Rumbo a la integración
Casi la mitad de los latinos están económicamente marginados, sin acceso al crédito y a los servicios financieros
Al igual que el viejo adagio sobre enseñar a un hombre a pescar, la inclusión financiera debe basarse en iniciativas que le den poder a la comunidad. Crédito: Shutterstock
Finanzas
La inclusión financiera es fundamental para la integración de los inmigrantes en nuestra sociedad, y productos como las tarjetas de nómina prepagadas pueden ser un primer paso crítico para los trabajadores inmigrantes que no tienen acceso a la corriente principal del sistema bancario .
Desde que dirigí la Oficina de Ciudadanía de los Estados Unidos bajo la Administración del presidente George W. Bush, una de mis prioridades profesionales y personales ha sido conseguir que los inmigrantes participen plenamente de la vida de nuestra nación. La comunidad latina es el grupo minoritario más grande del país, con casi 17% de la población total. La gran mayoría de estas personas son o inmigrantes nacidos en el extranjero o hijos y nietos de inmigrantes que vinieron aquí en busca del sueño americano para progresar en la escala socioeconómica en formas en que no podrían hacerlo en sus países de origen.
Sin embargo, casi la mitad de los latinos en los Estados Unidos están económicamente marginados, viven con dinero en efectivo, sin acceso al crédito y a los servicios financieros que se necesitan para convertir ese sueño en una realidad. Como consecuencia, millones de latinos que trabajan, dependen de servicios financieros alternativos y pagan tarifas excesivas por cambiar cheques por dinero en efectivo, enviar remesas a sus familias en su país de origen y giros para pagar sus cuentas. Al final lo que queda de su cheque de nómina es una reducida cantidad de dinero en efectivo, que es irremplazable si se pierde o se lo roban.
Hay ciertas verdades sobre algunas de las críticas que hemos escuchado sobre las tarjetas de nómina prepagadas. Si no se implementan justa y sabiamente, pueden resultar en cargos excesivos y convertirse en un dolor de cabeza para los empleados que no entienden totalmente cómo funcionan. Pero, si se diseñan y aplican correctamente, las tarjetas prepagadas son un instrumento de autonomía financiera que permite que los trabajadores que no tienen una cuenta bancaria tradicional superen los problemas financieros básicos como, por ejemplo, transferir remesas electrónicamente, pagar las cuentas en línea o por teléfono móvil y experimentar la seguridad del llevar fondos asegurados en una tarjeta en lugar de la vulnerabilidad de llevar dinero en efectivo.
En este sentido, recientemente la compañía MasterCard anunció una serie de principios sobre las tarjetas de nómina pre-pagadas que establecen las mejores prácticas diseñadas para asegurar que las tarjetas de nómina se distribuyen de manera responsable y ofrezcan más servicios con menos recargos. Entre las prácticas recomendadas se encuentran: el permitir retirar dinero efectivo o hacer una transferencia de dinero libre de costo por cada período de pago, algo que para muchos significaría enviar remesas sin pagar cargos adicionales; ofrecer protección del dinero en caso de que se pierda la tarjeta, robo o fraude; brindar acceso móvil gratuito y en línea a información de la cuenta; publicar información sobre todos los costos asociados con el uso de la tarjeta; y llevar a cabo un amplio programa de educación para que los empleados sepan cómo pueden evitar o minimizar el pago de cargos adicionales.
Al igual que el viejo adagio sobre enseñar a un hombre a pescar, la inclusión financiera debe basarse en iniciativas que le den poder a la comunidad, no en programas de ayuda social manejados por el Gobierno. Si los empleadores y los emisores de tarjetas toman las recomendaciones de entidades como MasterCard en serio, las tarjetas de nómina serán reconocidas como la herramienta de poder financiero que se supone que sean. Le ahorrarán dinero y tiempo a los trabajadores y facilitarán la transición del dinero en efectivo a la conveniencia y la seguridad del comercio electrónico, un paso crítico en la ruta hacia la inclusión financiera en la corriente principal.