Sacan de la Iglesia Católica de NY a todos los clérigos acusados por abuso sexual

Jueza Barbara Jones presenta las conclusiones de su informe, tras un año de analizar el comportamiento de la Arquidiócesis neoyorquina en los escándalos por abuso sexual. La Iglesia ha pagado indemnizaciones por más de $ 67 millones a víctimas y encara más de 550 demandas.
Sacan de la Iglesia Católica de NY a todos los clérigos acusados por abuso sexual
La ex juez asegura que el Arzobispado en NY ha respetado los procedimientos.
Foto: Drew Angerer / Getty Images

Luego de un año que la exjueza y exfiscal federal Barbara Jones fuese designada por el cardenal de Nueva York Timothy Dolan, para llevar adelante un estudio independiente sobre cómo la Arquidiócesis procesa internamente la lluvia de denuncias de abuso sexual en contra de sus miembros, este lunes fueron presentadas las conclusiones del análisis entre las que destaca que todos los  sacerdotes, diáconos y servidores de la Iglesia Católica, contra los cuales hay denuncias “sustanciadas”, ya están fuera de ese ministerio.

Durante una rueda de prensa en la cual presentó los hallazgos de su investigación, Jones aseguró que esta Arquidiódecis, la segunda más grande del país después de Los Angeles, sigue “protocolos estrictos” cada vez que recibe una acusación de que un clérigo, supuestamente, ha abusado sexualmente a un menor.

“Observamos que aunque no se presenten cargos penales, esta Arquidiócesis inicia una investigación independiente de la acusación. Dichos resultados, se presentan a una Junta de Revisión Laica, que decide si la alegación está justificada”, detalló la exjueza.

Luego de la investigación basada en entrevistas, estudio de reportes y en el seguimiento de casos, que esa institución religiosa procesa, Jones reiteró que “el cardenal Dolan acepta la recomendaciones de la Junta y nunca ha devuelto a un clérigo al ministerio, contra el cual ha habido una queja justificada”.

“Trabajamos para recuperar la confianza”

Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, en medio de un espinoso escándalo de acusaciones por abuso sexual contra miembros de la Iglesia Católica, el cual estuvo aderezado por los detalles del gran jurado de Pensilvania, sobre el abuso por parte de sacerdotes en los años 50, 60, 70, 80 y 90, requirió la urgencia de un exámen autónomo, que evaluara cómo se trataban estas denuncias en esta juridiscción católica.

“Me gustaría expresar mi sincero agradecimiento, no solo a la juez Jones y a su equipo por el arduo trabajo que han dedicado a esta importante tarea, sino también a ustedes, al pueblo de Dios de esta Arquidiócesis, por su disposición a permitirme trabajar para recuperar su confianza”, dijo el prelado en la presentación del informe.

El reporte hace algunas indicaciones reflexivas, que incluyen la ampliación del protocolo de denuncia formal con los 10 fiscales de distrito del área de Nueva York, para cubrir las querellas de abuso sexual de adultos sin consentimiento.

Además, se sugiere que  se lleve a cabo una capacitación anual en protección infantil y que se continúe el plan de compensación de las víctimas-sobrevivientes a través del Programa Independiente de Reconciliación y Compensación.

“Varias de estas recomendaciones ya están en proceso de implementación. Puedo asegurarles que las demás también lo estarán pronto”, aseguró Dolan.

Sin piedad

Ya el jerarca católico había dado algunos pasos firmes, con la intención de depurar a la iglesia neoyorquina de la sombra de los abusadores sexuales. El pasado abril, dio a conocer una lista con más de 120 nombres de religiosos, en los que se incluyen obispos, sacerdotes y diáconos, vinculados con estos casos.

Dicha divulgación, ha sido calificada como una de las más grandes que ha realizado hasta ahora la Iglesia Católica y se concretó luego de una investigación realizada por la misma institución, para identificar a los presuntos abusadores.

“Tengan la seguridad de que no hay un solo sacerdote o diácono de la Arquidiócesis de Nueva York, contra el que se haya presentado un reclamo creíble y comprobado de abuso contra un menor, que esté en servicio actualmente en el ministerio”, escribió Dolan en una misiva en ese momento. Meses después, el informe Jones parece reconfirmar ese anuncio.

La reconocida jurista en su presentación concluyó que “en general se ha respondido adecuadamente a las denuncias de abuso, y hay un compromiso de apoyar a las víctimas y sobrevivientes de abuso. He recomendado algunas mejoras a las prácticas actuales”.

El informe señala que, hasta la fecha, la Arquidiócesis ha pagado más de $67 millones a 338 sobrevivientes víctimas a través del Programa de Reconciliación e Indemnización Independiente.

En sus recomendaciones, Jones, con 20 años de trayectoria en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, sugiere que la Arquidiócesis continúe operando el programa para continuar compensando a otros sobrevivientes de abuso, que puedan presentarse.

