Hombre de Florida roba boletos de lotería, intenta cobrarlos en la misma tienda y termina acusado por robo federal
Un ladrón robó $7,000 en boletos de lotería y regresó al lugar 3 veces para cobrarlos antes de ser arrestado
El ladrón fue a 3 tiendas diferentes para tratar de cobrar los premios de los raspaditos que robó. Crédito: Shutterstock
En un acto que las autoridades describieron como una mezcla de “mala suerte y peores decisiones”, un hombre de Florida fue acusado esta semana de un delito federal después de robar boletos de lotería por un valor de $7,000 dólares y regresar repetidamente a la misma tienda donde los había sustraído para intentar cobrarlos.
Justin Farley, de 43 años, enfrenta ahora un cargo de interferencia con el comercio mediante amenaza o violencia, una acusación federal bajo la Ley Hobbs, que prohíbe los robos que afecten el comercio interestatal o extranjero, según documentos judiciales presentados en el Distrito Medio de Florida.
El curioso episodio comenzó el pasado 5 de mayo, cuando Farley llegó en un Hyundai Elantra gris a un Circle K en St. Petersburg, donde, de acuerdo con una declaración jurada de causa probable revisada por The New York Post, “abrió varios gabinetes y tomó boletos de lotería tipo raspaditos antes de huir del lugar”.
Apenas 40 minutos después, el hombre se presentó en un 7-Eleven de la zona e intentó canjear los boletos robados. Sin embargo, el intento fue infructuoso.
Lejos de darse por vencido, el ladrón regresó al mismo Circle K del que había tomado los boletos e intentó nuevamente cobrarlos. Pero el sistema de la tienda, que ya había bloqueado los números de serie reportados como robados, le impidió concretar el fraude.
Según el expediente judicial, Farley volvió por tercera vez al Circle K minutos después, intentando nuevamente su suerte, sin éxito alguno. Las autoridades detallaron que los boletos robados pertenecían a 7 libros de raspaditos, todos identificados y anulados por la Florida Lottery Commission.
Cansado de sus intentos fallidos, el hombre decidió cambiar de táctica. Horas más tarde, volvió al 7-Eleven, esta vez con una máscara negra, una camiseta amarilla y unos tenis Nike negros. Según los fiscales, portaba una réplica de una pistola Glock, con la que amenazó a un empleado para que abriera la caja registradora.
Farley logró sustraer $120 en efectivo y, antes de huir, obligó al empleado a caminar hasta la parte trasera del local, donde además tomó un paquete de cigarrillos Newport, según el relato de la fiscalía.
Las cámaras de vigilancia y la placa del vehículo fueron determinantes para identificarlo. Las autoridades obtuvieron una orden de arresto y lo detuvieron el 22 de mayo, acusándolo de robo comercial y hurto mayor.
Durante el interrogatorio, Farley admitió haber cometido los robos en el Circle K y el 7-Eleven, y explicó a los agentes que lo hizo porque “necesitaba dinero”, según se detalla en la declaración jurada. No está claro si reconoció haber regresado varias veces a las mismas tiendas.
Tras su detención por cargos estatales, un gran jurado federal en Tampa decidió imputarlo bajo la Ley Hobbs, una legislación que permite procesar como delitos federales aquellos robos que interfieren con el comercio entre estados. Esta ley suele aplicarse en casos donde las víctimas pertenecen a cadenas nacionales, como lo son Circle K y 7-Eleven, que operan en todo Estados Unidos.
De acuerdo con el portal The Independent, que también dio a conocer los detalles del caso, Farley posee un amplio historial criminal. Entre sus antecedentes figuran condenas por posesión de drogas y armas de fuego, así como otros delitos menores cometidos en el área de Tampa Bay.
Aunque la acusación federal eleva la gravedad del caso, los fiscales no han informado si buscarán aumentar la sentencia debido a su reincidencia. En Florida, los delitos bajo la Ley Hobbs pueden implicar penas de hasta 20 años de prisión, dependiendo de la naturaleza de la amenaza y del historial del acusado.
El caso ha generado cierta atención mediática, no solo por la torpeza del plan de Farley, sino también por la rapidez con que fue identificado. Las autoridades locales destacaron que el sistema de videovigilancia y la coordinación entre agencias estatales y federales permitieron resolver el caso en cuestión de días.
“Este individuo regresó al lugar del crimen varias veces, lo cual facilitó su localización”, comentó un portavoz del Departamento de Policía de St. Petersburg. “Fue un ejemplo claro de cómo el exceso de confianza puede llevar a una detención inmediata”.
Hasta el momento, Farley permanece bajo custodia federal, a la espera de su primera audiencia ante el tribunal de Tampa. No se ha informado si cuenta con representación legal ni si ha solicitado libertad bajo fianza.
Los investigadores añadieron que la Florida Lottery ha reforzado sus protocolos de seguridad para evitar el canje de boletos robados, un problema que, aunque poco común, ha ocurrido en otras partes del estado.
El caso de Justin Farley se suma a la larga lista de delitos insólitos que ocurren en Florida, un estado donde, según los registros judiciales, los intentos fallidos de fraude con boletos de lotería han aumentado ligeramente en los últimos años.
Por ahora, el hombre enfrenta un futuro incierto: su intento de “golpe de suerte” terminó convirtiéndose en un robo federal, y su regreso repetido a las escenas del crimen lo convirtió en el protagonista involuntario de una historia que, paradójicamente, podría haberse evitado con un poco menos de “dumb luck”.
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