Qué pasa si nunca cancelas tu tarjeta de crédito
Conservar una tarjeta de crédito por años puede mejorar tu puntaje, pero también implica cambios, costos y decisiones clave que conviene evaluar
La antigüedad del historial representa aproximadamente el 15% del puntaje total. Crédito: New Africa | Shutterstock
Mantener una tarjeta de crédito activa durante muchos años puede parecer algo sin importancia, pero esa decisión tiene efectos reales –positivos y negativos– en tu historial financiero y en tu puntaje de crédito.
Conservar una tarjeta de crédito abierta por décadas no es necesariamente un error. De hecho, en muchos casos puede beneficiar tu historial, aunque también implica ciertos riesgos y decisiones que conviene evaluar con el paso del tiempo.
Un historial largo puede favorecer tu puntaje
Uno de los principales beneficios de no cancelar una tarjeta antigua es el impacto en tu calificación crediticia.
La antigüedad del historial representa aproximadamente el 15% del puntaje total.
Esto significa que, mientras más tiempo lleves usando crédito de forma responsable, mejor se verá tu perfil ante los bancos.
Las personas con puntajes cercanos al máximo suelen tener cuentas abiertas desde hace muchos años, incluso décadas.
Si una tarjeta antigua no cobra cuota anual, mantenerla activa puede ser una estrategia inteligente.
Basta con usarla ocasionalmente para una compra pequeña y pagarla a tiempo para evitar que el emisor la cierre por inactividad.
La tarjeta puede dejar de ser útil con el tiempo
Con los años, cambian las necesidades financieras. Hipotecas, hijos, negocios o mayores ingresos pueden hacer que una tarjeta abierta hace 10 o 15 años ya no ofrezca beneficios relevantes.
Cuando tu perfil crediticio mejora, es común calificar para tarjetas con límites más altos, mejores recompensas o programas de viaje más atractivos.
En ese escenario, la tarjeta antigua puede quedar relegada, aunque eso no significa que debas cancelarla de inmediato.
Antes de abrir una nueva tarjeta o cerrar una antigua, conviene comparar beneficios, costos y el impacto potencial en tu crédito.
El banco puede modificar las condiciones
Otro punto a considerar es que los emisores de tarjetas pueden cambiar las reglas del juego. Con el paso del tiempo, algunos productos dejan de existir y son sustituidos por versiones nuevas.
Esto no suele afectar la antigüedad del crédito, pero sí puede implicar cambios en comisiones, recompensas o beneficios.
Por eso, es importante revisar cualquier aviso del banco. Ignorar una tarjeta que llega por reemplazo puede significar pasar por alto cargos nuevos o modificaciones importantes.
¿Conviene cerrar una tarjeta vieja?
Cancelar una tarjeta antigua no siempre es una mala decisión. El principal motivo para cerrarla suele ser una cuota anual que ya no se justifica.
Pagar $95, $250 o más cada año por beneficios que no usas puede afectar tu presupuesto sin aportar valor real.
Si decides cerrar una tarjeta, lo más recomendable es hacerlo cuando tu puntaje esté sólido y cuentes con otras líneas de crédito disponibles. Esto ayuda a reducir el impacto negativo que puede generar el cierre en tu historial.
En cambio, si la tarjeta no cobra anualidad o los beneficios siguen siendo útiles, mantenerla abierta puede aportar estabilidad y fortaleza a tu perfil crediticio, incluso si no la usas con frecuencia.
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