window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

¿Quieres que la gente confíe en ti?

A veces enviamos el mensaje equivocado con nuestro comportamiento y lenguaje corporal

A todos nos gusta saber que las demás personas confían en nosotros,  ya sea para contarnos un secreto, pedirnos un consejo, desahogarse o para dejar en nuestras manos una tarea importante.

Sin embargo, y por más que nos agrada la idea de ser esa “persona de confianza”, pareciera que a veces enviamos el mensaje equivocado con nuestro comportamiento y lenguaje corporal.

A la hora de cultivar una amistad y de hasta crecer en el ámbito laboral, es vital ser una persona en quien los demás confíen, es por ello que debemos tomar en consideración tres puntos clave:

  1. Mira a los ojos

Cuando una persona no está diciendo la verdad, inmediatamente intenta esquivar la mirada. Existen miles de razones por las cuales una persona no puede mantener la mirada fija y una de ellas es que se sienten intimidados.

Pese  a lo difícil que te pueda resultar, cuando alguien te esté hablando, debes hacer tu mejor esfuerzo por no desviar la mirada y mantener un contacto directo a los ojos. Recuerda que mirar a los ojos es una señal de honestidad y de buena autoestima.

  1. No hables mal de nadie

Aléjate inmediatamente de las personas chismosas y conflictivas. Bien dicen por ahí, “dime con quien andas, y te diré quien eres”.  Aunque no seas tu quien está iniciando la conversación sobre alguien que no está presente, se ve mal cuando participas.

La persona que dedica parte de su valioso tiempo a dañarle la reputación a alguien más o hasta a criticarlo enfrente de ti, hará lo mismo cuando tu des la espalda y te marches. No se si haz notado, pero son las personas menos felices consigo mismos los que siempre están dedicados a hablar mal de los demás.

  1. Valora lo que hacen los demás

Siempre encontrarás algo bueno que decir de otra persona. Valorar y admirar el trabajo de alguien más no te quita nada, por lo contrario, te da un aire de seguridad propia.

Hay un experimento que me da muy buenos resultados y seguro te funcionará: si vez a alguien que viene con mala cara, busca algo positivo, constructivo que decirle, y verás como le subes el ánimo a dicha persona en un abrir y cerrar de ojos.

Un ser humano puede ser el más inteligente y apuesto, pero si los demás no confían en él, nunca saldrá adelante en su trabajo y con sus relaciones de día a día.

Un amigo me dijo un día, “prefiero contratar gente buena y que todavía tenga que aprender, a otra persona que lo sepa todo, pero que no se le pueda decir nada porque ya sabes que en cuestión de minutos lo sabrá el mundo entero”.

Espero sus comentarios,

Carolina Sarassa

@CarolinaSarassa

http://www.CarolinaSarassa.com

En esta nota

consejos Carolina Sarassa
Contenido Patrocinado