Hay 8,500 menos puestos de estacionamiento en Nueva York por expansión de restaurantes en las calles: unos ganan, otros sufren

La toma de calles y aceras por los restaurantes ha generado nuevos retos para peatones, residentes, conductores, el Departamento de Saneamiento (DSNY) y los bomberos

Hay 8,500 menos puestos de estacionamiento en Nueva York por expansión de restaurantes en las calles: unos ganan, otros sufren
Mesas en aceras y calles.
Foto: Andrés Correa Guatarasma / Cortesía

Si antes era difícil conseguir un puesto para estacionarse en Nueva York, ahora muchos más: aceras y calles han sido tomadas por sillas, mesas, cabañas y hasta hornos desde el año pasado, cambiando el paisaje urbano de la ciudad.

Las expansiones al aire libre para superar las limitaciones del coronavirus se han vuelto permanentes, y los restaurantes han tomado para sí mismos alrededor de 8,550 plazas de estacionamiento en las aceras de propiedad pública, destacó New York Post. Irónicamente, en paralelo, los temores iniciales de infección y la inseguridad en el Metro parecen haber estimulado la compra y uso de automóviles, motos y bicicletas.

La toma de calles y aceras por los restaurantes también ha generado nuevos retos para los peatones, el Departamento de Saneamiento (DSNY) y los bomberos, en cuanto al espacio, manejo de emergencias y recolección de basura y nieve.

Desde junio pasado el Ayuntamiento y el Departamento de Transporte (DOT) han permitido que los restaurantes construyan áreas de servicio en el asfalto. En ese momento el servicio estaba restringido en medio de la pandemia, pero luego el alcalde Bill de Blasio promovió que el programa fuese durante todo el año, para estimular la recuperación económica.

Alrededor de 11,500 restaurantes se unieron al programa, de los cuales unos 5,700 han optado por instalarse junto a la acera. Eso suma “aproximadamente” 8,550 lugares transformados, de alrededor de 3 millones totales en los cinco condados, admitió el portavoz del Ayuntamiento, Mitch Schwartz.

El Ayuntamiento afirma que el programa ha permitido que innumerables restaurantes lograsen sobrevivir.“En el año más difícil para las pequeñas empresas en la memoria reciente, el programa ’Open Restaurants’ salvó aproximadamente 100,000 empleos”, dijo Schwartz en un comunicado. Y “Reclamó menos de la mitad del 1% de los lugares de estacionamiento de la ciudad”, aseguró complacido.

“Gracias a Dios nos ajustamos. El patio extendido. Los asientos al aire libre. Poder utilizar la calle. Fortaleció nuestra marca”, dijo Yanni Stathakis, director de operaciones de “Astoria Hospitality Group”, y propietario del restaurante “TRU Astoria” en Ditmars Boulevard, Queens. Asegura que las ventas se han “más que duplicado” desde que instalaron mesas de comedor a lo largo de la acera.

Pero no es la realidad para los conductores que ahora pasan más tiempo buscando dónde estacionarse. Ni para los residentes que han sentido el ruido aumentar en sus puertas y ventanas porque las actividades comerciales ya no son sólo bajo techo, sino también al aire libre. Ni para los peatones, que han visto un repunte en los accidentes fatales con ellos como víctimas.

También ha habido casos de personas heridas por autos y balas mientras comían sentadas al aire libre. Así, los cambios que trajo la pandemia han ido mucho más allá de los contagios y la ciudad sigue gerenciando con improvisación en el camino.