Por qué el conteo de votos será una pesadilla en las elecciones de noviembre

El sistema democrático de Estados Unidos tendrá la mayor prueba de su historia

Por qué el conteo de votos será una pesadilla en las elecciones de noviembre
Las elecciones de 2020 han sido afectadas por la pandemia del coronavirus.
Foto: Ethan Miller / Getty Images

El conteo de votos de las elecciones del 3 de noviembre, en las que el país debe elegir entre la reelección de Donald Trump o la llegada a la presidencia del demócrata Joe Biden, será un proceso tortuoso y largo.

Esa es la visión que tiene Josh Mendelsohn, analista y presidente de la firma de datos políticos Hawkfish, sobre el proceso electoral que se avecina.

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Para Mendelsohn, el presidente Donald Trump llegará a la noche de elecciones “en una mejor posición de lo que dice la realidad”. El analista predice que Trump emergerá como el ganador del día, pero a la elección le faltarán días para ser decidida.

Según los datos de Hawfish,  Biden resultará siendo el final ganador cuando los votos que fueron enviados por correo sean contados en todos los estados. Es ahí cuando Trump puede denunciar un supuesto fraude, que podría llevar a una maniobra antidemocrática.

Las elecciones de 2020 tendrán un alto número de votos por correo debido a la pandemia del coronavirus. Los adultos mayores y las personas con condiciones médicas optaran por este método para no correr riesgos de salud.

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También se espera que miembros de las minorías utilicen el voto por correo ya que en muchas ocasiones sus puestos de votación son cambiados aleatoriamente o las líneas son muy largas.

Lo que podría hacer Trump

Trump ha dicho que el voto por correo favorecerá desproporcionadamente a los demócratas. Es por eso que expertos como Edward B. Foley, catedrático de Ohio State University, temen que el gobierno tome una decisión antidemocrática para no contar los votos por correo.

Para Foley existen tres escenarios en los que el gobierno intervendrá en los resultados. El primero es que el Fiscal General William Barr trataría de confiscar las papeletas electorales bajo el argumento de que incluirlas como en el voto certificado “viola los derechos constitucionales de los que votaron en persona”.

Un segundo escenario es que Trump use al Ejército para confiscar los votos por correo y destruirlos al invocar la ley de insurrección en caso de que haya choques entre sus simpatizantes y votantes demócratas.

El tercer escenario es que grupos de extrema derecha se roben los votos y los destruyan, por lo que sería imposible contarlos.

Lo único cierto es que la elección del 3 de noviembre será más disputada que la de 2000, cuando George W. Bush derrotó a Al Gore después de fallos en el conteo en Florida.