Melania rechazó “celebración” de Trump en la Casa Blanca ante miedo al coronavirus

La exprimera dama fue enfática en su postura sobre eventos masivos en la residencia oficial, debido a que el expresidente, ella y su hijo ya se habían contagiado de COVID-19, pero a su esposo parecía no importarle

La expareja presidencial.
La expareja presidencial.
Foto: JIM WATSON / AFP / Getty Images

Si alguien parecía ser consciente en la Casa Blanca del peligro de la pandemia de COVID-19 era la exprimera dama Melania Trump.

Al menos así lo establece un nuevo libro que revela que la esposa del expresidente Donald Trump rechazó fehacientemente que la “fiesta de celebración” de la noche electoral ocurriera en la residencia oficial.

Aunque rechazó en tres ocasiones las peticiones del entonces jefe del Gabinete, Mark Meadows, de usar la Casa Blanca para el evento, al final Melania perdió la batalla, pero dejó clara su postura ante la pandemia.

Según el libro Francamente, ganamos esta elección: la historia interna de cómo perdió Trump, escrito por Michael Bender, reportero del Wall Street Journal, publicado este martes, narra diversos pasajes en la anterior administración y la campaña electoral del exmandatario.

Meadows hizo tres peticiones a la exprimera dama, pero ella las rechazó. La última vez ocurrió nueve días antes de las elecciones de noviembre, cuando el exfuncionario expresó que el Trump International Hotel no era una opción, debido a las regulaciones locales sobre la pandemia.

“No me siento cómoda con eso”, dijo la señora Trump a Meadows. Fue enfática: no quería fiestas en la Casa Blanca durante la pandemia.

Ante la negativa de la exprimera dama, Meadows acudió al yerno y exasesor principal del presidente, Jared Kushner, quien llevó el tema al entonces mandatario.

Según el libro, cuatro días antes de las elecciones, el expresidente llamó a su esposa desde el Air Force One. Ella reconoció su derrota, pero expresó su desacuerdo.

“Esta es tu noche, haz lo que tengas que hacer”, le dijo a su esposo. “Lo vas a hacer de todos modos”.

Esas diferencias sobre la visión con respecto a eventos masivos en medio de la pandemia, ya que se esperaba la asistencia de cientos de personas en un espacio cerrado, fueron confirmadas por otros personajes cercanos a la pareja presidencial, incluida la portavoz de la exprimera dama, Stephanie Grisham.

La vocera le advirtió a la sobre la posible duración de la fiesta en medio de la pandemia, sin importar el escenario de triunfo o derrota presidencia.

“Gane o pierda, habrá protestas esa noche”, dijo Grisham a Melania Trump. “¿Vamos a terminar con una fiesta de pijamas de 300 personas en la Casa Blanca si esta gente no puede salir?”.

Apenas poco más de un mes antes de las peticiones de Meadows, la familia presidencial había enfrentado contagio de coronavirus, incluido Barron, como después lo reconoció el propio mandatario.

Aunado a ello, la exprimera dama tenía claro el antecedente del evento “de súper contagio” de coronavirus. Se trato de la ceremonia en septiembre en el Jardín de las Rosas, donde el presidente Trump presentó a quien sería jueza la Corte Suprema, Amy Coney Barrett.

Después de ese evento al aire libre, donde casi nadie utilizó mascarilla, hubo una reunión al interior de la residencia oficial. Varios asistentes resultaron contagiados.