¿Te despediste antes de salir de casa?

¿Te despediste antes de salir de casa?
Foto: Shutterstock

Siempre escuchamos lo mismo: “trata de vivir este día como que fuera el último”. Si, si, suena muy lindo, pero pareciera que nos entra por un oído y nos sale por el otro, ¿no?

Hace unos días, tuve la oportunidad de conocer a una mujer que ni podía hablar para contarme lo que le había pasado. La señora llegó corriendo a la escena de un accidente vehicular donde desafortunadamente había fallecido su esposo. Entre lágrimas, la mujer desesperada, decía y preguntaba mil cosas hasta que le pude entender lo que gritaba: “y yo que discutí con él antes de salir esta mañana”.

¡Wow! Cuando finalmente cansada se sentó en el piso, me acerqué a ella a darle el sentido pésame y a tratar de consolarla. La mujer seguía en estado de shock ante lo que había pasado y me contó cómo esa misma mañana había discutido con el amor de su vida porque él había dejado la tapa del inodoro abierta la noche anterior. Una pelea tan sencilla había terminado en ella gritando y él saliendo de la casa muy enojado, tirando la puerta y sin haberse dado ni un beso, un abrazo o haber dicho ‘te quiero’.

Mientras la mujer me hablaba, no pude evitar pensar en las tantas ocasiones que hacemos lo mismo. Pareciera que inconscientemente nos sentimos inmortales y jamás se nos cruza por la mente considerar esto: “tal vez ésta sea la última vez que vea a esta persona”. Si pensáramos de dicha manera, inmediatamente pondríamos en una balanza la situación y nos preguntaríamos: ¿Vale la pena discutir e irnos enojados? ¿Qué tal si no te vuelvo a ver?

Las personas que pudimos acercarnos a esta mujer le tratamos de decir que no era su culpa, y que tratara de dejar a un lado el remordimiento. Antes de despedirse, la mujer nos miró a los ojos y nos dijo, “nunca se despidan enojados de la persona que aman”. Qué mensaje tan poderoso de una viuda que aún ni podía acercarse al cuerpo sin vida de su esposo.

Queramos o no admitirlo, la vida es muy corta. Es importante que antes de tomar una decisión apresurada o de decir palabras que sabemos herirán a un ser querido, nos pongamos a pensar en si vale la pena o no discutir. Lo que definitivamente no vale la pena, es quedarse una vida entera con ese sentimiento de culpa y de pensar que tal vez pudimos haber tenido una palabra de cariño, un beso, un abrazo, un gesto de amor con quienes queremos.

Espero que esta historia tenga el mismo impacto en sus vidas como lo tuvo en la mía.

Espero sus comentarios,

Carolina Sarassa

@CarolinaSarassa

www.CarolinaSarassa.com