El necesario empujón final de los Mets al empezar septiembre
El pitcheo ha empezado a bajar, así que los Mets van a requerir de que los toletes sigan sonando como ocurrió en un gran agosto
David Wright retornó al equipo con mucha energía. Los Mets necesitan que asuma el liderazgo y los conduzca. Crédito: Getty Images
Los Mets deben estar deseando que la temporada se termine ahora mismo. Los pupilos de Terry Collins continuaron un mes de agosto en gran forma con 19 victorias y apenas ocho derrotas antes del lunes gracias a un despertar ofensivo que además los catapultó a la cima de la División Este de la Liga Nacional.
Con más de 30 juegos por disputarse, los “Asombrosos” se aproximan a su primera temporada con marca por encima de .500 desde que lo hicieran en la campaña 2008, cuando acabaron con foja de 89-73 (.549).
En aquella ocasión no les alcanzó el gas y se quedaron fuera de los playoffs al terminar segundos de la división detrás de los Filis de Filadelfia. Ahora las cosas son distintas. Desde el inicio de temporada se respiraba ese aire de que finalmente el equipo le daría la vuelta a la tortilla.
Armados con una rotación de lujo, los de Queens navegaron en la punta de su cuadrante hasta que los Nacionales comenzaron a repuntar gracias a méritos propios y a una desastrosa ofensiva metropolitana que en julio bateó para .237 con apenas 24 jonrones y 87 impulsadas.
Es obvio que eso no fue apoyo alguno para los abridores de los Mets, que durante ese periodo sacaron la cara para poner marca colectiva de 13 victorias por 12 derrotas. Parecía que el sueño de los “Asombrosos” se desvanecía en el humo.
Cuando la frustrada afición de Flushing comenzaba a pensar que su equipo volvía a las andadas, la gerencia finalmente consiguió las piezas para revivir a la ofensiva que era el punto débil del equipo.
Bates que son amores
Llegaron Juan Uribe, Kelly Johnson y, más importante, Yoenis Céspedes, que le han dado otra cara a la artillería de los Mets, que en agosto simplemente la rompieron con el madero: .273 de promedio, 43 jonrones y 157 impulsadas.
Sin embargo, justo cuando el problema parecía resuelto, los lanzadores del equipo comenzaron a mostrar su debilidad. De haber lanzado para 2.85 de efectividad en julio, los brazos de los Mets dispararon su porcentaje de carreras limpias permitidas a 3.51.
Para su buena suerte, la ofensiva fue quinta en promedio de bateo, segunda en jonrones y en carreras producidas durante el mes de agosto.
Montados en esa fórmula, los Metropolitanos buscarán cerrar con un septiembre que los ayude a amarrar la División Este, porque la alternativa no es nada tentadora. Con una División Central que podría enviar tres equipos a la postemporada, los de Queens no tienen margen de error: o ganan o ganan.
8.5 son los juegos de diferencia que escalaron los Mets del 30 de julio (3 juegos abajo del liderato divisional) al 30 de agosto (5.5 juegos de ventaja).
56 son las carreras producidas de Curtis Granderson, Daniel Murphy y Lucas Duda, líderes del equipo hasta el juego del domingo.
3.32 es el promedio de carreras limpias del pitcheo colectivo del equipo, el tercero más bajo de la Liga Nacional.
La clave es…
A los Mets les restan 27 partidos en el calendario y 16 de ellos son de gira. Salir de su patio ha sido doloroso para ellos esta campaña (29-35). Esa parte del calendario incluye una visita de tres juegos a DC para jugar contra los Nacionales, además de cuatro juegos contra los Yankees que tendrán sabor a playoffs.