Hombre planeó asesinar a fiscales y jueces contratando un pandillero latino: sentencia en NJ
Un hombre que estuvo preso por incendiar un negocio rival ahora ha sido hallado culpable de planear matar a los fiscales y jueces que lo sentenciaron en NJ

Steven Smink. Crédito: New Jersey Department of Corrections | Cortesía
Steven Smink, ex propietario de un bowling en Nueva Jersey que ya cumplió condena por incendiar un negocio rival, ha sido ahora hallado culpable de conspirar para asesinar a los fiscales y jueces que contribuyeron a su encarcelamiento por fuego provocado.
Smink, de 62 años y residente de Filadelfia, comenzó a planear los homicidios mientras aún cumplía su condena de 15 años por incendio provocado, informó el miércoles la Fiscalía General de Nueva Jersey.
A mediados de este mes fue declarado culpable de conspiración para cometer asesinato e intento de asesinato, así como porte de armas y conspiración para porte de armas. Ahora enfrenta al menos 30 años de prisión, con una posible cadena perpetua, destacó Daily News.
“Este acusado planeó asesinar a servidores públicos por cumplir con su deber y ponerlo tras las rejas por delitos que cometió previamente”, declaró el fiscal general del estado NJ, Matthew Platkin, en un comunicado. “La policía estatal y los funcionarios de la prisión descubrieron su plan e intercedieron antes de que alguien resultara herido. Ahora enfrenta una larga pena de prisión por su violento plan”.
Smink, ex propietario de la bolera “Pike Lanes” en Deerfield Township, admitió en 2014 que había contratado a dos hombres cuatro años antes para incendiar “Loyle Lanes” en Vineland y que había comprado gasolina, latas de queroseno y otros artículos para destruir la bolera rival. Los hombres que contrató también se declararon culpables.
Luego, entre enero de 2018 y diciembre de 2020, Smink urdió un plan desde la cárcel para causar la muerte de la fiscal del condado Cumberland, Jennifer Webb-McRae, el primer fiscal adjunto, Harold Shapiro, dos jueces del Tribunal Superior y un fiscal adjunto que participaron en su caso, según las autoridades. Planeaba vender armas y recuerdos deportivos para pagar los asesinatos.
Inicialmente Smink contrató a un compañero de prisión que pertenecía a la pandilla Latin Kings como sicario, pero él murió antes de que pudiera cumplir su condena. Posteriormente Smink contrató a otra persona para reclutar a un sicario que pudiera hacer que pareciera un asesinato pandillero, sin saber que estaba hablando con un testigo colaborador, según la fiscalía.
“Si todos estuvieran juntos, arrasa el lugar y mata a todos, parecería un asalto, una reunión de pandillas”, le dijo Smink al agente encubierto. “Si alguien disparara en el lugar, parecería que la pandilla recibió represalias”.
En un caso parecido, en junio Navdeep Singh (48), propietario de una constructora de Long Island (NY), fue acusado de ofrecer a un sicario $100,000 dólares y un terreno de 10 acres (4 hectáreas) en India para que liquidara a su rival durante una amarga batalla legal entre ambos.
En abril una joven peluquera fue acusada de orquestar un plan de sicariato contra su ex novio policía y su hija adolescente a través de la aplicación de citas Tinder, ofreciendo $12,000 dólares por matarlos.
En febrero Daniel Sikkema, un cubano estadounidense que antes de casarse se llamaba Daniel García Carrera, fue acusado como sospechoso de mandar a matar a su esposo Brent Sikkema (75), famoso galerista de Nueva York. El crimen sucedió en Brasil en 2024 con la ayuda de un sicario, según las autoridades.
En agosto del año pasado William DiBernardino Jr. fue acusado de contratar a una pareja por casi $40,000 dólares para que quemaran a su ex novia usando ácido en Nueva Jersey. También ese mes fue sentenciada una inmigrante en Nueva York tras declararse culpable de contratar a un sicario para que matara a su cuñado.
En julio de 2024 Yue Zhou fue acusada de buscar en línea a un asesino a sueldo para desaparecer a la esposa de su amante y su hija adulta, pero el sitio web oscuro de “sicarios” que usó era una estafa, según las autoridades federales.
En mayo de ese año dos hombres fueron condenados a cadena perpetua por la muerte por encargo de un rival empresarial afuera de un bar de karaoke en Queens, en una compleja trama de venganza, contratando para ello a un supuesto pistolero hispano.