Más de 550 demandas desde Agosto

El Arzobispado de Nueva York que cubre los condados de Westchester, Rockland y Putnam, junto con parte de la ciudad de Nueva York (a excepción de Brooklyn y Queens) y el valle del Hudson, enfrenta una avalancha de demandas, en medio de acusaciones de abuso sexual.  Una lluvia que se convirtió en tormenta, cuando entró en vigencia la Ley De Víctimas de Abuso Sexual Infantil (CVA), el pasado 14 de agosto.

La CVA abrio una ventana de un año para que las personas víctimas de abuso sexual, independientemente del tiempo que haya ocurrido la supuesta agresión, presentaran sus demandas de tipo civil.

Un reporte detallado del Wall Street Journal (WSJ) en Nueva York confirma que se han presentado más de 700 demandas, casi 550 tienen como blanco las diócesis católicas. 

De acuerdo con Jason Amala, un abogado del Grupo NJ Sex Abuse, que representa a un total de 62 sobrevivientes de abuso con reclamos contra la Arquidiócesis de Nueva York, asegura que muchos de sus clientes optaron por esperar, para presentar una demanda con la esperanza de que esa institución participe en “negociaciones de acuerdo significativos”.

Amala dijo a El Diario que “la Arquidiócesis de Nueva York fue en última instancia responsable de no proteger a nuestros clientes y otros niños católicos, de ser abusados ​​sexualmente, por aquellos que servían a la iglesia, incluidos sus sacerdotes. No tomaron medidas razonables”.

“Mi palabra es mi única prueba”

La inmigrante de origen peruano Virginia Salcedo tiene un relato personal que solo había revelado a su madre: hace más de 26 años, cuando ella apenas tenía 14,  un sacerdote de Brooklyn la molestó sexualmente.

“Nunca fui a la iglesia de manera espontánea. Mi mamá me obligaba. Ella quería que yo estuviera más tiempo en las cosas de Dios. Yo quería hacer otras cosas, hacer más deporte por ejemplo. Pero mi mamá me insistía que yo cantara. Que formara parte del coro de la iglesia”, narró Virginia.

Dice con tranquilidad, la hoy residente de Manhattan, que cuando le contó con detalles a su mamá que el cura le “tocaba los senos, mientras le decía que tenía una voz preciosa, por citar solo un ejemplo”, ella no le creyó. Asumió que era un invento “para no ir más a la iglesia”.

Asegura que cuando conoció sobre la nueva ley, tuvo una consulta rápida con una línea telefónica de apoyo, pero decidió seguir adelante, sin intentar más nada, porque el proceso de comprobar años posteriores que se fue víctima de un abuso, es muy complicado.

“Si mi propia madre, por su fanatismo, no me creyó, e inclusive me obligó a pedirle perdón a Dios, mucho menos voy a intentar seguir adelante con un proceso en donde tengo que conseguir pruebas válidas muy específicas. Mi palabra, es mi única prueba. No le sirvió a mi madre, pero creo que ahora mucho menos a la justicia”.

Los 7 “mandamientos” de Jones

1.- Se recomienda a la Arquidiócesis que contrate a una persona cuya única responsabilidad sea supervisar y dar seguimiento a las denuncias de abuso sexual.

2.- Se exhorta el uso de mejores prácticas en las investigaciones independientes sobre denuncias de abuso sexual, esto incluye técnicas de investigación mejorada, para garantizar la minuciosidad del proceso.

3.-Se exige una capacitación anual, particularmente en las escuelas arquidiocesanas, que incluya técnicas de trabajo con niños en medios ambientes seguros.

4.-La relación de la Arquidiócesis, con los diez fiscales de distrito del área de Nueva York, se rige por memorandos de entendimiento, que incluyen un protocolo para informar las denuncias de abuso sexual de menores por parte de clérigos. Se sugiere ampliar estos memorandos, para incluir no solo a ministros religiosos, sino a empleados y voluntarios.

5.-Se sugiere que la jerarquía católica de Nueva York siga receptiva a nuevos reclamos y denuncias.

6.- Es imperativo que se agreguen nuevos miembros, con áreas adicionales de experiencia, a la Junta de Revisión Laica que procesa los casos. Los miembros actuales incluyen jueces, abogados, padres, un sacerdote, un psiquiatra y una hermana religiosa.

7.- Algunos protocolos están obstaculizados por un sistema de archivo en papel que puede ser susceptible a errores, se requiere la modernización tecnológica, para realizar estos procesos de una manera más efectiva, lo cual incluye el rastreo de los “antecedentes de los clérigos”.

Las demandas contra las Diócesis Católicas:

El análisis de casos judiciales presentadas en Cortes del estado de Nueva York publicado por el WSJ, justamente un día antes de que se diera a conocer el informe Jones, precisa el número de demandas por Diócesis:

196 fueron presentadas contra la autoridad religiosa en Buffallo.

165 fueron presentadas en Nueva York.

94 demandas están siguiendo su curso contra la jeraquía religiosa en Kings.

49 demandas por la ventana abierta se han presentado contra la Diócesis de Monroe.

40 querellas civiles amparadas por la CVA se han registrado en Albany.

40 han sido presentadas en Nassau.