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Inteligencia artificial y empleo en EE.UU.: quiénes perderán trabajo primero y quiénes podrán adaptarse

Un estudio revela qué empleos enfrentan mayor riesgo por la IA y por qué millones de trabajadores aún podrían reinventarse

Inteligencia artificial

Los expertos coinciden en que la IA no podría generar una catástrofe a nivel laboral en el país. Crédito: Shutterstock

La expansión acelerada de la inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral en Estados Unidos a un ritmo que pocos anticipaban. Sin embargo, lejos de ofrecer respuestas definitivas, los estudios más recientes dibujan un panorama lleno de matices, contradicciones y advertencias.

Un nuevo análisis elaborado por la Brookings Institution y GovAI sugiere que algunos empleos de oficina, como el de diseñadores web o asistentes administrativos, enfrentan un mayor riesgo de automatización que ocupaciones físicas como los conserjes. Pero el hallazgo más relevante no es quién podría perder su trabajo, sino quién tiene más probabilidades de recuperarse.

Empleos en riesgo… pero no todos por igual

La investigación parte de una métrica clave: la “exposición” a la IA. Este indicador mide cuántas tareas dentro de una ocupación pueden ser realizadas más eficientemente por herramientas automatizadas.

Bajo esta lógica, profesiones relacionadas con programación, marketing, análisis financiero y atención al cliente aparecen como altamente expuestas. La razón es simple: muchas de sus funciones, como redactar textos, analizar datos o responder consultas, ya pueden ser replicadas por sistemas de inteligencia artificial.

Sin embargo, el estudio introduce una segunda variable que cambia el enfoque: la capacidad de adaptación. No todos los trabajadores reaccionan igual ante la pérdida de empleo. Factores como el nivel educativo, la edad, los ahorros y la diversidad de experiencia laboral influyen directamente en las posibilidades de reinserción.

Aquí surge una diferencia clave: mientras muchos diseñadores web podrían encontrar nuevas oportunidades gracias a sus habilidades transferibles, millones de secretarias, cuyo trabajo también está altamente expuesto, enfrentan mayores dificultades para reinventarse.

Una brecha de género preocupante

Uno de los hallazgos más alarmantes del estudio es que los empleos más vulnerables están ocupados mayoritariamente por mujeres. Según los investigadores, cerca del 86% de los trabajadores en las posiciones con mayor riesgo y menor capacidad de adaptación pertenecen al género femenino.

Esto no es casualidad. Históricamente, las mujeres han dominado sectores administrativos y de apoyo, que ahora están en la primera línea de la automatización.

La experta Allison Elias, de la Universidad de Virginia, advierte que los cambios tecnológicos anteriores ofrecen pistas inquietantes. En el pasado, las innovaciones prometían mejorar las condiciones laborales de las secretarias, pero en la práctica muchas terminaron haciendo más trabajo por el mismo salario o incluso menos, con bajos niveles de satisfacción.

Hoy, la historia podría repetirse con la IA.

Contradicciones que generan incertidumbre

A pesar de la creciente cantidad de estudios, no existe un consenso claro sobre el impacto real de la inteligencia artificial en el empleo.

Por ejemplo, un análisis de la Universidad de Stanford concluyó que la IA ya está contribuyendo a la pérdida de empleos entre trabajadores jóvenes en sectores como el desarrollo de software y el servicio al cliente.

Sin embargo, otro informe del Economic Innovation Group encontró lo contrario: que los jóvenes en esos mismos sectores están teniendo mejores resultados que sus pares en industrias menos expuestas.

Incluso instituciones como la Reserva Federal de Dallas sostienen que es poco probable que la IA elimine puestos de trabajo de forma masiva en la próxima década, mientras que líderes empresariales advierten que millones de empleos podrían desaparecer pronto.

Estas contradicciones reflejan una realidad incómoda: nadie sabe con certeza qué ocurrirá.

Sin evidencia de una crisis inmediata

A pesar de los temores, los economistas coinciden en un punto fundamental: hasta ahora no hay evidencia sólida de que la IA esté causando desempleo masivo en EE.UU.

Lo que sí está cambiando es la naturaleza del trabajo. A diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, que afectaron principalmente a trabajadores manuales, la IA está impactando con mayor fuerza a los empleos de oficina.

Esto marca un giro histórico. Por primera vez, los trabajos considerados “seguros” por requerir habilidades cognitivas están en el centro de la transformación tecnológica.

Lecciones del pasado: entre el optimismo y la cautela

La historia económica demuestra que las predicciones sobre tecnología y empleo suelen fallar. Un ejemplo clásico es la llegada de los cajeros automáticos, que supuestamente eliminarían a los empleados bancarios. En lugar de eso, el sector evolucionó y generó nuevos roles.

Algo similar ocurrió con los teléfonos inteligentes, que dieron origen a profesiones completamente nuevas, como los creadores de contenido y especialistas en marketing digital.

Incluso el economista John Maynard Keynes predijo en 1930 que el avance tecnológico permitiría trabajar solo 15 horas a la semana, una visión que claramente no se ha materializado.

Estos antecedentes sugieren que, aunque la IA eliminará ciertos empleos, también podría generar oportunidades que hoy ni siquiera imaginamos.

¿Quiénes tendrán más oportunidades?

El estudio de GovAI y Brookings concluye que la mayoría de los trabajadores afectados por la IA probablemente logrará adaptarse. Aquellos con educación superior, experiencia diversa y acceso a recursos económicos tienen mayores probabilidades de encontrar nuevos empleos.

Además, vivir en ciudades con mercados laborales dinámicos también juega un papel crucial.

Sin embargo, un grupo más reducido, pero significativo, podría quedar rezagado. Se trata principalmente de trabajadores administrativos con menor movilidad laboral, menos recursos y oportunidades limitadas de capacitación.

Un futuro incierto, pero no inevitable

La gran lección de este momento es que la inteligencia artificial no determinará por sí sola el futuro del trabajo. Las decisiones de gobiernos, empresas y trabajadores serán igual de importantes.

Como advierten expertos del sector, el mayor riesgo no es la tecnología en sí, sino la falta de preparación para enfrentarla.

En un contexto donde abundan las predicciones contradictorias, la única certeza es que el mercado laboral seguirá transformándose. Y aunque algunos empleos desaparecerán, la historia sugiere que otros nuevos surgirán.

La pregunta no es si la IA cambiará el trabajo, sino quién estará listo para adaptarse cuando lo haga.

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