Lo que hay que saber sobre “Trump University” y el posible fraude de los cursos inmobiliarios
Tres demandas contra un negocio de cursos inmobiliarios que Trump encabezó a partir del año 2005 -justo antes de que el mercado se hundiera- acusan al magnate de fraude y de usar tácticas de presión para que personas con problemas económicos usaran tarjetas de crédito y fondos de retiro para comprar sus cursos.
Crédito: Justin Sullivan | Getty Images
Donald Trump está en el ojo del huracán debido a su negocio, ahora inactivo, llamado “Trump University”, en el que aspirantes a entrar al mundo inmobiliario pagaban miles de dólares por educación que, según el propio Trump, era “mejor que la de las escuelas de administración de empresas, más barata y más corta”.
Nuevos documentos internos de la “Universidad”, dados a conocer esta semana por orden del juez federal que preside las demandas por fraude contra Donald Trump muestran que, entre otras cosas, varios de los mismos empleados de dicho negocio dijeron, bajo juramento, que pensaban que era un fraude.
Un veterano de la Marina estadounidense, Felicisimo Limón, declaró hoy en CNN que se gastó todos sus ahorros en la universidad ante las promesas de que la educación que recibiría le permitiría llegar al éxito.
“Alguien se me acercó para que pusiera mi dinero en estos cursos porque según decían, en tres, cuatro o cinco años sería millonario. Pero perdí todo”, dijo Limón. “Gasté ese dinero por nada”.
Pero “Trump University” no era una universidad real, no tenía licencia como casa de estudios y eventualmente hubo de cambiar su nombre por esta razón. El viernes se hicieron públicos, por orden del juez federal Gonzalo Curiel, los manuales internos usados por vendedores y empleados de “Trump University” y allí se descubren las tácticas usadas para vender estos cursos a los potenciales clientes.
El negocio, que comenzó en 2005, fracasó pocos años después, frente a la caída en los precios de las propiedades que se inició en 2007. Por cierto, según revelan dichos documentos, sus expertos habían dicho que no habría “gran caída” en los valores de las viviendas.
Trump vendió más de 40 millones de dólares en cursos de la “universidad” antes de que se suspendieran. En las demandas, los exestudiantes están pidiendo reembolsos de los cursos que iban desde casi 1500 dólares por tres días, hasta 35,000 dólares por un año de instrucción y otros “extras”.
Pero la verdadera controversia se refiere a las tácticas de venta de los cursos y las promesas hechas por el mismo Trump.
Trump University enseñaba a sus “instructores” y personal las tácticas a utilizar para vender los cursos a los interesados, “obteniendo información personalizada” sobre los posibles clientes para “cerrar la venta”. Como vemos en el siguiente extracto de uno de esos documentos, una de las posibilidades era “¿Es un padre con tres hijos que necesita dinero para comer?”.
Otra de las recomendaciones era presionar a los clientes a comprar los cursos más caros y usar sus tarjetas de crédito, aún si las iban a llenar completamente con la deuda o si no tienen, usar sus fondos de retiro para hacerlo.
¿Por qué es noticia ahora?
El tema es noticia en este momento no solamente porque Trump es ahora el virtual candidato republicano a la Presidencia sino porque hay tres demandas pendientes contra Donald Trump acusándolo, entre otras cosas, de fraude, en el tema de “Trump University”.
Dos de las demandas colectivas fueron emprendidas por ex estudiantes de la universidad que alegan que fueron defraudados por la compañía, y que fueron convencidos de la calidad de la educación que recibirían gracias a, entre otras cosas, las palabras del propio Trump en un comercial introductorio sobre la “Universidad”.
La otra es una demanda estatal por parte del procurador del estado de NY contra Trump por supuesto fraude de “Trump University”. Trump, quien ha acusado al juez encargado del caso, Gonzalo Curiel de “deshonesto” y de ser “muy muy malo” (aparte de decir, erróneamente que era mexicano), ha dicho que hay muchos estudiantes satisfechos y que “ganaré el caso, como todo”.
En el comercial sobre el negocio, por ejemplo, Trump dice que “Si no aprenden de mis excelentes instructores, si no aprenden de mi, de estos cursos, no tendrán éxito”.
La precandidata demócrata Hillary Clinton y otros demócratas aprovecharon la publicación de los documentos en el caso para cuestionar la credibilidad de las promesas de Trump a los votantes y de su capacidad como beneficiar al estadounidense común y corriente cuando, según Clinton “en sus negocios solo se ha preocupado de lo que puede ganar, desplumando a las personas trabajadoras”.
En una serie de mensajes enviados hoy por Twitter, Clinton atacó a Trump con fiereza, indicando que si “su candidatura está basada en su credibilidad como empresario, pero su verdadero record es como su carácter, lo único que le importa es su propia ganancia”.