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La sal que mantiene transitables las calles de NYC tras las nevadas proviene de Latinoamérica

Tormentas intensas y frío extremo presionan una cadena global que abastece a NYC mientras pequeños municipios ya reportan faltantes

Sal NYC

El invierno extremo está poniendo en problemas a muchos ante la escasez de sal. Crédito: Seth Wenig | AP

Mientras millones de estadounidenses siguen despejando aceras y liberando autos atrapados por el hielo, Nueva York libra una batalla silenciosa contra el invierno con un aliado poco visible: la sal de roca que llega desde miles de millas de distancia para evitar que las calles se conviertan en pistas de patinaje.

A diferencia de la nieve, que cae directamente del cielo, The New York Times apunta que la sal utilizada por la ciudad proviene de países como Chile, Perú, México e incluso Egipto.

Cada año, cerca de 900,000 toneladas métricas ingresan por el Puerto de Nueva York y Nueva Jersey para abastecer tanto a la Gran Manzana como a decenas de municipios de la región.

Este invierno, marcado por tormentas intensas y temperaturas persistentemente bajo cero, ya se han utilizado unas 369,000 toneladas métricas, una cifra que refleja la magnitud del desafío logístico.

Del puerto al pavimento

La Association for Supply Chain Management (ASCM) explica que el recorrido comienza en enormes buques cargueros que atracan en terminales de Nueva Jersey o Staten Island. Grúas industriales descargan la sal en tolvas con forma de embudo, desde donde una corriente ininterrumpida de camiones la traslada a gigantescos montículos de almacenamiento.

3 grandes proveedores, Morton Salt, Atlantic Salt y Prieto Enterprises, cuentan con espacio para guardar hasta medio millón de toneladas en conjunto. En días de alta demanda, hasta 3,000 camiones diarios parten rumbo a los 41 centros de almacenamiento del Departamento de Sanidad de Nueva York (DSNY) y a comunidades vecinas.

Antes de comenzar la temporada invernal, la ciudad tenía unas 317,000 toneladas métricas en reserva. Solo una tormenta reciente consumió cerca de 99,000 toneladas, obligando a acelerar los envíos desde el extranjero.

Joshua Goodman, comisionado adjunto del DSNY, explicó que esta temporada ha sido especialmente complicada. “Es raro recibir hasta 15 pulgadas de nieve y luego permanecer bajo cero durante una semana completa”, señaló. “Normalmente nieva y al día siguiente estamos a 40°. Esta vez no fue así”.

La sal en las calles durante las nevadas es indispensable para evitar accidentes de tráfico y de peatones. (Foto: Mary Altaffer/AP)

Cuando el frío neutraliza la sal

El problema no es solo la cantidad de nieve, sino la duración del frío. La sal común pierde efectividad cuando las temperaturas caen por debajo de los 15°F (-9°C), algo que ocurrió repetidamente en los últimos días.

Para contrarrestarlo, la ciudad rocía la sal con cloruro de calcio, un compuesto que permite derretir hielo incluso a -20°F (-29°C). Este invierno ya se han utilizado 195,000 galones de esta mezcla especial, según el DSNY.

Aun así, la combinación de tormentas consecutivas y temperaturas extremas ha puesto presión sobre toda la cadena de suministro.

Shelagh Mahoney, presidenta de Atlantic Salt, afirmó que muchos municipios han usado hasta un 50% más de sal de lo previsto. “De repente todos llamaban diciendo: ‘Viene una tormenta y no tenemos suficiente sal. ¿Qué tan rápido pueden enviarla?'”, relató. En los momentos más críticos, su empresa llegó a despachar hasta 15,000 toneladas diarias, suficiente para vaciar un barco en cuatro o cinco días.

Municipios con inventarios al límite

Aunque NYC ha logrado mantenerse abastecida gracias a contratos a largo plazo, comunidades más pequeñas ya sienten el impacto. En partes de Connecticut, retrasos de personal y equipo han provocado serios atrasos en las entregas. Cleveland anunció un plan de “más quitanieves y menos sal”, priorizando avenidas principales, colinas e intersecciones peligrosas. En Lansing, Michigan, algunas compañías descongelantes recibieron correos de sus proveedores con un mensaje directo: “Todos están cortados. No hay más sal”.

Transportar sal desde el norte del estado, Canadá o el Medio Oeste por carretera tampoco es una solución rápida. La Autoridad Portuaria calcula que se necesitarían alrededor de 2,500 camiones volcadores para mover la carga equivalente a un solo barco, con altos costos ambientales, desgaste de carreteras y largas jornadas para los conductores.

Por esa razón, el transporte marítimo sigue siendo la vía más eficiente para abastecer a la región.

Un presupuesto que se derrite

El gasto en nieve en NYC funciona de forma distinta al de otras agencias municipales. Está definido por una fórmula incluida en la Carta de la Ciudad, basada en el promedio de los últimos 5 años de lo que el departamento denomina “combate a la nieve”.

En temporadas recientes, ese monto ha rondado los $90 millones de dólares, pero Goodman anticipa que este invierno superará ampliamente esa cifra. “Gastamos lo que sea necesario para mantener las calles despejadas”, explicó. Ese gasto extraordinario, a su vez, se incorporará al cálculo presupuestario del próximo año.

Mientras más de 200 millones de personas en Estados Unidos enfrentan un ciclo persistente de hielo y nieve, cada grano de sal cuenta una historia global. Desde minas sudamericanas hasta muelles de Staten Island, la operación para mantener a Nueva York en movimiento depende de una cadena internacional que hoy trabaja al límite, recordando cuán frágil puede ser la infraestructura que sostiene la vida cotidiana durante un invierno extremo.

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