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La tendencia es que el sistema de salud primario de Nueva York dependerá cada vez más de las enfermeras

En estados como Nueva York y Nueva Jersey se han dado pasos para flexibilizar los esquemas de certificación para estos profesionales de la salud

Apenas el 8% de las enfermeras en Nueva York son de origen hispano en un sistema de salud que demanda cada vez más este tipo de profesionales.

Apenas el 8% de las enfermeras en Nueva York son de origen hispano en un sistema de salud que demanda cada vez más este tipo de profesionales. Crédito: Gemini | Impremedia

El más reciente análisis de la New York Health Foundation sobre el estado de la atención primaria en el estado confirma un diagnóstico conocido pero cada vez más complicado: el sistema está diseñado para tratar enfermedades, no para prevenirlas. 

Con apenas entre 3% y 5% del gasto total en salud destinado a la atención primaria, muy por debajo del 10% al 12% recomendado, el resultado es una red saturada, desigual y altamente dependiente de hospitales y salas de emergencia.

Una de las conclusiones es que en ese vacío, las enfermeras se han convertido en uno de los principales soportes operativos del sistema. 

Como destacan algunos análisis muchos centros comunitarios y clínicas de barrio, especialmente en zonas de bajos ingresos, son estas profesionales quienes realizan seguimiento de enfermedades crónicas, atención preventiva y manejo inicial de pacientes que, en otros contextos, serían atendidos únicamente por médicos de familia.

En la Gran Manzana en donde cerca del 29% de la población es latina, la composición del personal de enfermería no refleja esa realidad. 

Datos del sistema de salud de Nueva York muestran que sólo alrededor del 8% de las enfermeras que entran en la denominación de ‘nurse practitioner’ son hispanas, una cifra muy por debajo del peso demográfico de la comunidad. 

Pocas hispanas

A nivel nacional, la proporción es aún más baja: cerca del 4% de las enfermeras registradas se identifican como latinas.

“Esa es la razón por la cual de forma progresiva algunos estados como Nueva York y Nueva Jersey han tratado de derribar algunas barreras históricas para facilitar que profesionales extranjeras tengan acceso a las certificaciones. Nuestra experiencia es que han llegado centenares de profesionales de enfermería latinoamericanas de primera línea que siguen viendo la posibilidad de ejercer aquí como algo inalcanzable, y están subempleadas en otras actividades”, indicó el Dr  Arítmedes Restituyo, presidente de la Asociación Hispana de Profesionales de la Salud (AHPSI) con acción en Nueva York, Nueva Jersey y Pensilvania.

Esta brecha tiene consecuencias directas en la atención. En muchos vecindarios de mayoría hispana de la ciudad, la escasez de personal bilingüe y culturalmente competente limita la calidad de la comunicación clínica, dificulta el seguimiento de tratamientos y reduce la confianza en el sistema de salud.

Al mismo tiempo el balance es que las enfermeras latinas que sí están dentro del sistema cumplen un rol desproporcionado: no sólo atienden pacientes, sino que funcionan como traductoras culturales, mediadoras comunitarias y enlace entre instituciones médicas y familias, subrayan análisis de AHPSI.

“Una enfermera latina en un centro de salud es más que un personal asistencial se convierte en un hilo principal en la atención a la comunidad. Es un personal vital”, añadió Restituyo.

Se necesitarán más

El informe de la New York Health Foundation también advierte sobre una presión demográfica que viene en camino: más de un tercio de los médicos de atención primaria en el estado tiene más de 60 años, lo que anticipa una ola de retiros que podría agravar la escasez de personal en la próxima década.

Mientras el número de médicos de familia crece apenas un 3.6% anual, el número de Nurse Practitioners ha crecido un 27% en los últimos años, consolidándose como el verdadero motor del sistema en zonas rurales y barrios de bajos ingresos, destacan reportes de Primary Care Development Corporation (PCDC).

En ese escenario, las enfermeras, especialmente las nurse practitioners, están asumiendo un papel cada vez más central en la atención primaria. 

La situación es particularmente crítica en comunidades rurales y barrios urbanos de bajos ingresos, donde las hospitalizaciones evitables son significativamente más altas que el promedio estatal. 

Allí, las enfermeras suelen ser el primer y, en muchos casos, único punto de contacto con el sistema de salud.

En paralelo, el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas están elevando la demanda de atención primaria en todos los niveles.

La combinación de una creciente dependencia de la enfermería y una subrepresentación de profesionales latinas plantea con base a los reportes una conclusión cada vez más evidente: sin una expansión significativa del personal de enfermería y sin una estrategia clara para incorporar talento latino al sistema de salud, la brecha de acceso y calidad en la atención primaria seguirá ampliándose en los próximos años.

3 claves

  • En el caso de los enfermeros y enfermeras  el requisito principal es lograr aprobar el NCLEX, o Examen del Consejo de Licencia de Enfermería para Enfermeros, es una prueba crucial para aquellos que desean obtener su licencia como enfermera o enfermero registrado (RN). 
  • Este examen evalúa conocimientos para la práctica segura y efectiva de la enfermería. Es un requisito fundamental para obtener la licencia y comenzar a ejercer de forma profesional.
  • Precisamente para facilitar este proceso y vencer las barreras y los miedos de profesionales de la enfermería que enfrentan desafíos como el inglés limitado, la Asociación Hispana de Profesionales de la Salud ofrece en línea la herramienta: Enfermeras aplicando a su examen en 5 pasos, claves

El dato:

  • 3.6% es el crecimiento anual de los médicos de familia, mientras que el número de Nurse Practitioners ha crecido un 27% en los últimos años, consolidándose como el verdadero motor del sistema en zonas rurales y barrios de bajos ingresos.

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