Presionan para eximir a taxistas de recargo de congestión en la Gran Manzana

Conductores consultados reportan que durante la última temporada de invierno, no hubo ningún aumento en sus ingresos, pese a las regulaciones impuestas por la Ciudad a corporaciones como Uber y Lyft

Taxis amarillos hacían 445,000  viajes por día en julio de 2013. Ahora, menos de 300,000
Taxis amarillos hacían 445,000 viajes por día en julio de 2013. Ahora, menos de 300,000
Foto: Fernando Martínez / Fernando Martínez

A casi ocho meses de la aprobación de una serie de regulaciones en la ciudad de Nueva York para intentar frenar el descalabro económico de los icónicos taxistas amarillos, este martes el presidente del Comité de Transporte del Concejo Municipal, Ydanis Rodríguez, hizo un llamado al gobernador Andrew Cuomo para que exima a estos conductores de pagar el ‘recargo de congestión’ de $2.50 dólares para los que circulen por el centro de la Gran Manzana.

“Desde que este cargo entró en vigencia, se ha producido una pérdida del 15-20% en los ingresos para los taxistas. También vimos una disminución en más del 50% de los pasajeros que tomaron taxis amarillos en la Gran Manzana”, indicó Rodríguez, al recordar que los taxistas ahora están obligados a sumar a la factura del cliente el recargo por viajar en cualquier área por debajo de la calle 96. 

La petición del concejal dominicano surge en momento en que se informó de una investigación de la Fiscalía General y la Alcaldía, sobre prácticas irregulares para dar préstamos a los taxistas para comprar los ‘medallones’, algo que llevó a muchos a la ruina, en su mayoría inmigrantes.

La directora ejecutiva de New York Taxi Workers (NYTWA), Bhairavi Desai, resaltó que al llamado de Rodríguez de eximir a los taxistas del “sobrecargo por congestión de $2.50 dólares“, vigente desde el pasado febrero, debe agregarse una reestructuración de los préstamos y el perdón de las deudas desmesuradas en la que incurrieron muchos conductores.

Sin una exención del recargo por congestión, los taxistas, ya sean conductores de arrendamiento o conductores propietarios, simplemente no ganarán lo suficiente para sobrevivir, incluso si sus gastos bajan“, expresó Desai.

La líder del gremio de transportistas argumentó que en lugar “de responsabilizar al capital privado, el recargo castiga a los trabajadores que enfrentan una crisis económica que ha llevado al suicidio a nueve de nuestros hermanos“.

No ven mejoras en ingresos

El conductor de origen pakistaní Said Kazmi, quien desde 1986 trabaja en uno de los taxis amarillos de la Gran Manzana, relató cómo ocho meses después que la Ciudad aplicara medidas de restricción a compañías como Uber, Lift y Vía, no recuerda una sola semana, en donde sus ingresos hayan mejorado.

Kazmi puso como ejemplo como este martes se había estacionado a las 10:15 a.m. al frente del Columbus Circle, justo al frente del Times Warner Center, un área dinámica en donde hace una década no se podía detener ni un segundo porque un enjambre de clientes competían por un puesto en su vehículo, y ya habían pasado de las 10:45 a.m. y todavía esperaba su turno. Alrededor, varios vehículos identificados con las insignias de otras compañías de transporte, recogían sin pausa pasajeros. Casi que uno por minuto.

“Toda nuestra economía va para abajo, hagan lo que hagan, la gente prefiere otros servicios”, indicó el taxista.

El dominicano Eugenio López, quien tiene 20 años tras el volante de un taxi amarillo, al ser consultado sobre sus ingresos en los últimos meses, extendió la mano y se limitó a decir: “muy mal”.

El inmigrante agregó que gana un promedio de $7 dólares la hora. “Cada vez, el asunto es más duro. Trabajo 10 horas en promedio todos los días”.

Algunas cifras le dan sentido a la preocupación de los conductores. De acuerdo con reportes publicado recientemente en medios locales, los taxis amarillos hacían 445,000 viajes por día en julio de 2013. Cinco años después, registran menos de 300,000, mientras que Uber y Lyft combinan unos 490,000.

El taxista pakistaní Said Kazmi, asegura que el sector de los taxis tradicionales va en franco descenso

La merma continúa 

Desde el pasado agosto de 2018, mucho antes de la actual controversia por las supuestas irregularidades en la asignación de los medallones, ya el Concejo Municipal había aprobado algunas resoluciones con el objetivo de dar cierta protección al sistema de transporte tradicional de la ciudad, frente a la irrupción tecnológica.

Una ley prohibió por 12 meses la entrega de nuevos permisos para vehículos de estas corporaciones de taxis que usan apps, dando prioridad a las unidades que podían recibir sillas de ruedas. Además, se fijó un salario mínimo para los conductores. Todo este esquema es regulado por la Comisión de Taxi y Limusinas (TLC).

De igual forma, a mediados del año pasado, se autorizó la utilización de Waave, una aplicación para teléfonos inteligentes que conecta a los pasajeros con los conductores de los taxis amarillos para establecer un precio por adelantado. Esto permite al usuario pagar utilizando una tarjeta de crédito en el archivo, al igual que con Uber y Lyft, y nunca tiene que interactuar con el conductor.

Sin embargo, para más de 24 taxistas consultados por El Diario en diferentes puntos de Manhattan, ni las regulaciones de la municipalidad, ni la incorporación de servicios tecnológicos, han frenado la merma de los ingresos de quienes tienen en un vehículo su negocio personal.

“Uno no pierde las esperanzas y sigue trabajando más horas. Cuando yo agarré un taxi, hace 20 años, con siete horas podía salir adelante y me tomaba días libres. Ahora voy calle arriba y calle abajo, por más de 10 horas y me cuesta completar la semana. El pasado invierno fue fatal”, relató Toribio Salazar, un conductor ecuatoriano, quien agregó que el reto ahora es pagar sus deudas y quizás cambiar de actividad.