¿Por qué no debes beber café al despertar? La ciencia del cortisol
Descubre por qué esperar 60 minutos para tomar café mejora tu energía y salud. El Dr. Aurelio Rojas explica el efecto del cortisol y cómo evitar la ansiedad
El placer de esperar: el café sabe mejor cuando tu cuerpo ya está listo para procesarlo. Tu sistema nervioso te lo agradecerá. Crédito: Shutterstock
Beber una taza de café al despertar se ha asociado comúnmente con dar un impulso de energía por las mañanas. Es un hábito que tienen millones de personas en el mundo; sin embargo, dada la composición química de esta bebida, el doctor Aurelio Rojas plantea que existe un pico de cortisol natural al despertar que puede disminuir los efectos de la cafeína.
Según el experto, el cuerpo es una máquina perfecta que ya trae su propio “combustible” de serie (el cortisol), por lo que no es necesaria una estimulación extra inmediata, sino realizar un consumo con optimización biológica.
“Nada más despertarte, tu cuerpo produce de forma natural un pico de cortisol matutino, lo que se conoce científicamente como respuesta del despertar. En este contexto, el cortisol no es perjudicial; de hecho, es la hormona que te pone en marcha: eleva la energía, aumenta la alerta, regula la tensión arterial y sincroniza tu reloj biológico“, explica Rojas.
Para el especialista, hay una gran diferencia entre tomarlo al despertar para “sobrevivir” al día —causando picos y caídas de energía— y tomarlo cuando el cortisol empieza a bajar (el valle de las 10:00 AM). Esto convierte al café en un aliado estratégico que extiende la productividad sin agotar las glándulas suprarrenales.

El momento ideal para tu café: ¿Por qué esperar?
El experto explica que el pico de cortisol ocurre de forma natural durante los primeros 30 a 60 minutos tras despertar. Por lo tanto, “si tomas café justo al despertar, la cafeína se superpone a ese proceso natural, restándole eficacia. Al interferir con esta respuesta fisiológica, desarrollas tolerancia a la cafeína, sintiendo que la necesitas cada vez más”.
En personas con estrés crónico o sensibilidad cardíaca, este hábito puede provocar nerviosismo, palpitaciones e incluso ansiedad.
¿Qué recomienda la ciencia? Lo ideal es esperar aproximadamente 60 minutos tras despertarte para disfrutar tu primera taza. Este pequeño cambio ayuda a:
- Mejorar los efectos de la cafeína a largo plazo.
- Reducir la sobreestimulación del sistema nervioso.
- Proteger el ritmo circadiano.
- Mantener una respuesta hormonal más saludable.
¿Significa que el café es malo? No. Si se utiliza correctamente, se asocia en múltiples estudios con un menor riesgo cardiovascular, menor mortalidad total y una mejor función metabólica. Sin embargo, el momento de ingesta es clave.
Lo ideal es despertar con tranquilidad, buscar la luz natural del sol, moverse un poco e hidratarse muy bien tras el ayuno nocturno. Si vas a esperar esa “hora mágica”, asegúrate de elegir un café de especialidad o tueste natural para aprovechar al máximo sus antioxidantes.
En definitiva, el café es mucho más que una bebida para “despertar”; es una herramienta de bienestar metabólico que requiere estrategia. Al respetar los tiempos naturales de tu cuerpo y permitir que el cortisol cumpla su función inicial, no solo cuidas tu salud cardiovascular y evitas la ansiedad, sino que redescubres el verdadero placer de un buen grano.
Pequeños ajustes en tu rutina matutina pueden marcar una gran diferencia en cómo te sientes el resto del día. Optimiza tu energía, hidrátate primero y deja que el café sea el premio, no la necesidad.
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