¿Misión? Arraigar el nopal
Alonso Arellano quiso reencontrarse con sus raíces y ahora quiere popularizar los productos nutritivos de la cocina mexicana
Alonso Arellano, en el restaurante del que es copropietario, Rocio's Mole de los Dioses. Crédito: Emilio Flores
Alonso Arellano recuerda que cuando era pequeño su madre —originaria de Michoacán—, le decía que comiera nopales porque eran buenos para su salud. Años después investigó este cactus para descubrir que su madre no hablaba por hablar.
Y sobre el nopal este residente de Los Ángeles construye parte de sus negocios.
En 2008 empezó a hacer tortillas con harina de nopal sin aditivos químicos. A aquel negocio le llamó Nopaltilla. “Con esta receta, los diabéticos ya pueden comer tortillas”, explica Arellano cuando habla con entusiasmo de los efectos saludables de un ingrediente con importante aporte nutritivo.
“Empezamos a mandarlas por correo a EE UU y Canadá pero al no tener conservantes no pudimos expandirnos ya que las tortillas perdían su frescura en días”, dice este hombre, que ha encontrado la solución a este problema.
Arellano no es un empresario usual. Primero, porque tiene otro trabajo al que dedica su pasión profesional. Es médico radiólogo y trata cánceres. Pero admite que tiene “otras inquietudes”.
Segundo, porque la vocación empresarial le llegó de la idea de crearse una alternativa a su carrera en caso de una jubilación anticipada pero también por la necesidad que tuvo de reconectar con sus raíces mexicanas después de años de preparación en matemáticas y física (mientras estaba en el ejército) además de medicina.
Cuando estaba a punto de graduarse, tras doce años sin casi hablar español, se sintió muy lejos de su cultural mexicana. ¿La solución? “Compré un pequeño restaurante, era la forma más rápida de volver a la cultura de la que me estaba aislando”, dice.
Era 2002. “Trabajaba como médico parte del día y en el restaurante el resto”, dice.
Los nopales llegaron después del fallecimiento de sus padres. “Empecé a pensar en mi propia mortalidad y en mi vulnerabilidad, yo ni siquiera estaba en forma como mi padre”, explica.
En sus viajes por México conoció a un chamán que le ayudó a ver soluciones médicas en la naturaleza y se convenció de que había que optar por una vida más saludable. “Descubrí los beneficios del nopal”, explica.
La rápida caducidad de las tortillas, que comercializa en los mercados de farmers, obligó a pensar en una alternativa y las ha convertido en chips. “Es un producto con una vida más larga de forma natural y estamos en el proceso de lanzarlos en California y luego nacionalmente”. La pequeña tortillería, en la que trabajan 25 personas, ha cedido la producción de los chips a una empresa mayor.
El restaurante, que cerró tras la crisis, se ha reabierto con el nombre de Rocio’s Mole de los Dioses. Arellano es copropietario de este lugar enfocado en la tradición mexicana con ingredientes naturales y orgánicos.
Las muchas inquietudes de Arellano se han dirigido también a Orgánicos de los dioses, “una tienda de comida saludable donde hacemos planes de comidas a través de entrenadores físicos a personas que quieren bajar de peso o mejorar su dieta”.
Arellano prepara un nuevo negocio de comidas basadas en mole “que será ofrecida en franquicias para que el Mole a todo EE.UU”. Se llamará Hay Mi Mole! Mexican Fonda y hará su debut en el downtown de Los Ángeles en apenas unos meses.
Su agenda como empresario esta llena pero sigue yendo al hospital donde hace lo que dice que le apasiona