Mayoría conservadora del Supremo pone en jaque plazos de votación para este 2026
Los conservadores dudan de la ley que permite recibir votos cinco días después de las elecciones, amenazando las reglas de votación vigentes en catorce estados
Los magistrados liberales han hecho énfasis en la importancia de respetar las prácticas generalizadas de voto por correo. Crédito: Mark Tenally | AP
El lunes, la Corte Suprema pareció estar dispuesta a limitar el voto por correo, una medida que reforzaría la tendencia de los magistrados a disminuir la protección de los electores y que, en el fondo, ha beneficiado a los intereses republicanos y al gobierno del presidente Donald Trump.
En un momento en que algunos magistrados minimizan de forma pública sus divisiones internas, el caso del lunes, que ponía a prueba si las papeletas de voto por correo podían recibirse el día después de las elecciones, puso de manifiesto el profundo abismo entre la izquierda y la derecha con respecto al acceso al voto.
Este caso es uno de los dos demandas importantes ante la Corte que podrían afectar de manera significativa las siguientes elecciones de mitad de periodo. Se espera que el Supremo emita una decisión esta primavera sobre un caso pendiente de Louisiana que implica el alcance de una disposición de la Ley de Derechos Electorales con el propósito de proteger contra la discriminación racial.
El efecto de las disputas sobre la ley electoral para la democracia es incalculable. Quien vota determina quién accede a un cargo público. Y quien ocupa un cargo determina las políticas, la financiación y otros provechos gubernamentales que dan forma a la vida de los estadounidenses.
Los magistrados conservadores manifestaron sus dudas sobre la validez de una ley de Mississippi que permite que las papeletas con matasellos válidos se reciban dentro de los cinco días hábiles posteriores a los comicios, de acuerdo con las leyes electorales federales. Las mencionadas, que datan de 1845, establecen el primer martes del mes de noviembre para las elecciones federales.
En la práctica, el Comité Nacional Republicano (RNC) y otros opositores de la ley de Mississippi y medidas parecidas aseguran que esas papeletas que llegan a destiempo causan incertidumbre y contribuyen al caos postelectoral.
Por su parte, los magistrados liberales han hecho énfasis en la importancia de respetar las prácticas generalizadas de voto por correo. Cerca de 30 estados, en mayor o menor medida, permiten que se cuenten las papeletas enviadas por correo el día de las elecciones si se reciben poco después.
Entre los que apoyan a Mississippi están el Comité Nacional Demócrata (DNC) y grupos de derechos civiles que resaltan la repercusión del voto por correo para personas con problemas de edad o discapacidad, responsabilidades laborales o educativas y servicio militar. Aseguran que un cambio altera las expectativas de millones de electores estadounidenses que dependen del voto por correo y que, debido a las prácticas estatales vigentes, creen que una papeleta que llegue al día siguiente de las elecciones será contabilizada.
En dos intensas horas de debate, la frustración de los liberales era evidente. “Quienes deben decidir sobre este asunto no son los tribunales, sino el Congreso”, manifestó la jueza liberal Sonia Sotomayor.
En este sentido, los jueces de derecha cuestionaron las afirmaciones de Mississippi y sugirieron que, históricamente, el Congreso quería que todas las papeletas se recibieran el mismo día de las elecciones nacionales, informó CNN.
Brett Kavanaugh, juez conservador, se afianzó a los alegatos de que las papeletas que llegan tarde provocan la preocupación de un posible fraude. Y, quizás, para contrarrestar las afirmaciones de los activistas de derechos civiles sobre el daño potencial a ciertas clases de votantes, en cierta oportunidad interpeló al procurador general de Mississippi, Scott Stewart: “¿Diría usted que los estados que exigen la recepción de las papeletas antes del día de las elecciones están privando del derecho al voto a los ciudadanos?”
No, respondió Stewart. “Un plazo razonable para votar no implica eso. Añadiría un asterisco, simplemente porque existen obstáculos prácticos para los votantes militares en el extranjero”.
Debate por el “Día Único” de votación
De acuerdo con la Constitución de Estados Unidos, los estados son responsables de las fechas, lugares y modalidades de las elecciones, pero el Congreso podría establecer o modificar dichas normas. El caso se enfoca en una serie de leyes federales que sujetan la fecha de los comicios para los votantes presidenciales y los miembros del Congreso.
“Los estatutos del día de las elecciones establecen una regla sencilla: los estados deben elegir a sus funcionarios antes del día de las elecciones”, dijo Stewart ante los magistrados. Agregó que este requisito se cumple cuando los votantes “realizan sus selecciones individuales antes del día de las elecciones”, incluso si la papeleta enviada por correo no llega en esa fecha.
Stewart, defendiendo una ley aprobada por la legislatura estatal de mayoría republicana, indicó que las leyes no impiden ninguna prórroga de los plazos y que, por décadas, el Congreso ha respetado las políticas estatales que permiten el recuento de las papeletas recibidas después del día de los comicios.
Asimismo, el abogado Paul Clement, en representación del RNC y otros demandantes, explicó a los magistrados que la postura de Mississippi contraviene la ley federal y causaría una mayor confusión en los resultados electorales.
“Si alguien en Gulfport pregunta al día siguiente de las elecciones si ya terminaron, la respuesta lógica es que no. Siguen llegando votos”, apuntó Clement. “Y si alguien pregunta quién ganó, la respuesta sincera es que aún no sabemos por qué. Siguen llegando votos. Y podrían llegar poco a poco durante semanas o meses. De hecho, podrían llegar durante semanas o meses con o sin matasellos, de diferentes maneras y en diferentes estados. Esa realidad desmiente la idea de que tenemos un día de elecciones nacional uniforme”.
Por su lado, los magistrados conservadores manifestaron tales temores ante posibilidades extremas e ilimitadas.
“Usted tiene varios problemas para establecer límites”, le señaló el juez Samuel Alito a Stewart, indicando que algunos estados aceptan boletas semanas después de las elecciones. “¿Entonces no hay límite? Excepto, supongo, el día en que se designan los electores presidenciales o el día en que comienza el próximo Congreso…”.
El juez Alito también planteó la posibilidad de que hubiese papeletas fraudulentas.
“Algunos de los informes presentados han argumentado que la confianza en los resultados electorales puede verse seriamente socavada si el resultado aparente de la elección, al día siguiente del cierre de las urnas, cambia radicalmente debido a la posterior aceptación de una gran cantidad de papeletas que modifican el resultado de la elección”, expresó el conservador.
Las afirmaciones de fraude, hechas sin pruebas concretas, han sido frecuentes para el gobierno de Trump, que se opuso a la ley de Mississippi junto con el Partido Republicano. El mandatario ha intentado acabar con la mayor parte del voto por correo y actualmente está presionando al Congreso para que apruebe un proyecto de ley de reforma electoral federal que agregaría requisitos estrictos de identificación del votante y una prueba de ciudadanía.
“Obviamente, han insistido en el tema del antifraude”, explicó Stewart en respuesta a Alito, y agregó: “No han citado ni un solo ejemplo de fraude relacionado con la recepción de votos después del día de las elecciones en este siglo”.
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