Este 2022 ‘Thanksgiving’ tiene muchos significados para inmigrantes hispanos de la Gran Manzana

La conmemoración que une a todas las culturas y religiones del país, es uno de los días más importantes de encuentro y agradecimiento de familias latinas que llegaron al país en busca de mejor vida. Luego de las restricciones pandémicas se revaloriza el poder de un abrazo, sin miedos

Luego de 20 años la ecuatoriana Estela Blandón se abraza con su madre en estas fiestas.
Luego de 20 años la ecuatoriana Estela Blandón se abraza con su madre en estas fiestas.
Foto: Fernando Martínez / Impremedia

Cuando la ecuatoriana Estela Blandón fue el pasado sábado al aeropuerto a esperar a su mamá le temblaban las piernas. Los minutos que transcurrieron mientras aterrizaba el avión, se le hicieron interminables. No era para menos. 

Hace 20 años, siendo muy joven, esta residente de Queens emigró de su natal Manta a buscar mejores oportunidades de vida en Nueva York. Y desde ese momento, nunca había visto a su madre.

Pero lo que describe con el “corazón acelerado” como uno de los días más felices de su vida coincide con la semana del día de ‘Acción de Gracias’,  una festividad que une a todas las familias estadounidenses, que ha sido adoptada por la mayoría de los inmigrantes hispanos como propia.

“Imagínate si tengo que agradecer. Después de 20 años exactamente sin abrazar a mi mamá, ahora la tengo conmigo”, contó Adela mientras compraba un pavo y verduras para la cena de este jueves con sus hijos y sus hermanos en un supermercado del vecindario de Corona.

La gran diferencia de esta celebración de 2022 para esta familia de inmigrantes, es que la mesa estará encabezada por primera vez por la señora María, quien todavía no tiene clara cuál es la emoción que siente al reunirse con sus hijos y nietos, muchos de los cuales no conocía en persona.

“Es muy emocionante. Yo siempre he sido muy agradecida con todo. Pero este año es increíble”, alcanzó a decir.

Estela quien ha trabajado muy duro como comerciante desde que llegó al país, asegura que casi desde el primer año que arribó a la Gran Manzana, le encanta el significado de ‘Thanskgiving’ como celebración.

“Siempre tenemos mucho que agradecer. Estamos vivos. Tenemos salud. Y ahora este año es grandioso, porque algo que pensaba que nunca iba ocurrir me está pasando. !Puedo abrazar a mi mamá!”. 

Una fiesta que mueve fibras

La denominada ‘fiesta del pavo’ trasciende a cualquier creencia religiosa y en el calendario es la primera gran campanada de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Y un momento que mueve de forma muy diferentes, muchas fibras.

“Creo que quienes venimos aquí a buscar oportunidades, siempre debemos estar muy agradecidos. Y seguir con amor esta tradición. Yo recuerdo que solo una vez no tuve la emoción de preparar el pavo porque estaba enferma. De resto, es un momento muy especial para mi familia”, reiteró la ecuatoriana.

Pero el abrazo materno que recibe Estela este año y que lo extrañó por mucho tiempo, es precisamente una de las grandes añoranzas de otros inmigrantes, para quienes la travesía de alcanzar el ‘sueño americano’, en algunas oportunidades implica cruzar el complicado límite de la separación familiar y la soledad.

Por ejemplo, para la mexicana Gabina Santamaría las fiestas que están por venir no tienen en “lo personal”, ningún significado especial.

“Yo estoy aquí en este país sola con mi hija. Para mi estos días no son de celebración. Cada familia grande está en lo suyo. Para quienes vivimos prácticamente solos, más bien queremos que estos días pasen rápido”, confiesa.

En paralelo, miles de nuevos inmigrantes hispanos, recién llegados a la Gran Manzana apenas están tratando de entender esta conmemoración que une a todas las culturas y creencias que coexisten en este país.

Tal es el caso de más de 18,000 personas que llegaron en la ola migratoria entre mayo y octubre de este año, quienes estarán en su primer ‘Thanskgiving’ en refugios, pero con la esperanza que en los próximos años podrán tener una vida mejor.

