El atún enlatado: Un superalimento versátil rodeado de mitos
Descubre por qué el atún enlatado es un superalimento: desmentimos mitos sobre el mercurio y sodio, destacando su aporte de Omega-3 y gran versatilidad
El atún enlatado trasciende al sándwich tradicional, convirtiéndose en la proteína estrella de ensaladas gourmet. Crédito: Shutterstock
El atún enlatado es un aliado fundamental en la alimentación saludable gracias a su alta concentración de nutrientes y su versatilidad en la cocina. Sin embargo, persisten ciertos mitos sobre su consumo —como sus supuestos niveles elevados de sodio o mercurio— que generan dudas innecesarias.
Si hay algo que se debe tomar en cuenta es que todo en exceso es perjudicial, por lo que las recomendaciones generales de nutricionistas y especialistas es comer los alimentos con moderación, ya que ninguno tiene la capacidad, por sí solo de curar o enfermar.
Más allá las conjeturas, expertos consultados por Mashed desmienten las creencias más comunes con argumentos científicos y consejos.
1. ¿Es demasiado alto en sodio?
Aunque la Asociación Estadounidense del Corazón recomienda un límite de 2,300 mg de sal al día, muchos consumidores superan esta cifra debido a los ultraprocesados. No obstante, el atún no es el principal culpable.
- Realidad: Rima Kleiner, nutricionista de Dish on Fish, señala que el sodio en el atún enlatado es comparable al del pollo crudo congelado y significativamente menor al de una hamburguesa o una comida de restaurante.
- ¿Cómo solucionarlo? Si buscas reducir el sodio al máximo, elige versiones “bajas en sodio” o “sin sal agregada”. También puedes enjuagar el atún con agua fresca antes de consumirlo para eliminar el exceso de sal.
2. ¿Solo sirve para sándwiches?

Es un error encasillar este producto como un simple relleno de pan. Su potencial culinario es enorme:
- Versatilidad culinaria: Además del clásico sándwich, es una proteína magra ideal para ensaladas, salsas rojas para pasta, tortillas, pasteles salados y croquetas.
- Tendencias internacionales: En Europa, la pizza de atún es sumamente popular. Los expertos recomiendan integrarlo en macarrones con queso o incluso en hamburguesas de pescado para una cena rápida y nutritiva.
3. El mito del mercurio

El temor al mercurio es una de las mayores barreras de consumo, pero la ciencia ofrece tranquilidad. Según estudios analizados por la FDA, la mayoría de las variedades de atún enlatado están muy por debajo de los límites de seguridad.
- Diferencia entre especies: El atún claro (light tuna) o el barrilete suelen tener niveles de mercurio menores que el atún blanco (albacore), debido al tamaño más pequeño del pez.
Para una persona promedio, el consumo regular de atún no representa un riesgo para la salud, según las normativas actuales de seguridad alimentaria.
4. ¿Es bajo en Omega-3?

Al contrario de lo que se cree, el proceso de enlatado preserva las grasas saludables esenciales para el cerebro, el corazón y la piel.
- DHA y EPA: Tanto el atún fresco como el enlatado son fuentes excelentes de estos ácidos grasos omega-3.
- Agua vs. Aceite: Un dato clave es que el atún envasado en agua retiene mejor los omega-3 en el lomo del pescado. En cambio, al escurrir el atún en aceite, parte de estas grasas saludables se pierden junto con el líquido.
5. ¿Pierde nutrientes al ser procesado?
El Dr. Kubanych Takyrbashev, asesor de bienestar en NAO, desmiente que el enlatado reste valor nutricional.
- Conservación de vitaminas: El atún conserva sus vitaminas, minerales y proteínas de alta calidad durante el proceso de conserva.
- Accesibilidad y conveniencia: Es una opción más asequible, con una vida útil larga y lista para consumir, lo que facilita mantener una dieta equilibrada en agendas apretadas.
El atún enlatado ha estado rodeado de innumerables “pero”, sin embargo, tal como lo afirman los expertos, aunque se somete a un “proceso” no siempre es “ultraprocesado” dañino. La conserva mantiene las proteínas y los ácidos grasos esenciales. El secreto está en la variedad y la moderación.
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