Madre de Colorado revive tras “morir” un minuto en cirugía y asegura haber visto el más allá
Su experiencia tras una hemorragia posparto le dejó una profunda paz interior y reforzó su fe, cambiando para siempre su forma de ver la vida
La mujer tuvo una severa complicación de salud tras haber dado a luz por segunda ocasión. Crédito: Shutterstock
Una experiencia al borde de la muerte transformó por completo la vida de Hannah Mercado, una madre de Colorado que asegura haber estado “médicamente muerta” durante cerca de un minuto tras dar a luz a su segundo hijo en 2021. Ese breve lapso, ocurrido en pleno quirófano, le dejó una vivencia que describe como profundamente espiritual y que, según afirma, borró para siempre su miedo a morir.
Mercado, hoy de 32 años, relató que su parto fue inicialmente tranquilo. “Me sentí muy calmada y mantuve la calma, fue un trabajo de parto muy rápido”, recordó en entrevista con The Sun. Nada parecía fuera de lo normal hasta 12 horas después, cuando comenzó a experimentar un dolor intenso acompañado de una hemorragia masiva.
“Sentí el dolor más intenso que jamás había experimentado. Después hubo sangre por todas partes y me salió un coágulo de sangre del tamaño de una piña”, contó. Aunque al principio una enfermera le aseguró que era algo habitual tras el parto, su intuición le decía que algo iba mal. En cuestión de minutos, su habitación se llenó de médicos, enfermeras y anestesiólogos. “Fue un caos”, describió.
Los especialistas descubrieron que parte de la placenta aún permanecía en su cuerpo, una condición peligrosa que requería cirugía de emergencia. Durante el procedimiento, Mercado sufrió una hemorragia incontrolable. Perdió el conocimiento, su presión arterial se desplomó y su corazón se detuvo. Según los reportes médicos, estuvo clínicamente muerta durante aproximadamente sesenta segundos.
“Sentí que mi alma salía de mi cuerpo”
Fue en ese instante cuando comenzó lo que ella define como una experiencia fuera del cuerpo.
“Empecé a sentirme muy mal y luego empecé a flotar por encima de mí misma y pensé: ‘Oh, creo que me estoy muriendo'”, relató. Desde esa perspectiva, aseguró poder verse a sí misma mientras el equipo médico trabajaba frenéticamente para reanimarla.
“No era como si mi cuerpo estuviera flotando, era como si mi mente se estuviera alejando. Creo que fue mi alma dejando mi cuerpo”, afirmó. La sensación, dijo, no era confusa ni aterradora, sino clara y consciente.
En medio de ese estado, un pensamiento la atravesó con fuerza: que quizá nunca volvería a ver a sus hijos.
“Nunca volveré a ver a mis hijos. Ese fue mi último pensamiento”, recordó. Poco después, todo cambió.
Mercado asegura haber sido envuelta por una luz intensamente brillante. “Fue la luz más brillante que jamás había visto. Podrías mirar el sol durante minutos y nunca sería tan brillante. Era totalmente envolvente, yo estaba como dentro de la luz blanca”, explicó.
En ese momento, sintió una paz profunda. “Ahí fue cuando supe que estaba muerta. Me sentía tan en paz, era como si mi alma estuviera en paz”, relató. Para ella, esa calma fue una confirmación de que había cruzado un umbral.
Sin embargo, la experiencia terminó de forma abrupta.
“Entonces sentí como si me hubieran pateado para volver a la vida. Fue muy brusco y repentino”, dijo. Al recuperar la conciencia, estaba desorientada y en pánico, sin entender qué había pasado mientras su cuerpo luchaba por sobrevivir.
Tras la cirugía, necesitó 2 transfusiones de sangre, ya que había perdido más de la mitad de su volumen sanguíneo. Afortunadamente, logró recuperarse por completo y no sufrió secuelas físicas permanentes.
El impacto emocional y espiritual, en cambio, fue profundo.
Mercado explica que siempre fue cristiana, pero que esta vivencia reforzó de manera radical su fe. “Esto me dio aún más la certeza de que creo en Dios y que iba al cielo. Me hizo darme cuenta de que la vida después de la muerte es real”, aseguró.
Hoy describe lo ocurrido como “definitivamente una experiencia espiritual” que cambió su forma de ver la vida, la maternidad y la muerte.
Más allá de las interpretaciones médicas o científicas que suelen rodear a las experiencias cercanas a la muerte, para Hannah el mensaje es claro: ya no vive con temor al final.
“Ya no tengo miedo a morir”, afirmó.
Desde entonces, dice valorar cada día con mayor intensidad y estar más presente con sus hijos, consciente de lo frágil que puede ser la vida y de lo rápido que todo puede cambiar. Su historia se ha vuelto viral en redes sociales y ha generado debate entre quienes ven estos relatos como fenómenos neurológicos y quienes los interpretan como pruebas de una dimensión espiritual.
Para Mercado, no hay dudas. Aquellos 60 segundos marcaron un antes y un después.
“Volví con una paz que nunca había sentido”, concluyó. Y aunque su experiencia ocurrió en silencio, entre máquinas y batas quirúrgicas, hoy la comparte con la esperanza de transmitir un mensaje simple: incluso en los momentos más oscuros, dice, hay luz.
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