3 razones por las que no deberías comprar carne los fines de semana
Comprar carne en fin de semana puede implicar pagar más, recibir productos menos frescos y caer en cortes con sobreprecio por conveniencia en supermercados
Para el domingo por la tarde, muchos cortes de res o carne molida llevan dos o tres días en exhibición bajo luz artificial. Crédito: BearFotos | Shutterstock
Comprar carne parece una decisión sencilla, pero el día en que se hace la compra puede influir tanto en el precio como en la calidad del producto.
Expertos del sector minorista señalan que los fines de semana suelen ser el momento menos conveniente para adquirir este tipo de alimentos, no solo por el costo, sino también por la frescura y la forma en que se presenta el inventario.
1. El ‘punto muerto’ de los descuentos
En los supermercados, los encargados de carnicería y gerentes de departamento reciben capacitación para proteger los márgenes de ganancia.
Durante sábados y domingos, el flujo de clientes alcanza su punto más alto de toda la semana, lo que reduce la necesidad de aplicar rebajas.
Con miles de personas recorriendo los pasillos, muchos compradores terminan pagando precio completo por cortes que en otros días podrían tener etiquetas de descuento.
Las ofertas agresivas, conocidas internamente como especiales del gerente, pueden representar reducciones de entre 30% y 50%, pero rara vez aparecen en fin de semana.
Estas rebajas suelen colocarse martes o miércoles por la mañana, cuando la afluencia baja y se necesita liberar espacio para nuevas entregas.
Comprar sábado o domingo prácticamente garantiza pagar el precio más alto por libra.
2. El problema del inventario ‘remanente’
Existe la creencia popular de que los supermercados reciben grandes cargamentos de carne fresca los sábados por la mañana, pero en la práctica la mayoría de los envíos importantes llegan a mitad de semana para abastecer la demanda del fin de semana.
Para el domingo por la tarde, muchos cortes de res o carne molida llevan dos o tres días en exhibición bajo luz artificial.
Aunque siguen siendo aptos para el consumo, su nivel de oxidación y textura ya no es el mismo que el de un producto recién colocado.
En otras palabras, el consumidor paga precio completo por piezas que probablemente llegaron jueves o viernes.
Quienes buscan mayor frescura suelen encontrarla los martes o miércoles, coincidiendo con la llegada de nuevos camiones de distribución en la mayoría de las grandes cadenas.
3. El sobreprecio de los cortes ‘listos para usar’
Los fines de semana también son el momento preferido para parrilladas y reuniones familiares, y los supermercados aprovechan esa costumbre llenando los mostradores con productos de valor agregado.
Brochetas marinadas, pechugas rellenas o hamburguesas preformadas abundan sábado y domingo porque ahorran tiempo de preparación, pero su precio es considerablemente mayor.
Un ejemplo común es transformar un corte sencillo de $5 por libra en cubos marinados que se venden como brochetas por $12 por libra.
El incremento no necesariamente refleja mejor calidad, sino conveniencia.
Entre semana, en cambio, predominan cortes más básicos y piezas grandes que permiten al comprador prepararlas por su cuenta y gastar menos.
Comprar con estrategia puede marcar la diferencia
Como ves, el departamento de carnicería suele premiar a quienes compran con paciencia y buen calendario.
Desplazar la compra hacia los martes o miércoles por la mañana permite acceder a inventario más fresco y mayores descuentos, mientras que los fines de semana concentran precios elevados, productos remanentes y presentaciones con sobreprecio por conveniencia.
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