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Cuál es el origen de los cascanueces y qué relación tienen con la Navidad

Con el paso del tiempo, el cascanueces pasó de ser un objeto artesanal a un símbolo navideño ligado a la literatura, las tradiciones navideñas y el ballet

Artesanos alemanes perfeccionaron el diseño del cascanueces en el siglo XVIII, tallándolos en madera, pintándolos a mano y añadiendo detalles como barbas, uniformes militares y coronas.

Artesanos alemanes perfeccionaron el diseño del cascanueces en el siglo XVIII, tallándolos en madera, pintándolos a mano y añadiendo detalles como barbas, uniformes militares y coronas. Crédito: Lerner Vadim | Shutterstock

Cada diciembre, el cascanueces reaparece en escaparates, salas de estar, teatros y mercados navideños. Para muchos, es un adorno clásico, sin embargo, detrás de ese simpático soldadito de madera existe una historia que combina artesanía, tradición y literatura

Hoy por hoy se consolida como uno de los símbolos más reconocibles de la Navidad, pero en el pasado tuvo otros significados muy alejados de las festividades.

Qué son los cascanueces y para qué se usaban

En su significado original, el cascanueces era un utensilio doméstico diseñado para partir nueces mediante presión mecánica.

Con el paso del tiempo, este objeto funcional adoptó una forma decorativa muy particular: muñecos de madera con rostro serio, mandíbula prominente y una palanca trasera que permitía abrir y cerrar la boca.

Los primeros cascanueces con forma humana surgieron en Alemania alrededor del siglo XV. En aquel entonces, se les atribuía un carácter protector y se colocaban en los hogares como símbolos de buena fortuna y defensa contra las malas energías.

Durante el siglo XVIII, artesanos alemanes comenzaron a perfeccionar su diseño, tallándolos en madera de abeto o haya, pintándolos a mano y añadiendo detalles como barbas, uniformes militares y coronas.

Aunque hoy existen versiones fabricadas en diversos materiales, el modelo clásico de madera sigue siendo el más valorado, especialmente entre coleccionistas y amantes de la tradición navideña.

Actualmente, el cascanueces es un adorno tradicional en cualquier árbol de Navidad, siendo uno de los preferidos.
Actualmente, el cascanueces es un adorno tradicional en cualquier árbol de Navidad, siendo uno de los preferidos.
Crédito: Lukrecja | Shutterstock

El cascanueces y el rey de los ratones

La figura del cascanueces dio un giro definitivo en 1816, cuando el escritor alemán E.T.A. Hoffmann publicó el cuento El cascanueces y el rey de los ratones.

La historia narra cómo una niña recibe un cascanueces como regalo de Navidad y, durante la noche, el muñeco cobra vida para enfrentarse a un ejército de ratones.

Este relato transformó al cascanueces en un personaje cargado de simbolismo, donde lo cotidiano se mezcla con lo fantástico. Años más tarde, la historia fue adaptada por Alexandre Dumas en una versión más amable para el público infantil, lo que ayudó a popularizar aún más el relato fuera de Alemania.

El vínculo definitivo con la Navidad

Esto ocurrió a finales del siglo XIX, cuando el compositor Piotr Ilich Chaikovski estrenó el ballet El cascanueces. Ambientada en la víspera navideña, la obra convirtió al personaje en un emblema de la temporada, asociado a la infancia, los sueños y la imaginación.

Desde entonces, el ballet se representa de forma recurrente cada diciembre, reforzando la conexión entre el cascanueces y las celebraciones navideñas. Esta tradición teatral influyó también en la decoración de hogares y espacios públicos, donde el soldadito pasó a ocupar un lugar central.

Actualmente, y más allá del cuento original, el cascanueces ha inspirado libros ilustrados, películas, novelas gráficas y reinterpretaciones contemporáneas.

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