombre tomó una mala decisión con su premio y que lo llevó a una condena de 16 años en prisión. Crédito: Shutterstock

A primera vista, el titular podría provocar una sonrisa incrédula. La historia de un hombre mayor que gana la lotería y termina dirigiendo una red criminal dedicada a fabricar pastillas falsas y a traficar armas parece sacada de una novela satírica. Pero para la policía de Greater Mánchester, el caso de John Eric Spiby dista mucho de ser una anécdota pintoresca. Las autoridades lo describen como el líder de una organización que mostró “un desprecio absoluto por la vida humana y la seguridad pública”.

Spiby, hoy de 80 años, ganó la lotería en 2010. El premio ascendió a unos $3 millones de dólares. Vivía entonces en una localidad de unos 90,000 habitantes del condado de Greater Mánchester, en el norte de Inglaterra, y se encontraba a las puertas de la jubilación. Tenía ante sí la posibilidad de una vida tranquila, pero eligió un camino radicalmente distinto: reinvirtió su fortuna inicial en una operación delictiva que acabaría moviendo más de $359 millones.

Según la investigación judicial, la banda criminal se dedicó durante años a la fabricación industrial de medicamentos falsificados. La producción comenzó en una aparente y tranquila vivienda rural propiedad de Spiby, donde se instalaron máquinas especializadas para prensar y empaquetar pastillas. El propio acusado financió la compra de la maquinaria y puso a disposición del grupo las instalaciones, lo que permitió que la actividad creciera de forma sostenida y cada vez más sofisticada.

“Se trataba de un negocio de fabricación de drogas completamente industrializado, con capacidad para producir millones de pastillas falsas que contenían sustancias altamente peligrosas”, explicó el inspector Alex Brown, de la Unidad contra el Crimen Organizado Grave de la policía de Greater Mánchester. “El volumen de pastillas recuperadas y el nivel de la maquinaria incautada demuestran hasta qué punto estaba implicado este grupo en el suministro de drogas ilegales”, añadió.

Pastillas más potentes y una red que inundó Mánchester

El producto estrella de la organización eran pastillas de etizolam camufladas como diazepam, conocido comercialmente como Valium. Aunque el etizolam se utiliza en algunos países para tratar la ansiedad, el pánico o el insomnio, puede ser entre 6 y 10 veces más potente que el diazepam. En el mercado ilegal, su consumo se ha asociado a un aumento significativo de sobredosis y muertes. En Escocia, por ejemplo, esta sustancia estuvo implicada en el 58% de las muertes relacionadas con drogas registradas en 2021.

Durante el juicio celebrado en el tribunal penal de Bolton, Spiby intentó desvincularse de las actividades criminales, alegando desconocimiento del alcance real de la operación. Sin embargo, el jurado lo declaró culpable de conspiración para la fabricación y el suministro de drogas de clase C, entre ellas tranquilizantes y opioides sintéticos, además de delitos relacionados con la posesión de armas, munición y el intento de obstruir a la justicia.

La fiscalía detalló cómo, a medida que aumentaba la producción, la pequeña granja resultó insuficiente y el grupo trasladó la fabricación a una nave industrial cercana, mejor adaptada para operar a gran escala sin levantar sospechas inmediatas. Allí se producían millones de comprimidos destinados a inundar Mánchester y su área metropolitana.

El entramado criminal estaba formado, además de por Spiby, por su hijo John Colin Spiby Jr., de 37 años; Lee Ryan Drury, de 45; y Callum Dorian, de 35. Según la policía, Dorian era el auténtico cerebro operativo del grupo. Fue él quien estableció contactos con otras organizaciones delictivas y montó la red de distribución, utilizando la plataforma de mensajería encriptada EncroChat, ampliamente empleada por criminales en Europa hasta que fue infiltrada por fuerzas policiales internacionales.

Spiby Jr., por su parte, asumía los trabajos más físicos y directos: manipulación de la mercancía, transporte y apoyo logístico. También resultó ser el miembro menos discreto de la banda. En mensajes interceptados, llegó a alardear de la magnitud de sus operaciones e incluso bromeó con advertir a multimillonarios como Elon Musk y Jeff Bezos de que “anduvieran con cuidado” ante su supuesta competencia.

Las pruebas presentadas por la fiscal Emma Clarke mostraron un incremento notable del suministro de estas pastillas en zonas concretas, como Bury New Road, cerca de la nave industrial utilizada por la banda. El golpe definitivo llegó en abril de 2022, cuando la policía interceptó una entrega de cerca de 2,5 millones de pastillas en el exterior de un hotel de Manchester. El valor en la calle del cargamento incautado se estimó en hasta $83 millones.

El juez Nicholas Clark condenó al anciano a 16 años y un mes de prisión. Al dictar sentencia, fue especialmente contundente: “A pesar de ganar la lotería, decidió continuar una vida dedicada al crimen, en lugar de disfrutar de una jubilación normal”. Una frase que resume una historia tan insólita como inquietante, en la que un golpe de suerte terminó financiando uno de los mayores entramados de drogas falsificadas de la región.

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