3 situaciones en las que conviene jubilarte a los 62 años, aunque te den menos dinero

Pedir el Seguro Social a los 62 reduce el pago mensual, pero hay tres situaciones en las que cobrar antes puede ser una mejor decisión financiera

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La salud, los ahorros disponibles, la situación laboral y los beneficios del cónyuge pueden hacer que recibir menos dinero cada mes sea, en ciertos casos, la estrategia más conveniente. Crédito: STILLFX | Shutterstock

Solicitar los beneficios del Seguro Social a los 62 años reduce permanentemente el pago mensual, pero esperar no siempre es la mejor decisión. En determinadas circunstancias, comenzar a cobrar cuanto antes puede resultar más conveniente que buscar un cheque mayor en el futuro.

Los trabajadores pueden solicitar sus beneficios de jubilación desde los 62 años.

Sin embargo, si la edad plena de jubilación es 67, hacerlo a los 62 puede reducir el beneficio mensual hasta 30%, de acuerdo con The Motley Fool.

Esperar permite evitar esas reducciones y, después de alcanzar la edad plena de jubilación, acumular créditos por retrasar la solicitud.

Aun así, existen al menos tres escenarios en los que aceptar un beneficio menor puede tener sentido.

1. Estás soltero y tienes una expectativa de vida más corta

Retrasar el Seguro Social implica renunciar durante varios años a pagos que ya podrías estar recibiendo.

La estrategia funciona cuando una persona vive el tiempo suficiente para que los cheques mensuales más altos compensen el dinero que dejó de cobrar anteriormente.

Pero el cálculo cambia para alguien con mala salud o una expectativa de vida reducida.

Si una persona espera hasta los 67 o 70 años y fallece antes o poco después, podría haber renunciado a años de ingresos sin llegar a aprovechar suficientemente el beneficio mensual mayor.

La situación es distinta para una persona casada que fue quien más ganó durante su vida laboral, ya que retrasar su solicitud podría aumentar posteriormente el beneficio para sobrevivientes de su cónyuge. Para alguien soltero, ese incentivo no existe.

2. Tus ahorros se están agotando

No todas las personas pueden continuar trabajando después de los 62 años. Problemas de salud, dificultades para encontrar empleo o la necesidad de cuidar a un familiar pueden provocar una salida anticipada del mercado laboral.

En ese escenario, la decisión puede convertirse en una cuestión de flujo de efectivo.

Si una persona puede cubrir sus gastos sin el Seguro Social, tiene la posibilidad de esperar.

Pero si necesita elegir entre solicitar sus beneficios o retirar rápidamente el dinero de sus cuentas de jubilación, comenzar a cobrar a los 62 podría ser la alternativa más conveniente.

The Motley Fool sostiene que asumir la reducción por solicitar anticipadamente puede ser preferible a consumir demasiado rápido las inversiones y quedarse posteriormente sin una reserva financiera.

3. Permites que tu cónyuge con mayores ingresos espere

Una pareja también puede coordinar estratégicamente sus solicitudes.

El integrante con menores ingresos podría comenzar a recibir sus beneficios a los 62, mientras el cónyuge con mayores ingresos retrasa los suyos para conseguir un cheque mensual más alto.

Esta estrategia puede aumentar el beneficio de mayor cuantía y también maximizar los posibles beneficios para sobrevivientes.

Además, quien solicitó primero su jubilación podría posteriormente pasar a recibir beneficios conyugales cuando su pareja comience a cobrar, si cumple los requisitos correspondientes.

Por ello, aunque esperar suele recomendarse para aumentar el ingreso mensual garantizado, solicitar el Seguro Social a los 62 no necesariamente constituye una mala decisión.

La salud, los ahorros disponibles, la situación laboral y los beneficios del cónyuge pueden hacer que recibir menos dinero cada mes sea, en ciertos casos, la estrategia más conveniente.

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