¿Tiene algún beneficio llegar a tener un puntaje de crédito perfecto?
Tener 850 puntos de crédito es raro y no siempre da más ventajas que un 800; con más de 740 ya se accede a tasas bajas y productos financieros premium
En la mayoría de los casos, cualquier persona con un puntaje superior a 740 ya puede acceder a tasas de interés competitivas. Crédito: Smart Calendar | Shutterstock
Alcanzar un puntaje de crédito perfecto suena como una meta financiera ideal, pero en la práctica no siempre representa una ventaja adicional frente a tener un historial simplemente ‘muy bueno’. Aunque un número alto abre puertas, la diferencia entre un puntaje sobresaliente y uno perfecto suele ser mínima en beneficios reales.
En el sistema de calificación FICO, el puntaje máximo es 850 puntos.
Sin embargo, tener esa cifra exacta no garantiza mejores condiciones que alguien con 840 o incluso 800.
En la mayoría de los casos, cualquier persona con un puntaje superior a 740 ya puede acceder a tasas de interés competitivas, tarjetas de crédito premium y aprobaciones rápidas en préstamos.
Es decir, el mercado financiero suele considerar excelentes a quienes se ubican en rangos altos, sin exigir perfección absoluta.
De acuerdo con datos analizados por Experian y Motley Fool Money, solo el 1.76% de los estadounidenses posee un puntaje FICO perfecto de 850.
Esto equivale a menos de dos personas de cada cien.
Además, se estima que el 92% de quienes alcanzan esa calificación pertenecen a la Generación X o a los llamados baby boomers, lo que indica que la edad y el tiempo con historial crediticio juegan un papel determinante.
Para personas en sus 20 o 30 años, lograr esa cifra resulta mucho más difícil, incluso con hábitos financieros impecables.
El desglose nacional de consumidores por rango de puntaje FICO muestra que una gran parte de la población ya se encuentra en zonas favorables sin necesidad de llegar al máximo.
Aproximadamente el 22.5% está en el nivel ‘Excepcional’ (800-850), el 27.8% en ‘Muy bueno’ (740-799), el 21.0% en ‘Bueno’ (670-739), el 15.5% en ‘Regular’ (580-669) y el 13.2% en ‘Deficiente’ (300-579).
En conjunto, más de la mitad de los estadounidenses supera los 740 puntos, un rango considerado óptimo para obtener condiciones financieras preferentes.
Aun así, mantener un buen crédito sí genera ventajas tangibles.
Entre los principales beneficios se encuentran acceder a las tasas de interés más bajas en hipotecas, préstamos automotrices y créditos personales; obtener aprobación para tarjetas de recompensas exclusivas; pagar menos en seguros de automóvil en la mayoría de los estados; aumentar las probabilidades de recibir ofertas preaprobadas; e incluso fortalecer solicitudes de arrendamiento o empleos en sectores financieros o de seguridad.
Los especialistas coinciden en que no es necesario obsesionarse con la cifra perfecta, sino enfocarse en prácticas constantes que fortalezcan el historial.
Pagar a tiempo, mantener bajos los saldos de tarjetas y evitar abrir múltiples líneas de crédito en periodos cortos son acciones que influyen más que perseguir un número específico.
Un puntaje sólido funciona como una herramienta que facilita oportunidades, mientras que buscar la perfección absoluta rara vez ofrece beneficios adicionales proporcionales.
En conclusión, un puntaje de crédito perfecto puede ser motivo de satisfacción personal, pero no es un requisito indispensable para acceder a los mejores productos financieros.
La clave está en la constancia y en mantener el historial saludable, más que en alcanzar los 850 puntos exactos.
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