“Obviamente como inmigrantes que llegamos sin nada, en este momento tenemos en nuestra vida solo como opción sobrevivir y adaptarnos. Pero eso sí, con la gran certeza que con trabajo duro en años venideros podremos tener una mesa en donde sentarnos a gritar muy alto: !Gracias!”, contó la venezolana Mildred Castaños, de 32 años, quien vive con su hija en un refugio temporal en Queens.

Para la mexicana Gabina Santamaría estos días no tienen una significación especial. (Foto: F. Martínez)

Lo importante es agradecer

Pero si en 2020 y en 2021 las fechas de “Acción de Gracias” estuvieron amenazadas por una crisis de salud pública y además ensombrecidas por el luto , este año estarán de alguna manera definidas por uno de los índices inflacionarios más extremos en 40 años.

Ese aumento de precios también lo experimentó la libra del pavo, el símbolo y el plato central de esta celebración.

De hecho, el costo de comprar el ave y los otros elementos clásicos de una cena para 10 personas, es el más alto en años, según la última encuesta de la American Farm Bureau Federation. 

El costo promedio de esta cena se ubicó en $65.04 por persona este año, lo que representa un aumento de $10.74 o 20%, sobre el promedio de $53.31 en 2021.

Solamente los arándanos frescos, cuestan menos que el año pasado.

En este sentido, las familias latinas marcadas por una diversidad gastronómica añaden a este festín otros elementos como pasteles, tamales, pernil y frijoles que ponen un acento particular a esta fiesta.

Eso sí, los altos precios no son necesariamente una razón para quitar sazón a la celebración. Luego de la pandemia el valor de un abrazo, sin miedos, pareciera tener mucho más valor. Un elemento que no mide ningún indicador económico.

En el Alto Manhattan, la familia dominicana Feliz Moreno piensa celebrar igual en “a su manera” añadiendo al menú habichuelas, empanaditas, arepas de yuca, pastelón de yuca y ensalada de papa.

“Los precios están altos, pero entre toda la familia vamos colaborando. Lo más importante es la reunión. Que estamos saludables. Que tenemos vacunas y nos podemos reunir sin miedo. Ya no tenemos esa amenaza de una pandemia como antes. Y eso es lo que tenemos que agradecer”, remata la isleña Martina Feliz, de 66 años, que espera retomar su fiesta de 23 personas en Inwood este año.

Ni la mayor inflación en 40 años frena el deseo de comunidades inmigrantes hispanas de celebrar el Día de Acción de Gracias. (Foto: F. Martínez)

Cuidado con la tripledemia

Las tradicionales reuniones de estas últimas semanas del año han obligado a las autoridades de Salud de Nueva York a poner también sobre la mesa la importancia de la vacunación ante una época caracterizada por grandes reuniones.

Desde principios de octubre el Departamento de Salud del Estado de Nueva York (NYDOH) ha alertado sobre el riesgo de una tripledemia o demia general, que no es más que el riesgo que representan en este invierno que circulen al mismo tiempo la COVID-19, la gripe propia de esta temporada y el RSV, un virus respiratorio sincitial.

“Obviamente estamos en un momento muy distinto. Tenemos vacunas, refuerzos y tratamientos. Eso no significa que en el caso del coronavirus haya desaparecido del todo. Por ello hemos insistido que las inmunizaciones son seguras y están disponibles para todos los neoyorquinos”, ha sido en resumen el mensaje de los portavoces del Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York (DOHMH) en esta temporada.

Tres fechas clave:

  • 1863 – fue al año en que se hizo oficial la celebración del Día de Acción de Gracias, bajo la presidencia de Abraham Lincoln, quien declaró oficialmente el último jueves de noviembre como día festivo.
  • 1918 – fue un año que una pandemia afectó de manera considerable la celebración del día de Acción de Gracias en el país, se trató del virus de la influenza que causó la muerte de 675,000 estadounidenses, de acuerdo con el centro de Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
  • 2020 – En este año otra pandemia sacudió el encuentro más importante de las familias estadounidenses y más en las comunidades hispanas que fueron la minoría más afectada por la COVID-19, con más de 24,000 fallecidos solamente en la Gran Manzana, lo cual obligó a medidas de restricción que recomendaba evitar las reuniones familiares.