Qué pasa con tus pagos de jubilación si te casas de nuevo
Volver a casarse puede cambiar o cancelar pagos del Seguro Social según edad, tipo de beneficio y situación económica de la nueva pareja
Volver a casarse requiere información clara y conversaciones abiertas con la nueva pareja, la familia y asesores profesionales. Crédito: PeopleImages | Shutterstock
Volver a casarse en una etapa avanzada de la vida suele ser motivo de alegría, pero también puede despertar dudas financieras, especialmente sobre lo que ocurrirá con los pagos mensuales del Seguro Social. La respuesta no es igual para todos, ya que depende de la edad, el tipo de beneficio que se recibe y la situación civil previa.
Especialistas en planeación para el retiro señalan que un nuevo matrimonio puede modificar los montos o incluso cancelar ciertos beneficios.
Tyler End, planificador financiero certificado y director ejecutivo de la firma Retirable, explica que factores como la edad al volver a casarse, si se reciben beneficios por un cónyuge fallecido, o si se perciben pagos por discapacidad o por Ingreso Suplementario de Seguridad (SSI), influyen directamente en el resultado.
Según End: “Si te vuelves a casar antes de los 60 años, pierdes la posibilidad de reclamar beneficios por sobreviviente de un excónyuge fallecido”.
Sin embargo, aclara que si la persona se casa después de los 60 mientras recibe beneficios de sobreviviente, puede elegir entre mantener ese ingreso o cambiar al beneficio conyugal del nuevo matrimonio, trámite que puede realizarse mediante el Formulario SSA-2.
También advierte que estas decisiones suelen ser complejas y recomienda asesoría especializada.
Cuando los beneficios provienen de un excónyuge que aún vive, la regla es distinta. En ese escenario, al formalizar un nuevo matrimonio esos pagos se cancelan por completo.
No obstante, tras cumplir un año de casados, la persona puede optar por solicitar beneficios conyugales basados en el historial laboral de su nueva pareja, siempre que ese monto mensual sea mayor al propio.
En el caso de quienes reciben pagos por discapacidad, la edad vuelve a ser determinante.
Yehuda Tropper, director ejecutivo de la agencia de seguros Beca Life Settlements en Nueva Jersey, señala: “Si estás discapacitado, la ventana de tiempo se reduce diez años: puedes volver a casarte después de los 50 sin perder los beneficios de tu cónyuge fallecido”.
Esto significa que el límite de los 60 años no aplica de la misma manera para quienes están dentro de programas por incapacidad.
Los beneficiarios del SSI también deben prestar especial atención, ya que este programa se basa en la necesidad económica.
Al sumar los ingresos y activos del nuevo cónyuge, si la cifra combinada supera los $3,000 mensuales, que es el límite permitido para una pareja casada dentro del programa, los pagos adicionales pueden suspenderse.
Además del impacto directo en los depósitos mensuales, expertos advierten que volver a casarse puede generar enredos financieros si no se planifica con anticipación.
Tyler End menciona: “El error más común que vemos es cuando las personas empiezan a mezclar sus activos financieros y terminan en situaciones complicadas relacionadas con beneficiarios y planificación patrimonial”.
Añade que muchas personas tenían planes claros sobre a quién dejarían sus bienes, pero esas decisiones cambian cuando se forman nuevas familias, especialmente cuando hay hijos de relaciones anteriores.
Por su parte, Kelli Smith, planificadora financiera certificada y directora ejecutiva de planeación financiera en Edelman Financial Engines, subraya que la edad es un punto clave.
“Desde una perspectiva de planificación, los 60 años son una línea muy importante. Les digo a mis clientes que volver a casarse antes de los 60 puede cerrar inadvertidamente la puerta a los beneficios por sobreviviente, mientras que hacerlo después de los 60 suele mantener ese flujo de ingresos intacto”, afirma.
Smith aclara que no se trata de tomar decisiones personales únicamente por razones económicas, pero sí de entender cómo encajan dentro del plan de retiro.
También recomienda consultar tanto a un asesor financiero como a la oficina del Seguro Social para confirmar los detalles específicos de cada caso.
En términos generales, los especialistas coinciden en que volver a casarse no es necesariamente negativo para las finanzas, pero sí requiere información clara y conversaciones abiertas con la nueva pareja, la familia y asesores profesionales.
La clave está en conocer qué beneficios se reciben actualmente, cómo podrían modificarse y qué alternativas existen antes de dar el paso.
Sigue leyendo:
– Cuánto cuesta realmente tener un perro en Nueva York: la cifra que sorprende
– 10 empleos que pagan más de $100,000 y no requieren título universitario
– ¿Te pueden quitar el reembolso por deudas? Lo que el IRS sí puede descontar y lo que no