Licopeno: el compuesto del tomate que ayuda a proteger la piel y la salud cardiovascular

Aprende a cocinar el tomate para multiplicar su licopeno. Descubre cómo este antioxidante protege tu corazón y piel según la ciencia

Salsa de tomate casera en cocción; el calor ayuda a liberar licopeno concentrado para mejorar la absorción de antioxidantes.

Salsa de tomate casera en cocción; el calor ayuda a liberar licopeno concentrado para mejorar la absorción de antioxidantes. Crédito: Shutterstock

Más allá de las ensaladas y las salsas, el tomate es un ingrediente clave en la cocina, no solo para sumar sabor, sino porque es una fuente natural de licopeno, un componente que ayuda a la salud cardiovascular y la piel.

El médico con triple especialidad en medicina interna, medicina de emergencias y medicina de obesidad radicado en Nueva York, Mauricio González, explica que el tomate es un producto económico de la naturaleza con comprobación científica que actúa como protector de la piel y el corazón.

¿Qué es el licopeno y por qué tu cuerpo lo necesita?

El licopeno es un pigmento vegetal que le da el característico color rojo al tomate, así como al pimiento, la sandía y la guayaba. Pertenece a la familia de los carotenoides y actúa como un potente antioxidante para combatir los efectos de los radicales libres.

Según la base de datos FoodData Central del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, cada 100 gramos de tomate maduro crudo aportan cerca de 2.573 microgramos (2,57 mg) de este compuesto.

Cuando consumimos tomate fresco crudo, obtenemos una cantidad aproximada de 2 a 3 mg de licopeno por cada 100 gramos, lo que significa que un tomate mediano aporta alrededor de 3 mg de este antioxidante, variando ligeramente según su tamaño.

Sin embargo, el verdadero impulso nutricional ocurre en la cocina. Las presentaciones procesadas como la salsa, puré o pasta de tomate ofrecen una concentración considerablemente mayor de este compuesto por cada 100 gramos.

“Nuestro filtro solar interno”: la ciencia detrás del concentrado de tomate

Más que un vegetal, un protector metabólico. El jugo de tomate natural es rico en licopeno, un antioxidante que la ciencia vincula con la reducción del estrés oxidativo en personas con diabetes tipo 2.
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González advierte que no son necesarios suplementos caros; la clave está en aprender a comer y saber cómo aprovechar los alimentos cotidianos.

El tomate es rico en licopeno, ese antioxidante poderoso que ha sido bautizado como “nuestro filtro solar interno”. Esta afirmación tiene base en un estudio de British Journal of Dermatology, de la Universidad de Oxford que probó en seres humanos cómo el consumo de pasta de tomate concentrada ayuda a prevenir el daño solar (enrojecimiento de la piel, pérdida de colágeno y daño en el ADN mitocondrial).

En la investigación participaron 20 mujeres de piel clara (entre 21 y 47 años). El grupo de experimentación consumió 55 gramos de pasta de tomate con aceite de oliva todos los días, mientras que el grupo placebo solo consumió aceite de oliva. Ambos grupos expusieron su piel a los rayos UV antes y después del periodo de prueba.

Protección solar desde adentro: los hallazgos del estudio

Los resultados revelan que el tomate cocido ayuda a protegernos contra los efectos de la radiación ultravioleta:

  • Quienes consumieron la pasta de tomate experimentaron una reducción del enrojecimiento cutáneo del 38 % frente al grupo placebo.
  • Presentaron menor degradación del colágeno y un aumento en la producción de colágeno nuevo.
  • Se registró una disminución en el daño al ADN mitocondrial.

Secretos en la cocina: cómo aprovechar al máximo el licopeno

Aunque es un alimento nutritivo en cualquier presentación, existen técnicas culinarias sencillas para aumentar la biodisponibilidad del licopeno:

  • Aplica calor: Cocinar el tomate en salsas, guisos o sopas ayuda a liberar más licopeno.
  • Añade grasa saludable: Combinarlo con aceite de oliva mejora considerablemente su absorción.
  • Suma antioxidantes: Potencia sus efectos integrándolo en una dieta variada y rica en vegetales.

Arterias sanas: el poder del tomate en la salud cardiovascular

El papel del tomate en la prevención de la salud arterial está respaldado por la ciencia. Un metaanálisis de la Universidad de Northumbria confirma que el consumo regular de tomate ayuda a reducir el colesterol LDL y los triglicéridos, al tiempo que eleva el colesterol bueno (HDL).

Estudios de menor escala en modelos animales revelan que reduce la oxidación del colesterol LDL, haciéndolo menos propenso a acumularse en las arterias. Por su parte, un ensayo controlado en humanos demostró que una variedad de tomate enriquecida con licopeno logró disminuir los niveles de colesterol LDL.

El tomate es un alimento accesible, sabroso y estratégico en la cocina diaria. Como concluye el doctor González: “que un alimento sea saludable no significa que sea curativo; solo significa que es una adición bastante buena a su rutina diaria”. La clave real está en consolidar hábitos de estilo de vida sostenibles respaldados por la evidencia científica para vivir mejor y, por supuesto, sin olvidar aplicar protector solar todos los días.

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