Rubio advierte que los cambios en Cuba no bastan y pide nuevos liderazgos en la isla
El régimen cubano permitirá inversión de emigrados y capital extranjero, mientras EE.UU. condiciona avances en el diálogo a cambios políticos en la isla
Crédito: EPA/YURI GRIPAS / POOL | AP
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este martes que las reformas anunciadas por el régimen de Miguel Díaz-Canel no representan un cambio “lo suficientemente drástico” para resolver la crisis que enfrenta Cuba y cuestionó directamente la capacidad de su liderazgo.
Durante declaraciones en el Despacho Oval, Rubio sostuvo que los problemas de la isla no se limitan al ámbito económico, sino que responden a un sistema político que, a su juicio, no puede corregirse sin transformaciones profundas.
“Cuba tiene una economía que no funciona, así como un sistema político y gubernamental que no logran reparar”, señaló.
En ese sentido, el secretario de Estado cuestionó la capacidad de la actual dirigencia para enfrentar la crisis. “Quienes están al mando no saben cómo solucionar el problema, por lo que es necesario que asuman el liderazgo personas nuevas”, advirtió.
Las declaraciones se producen después de que el régimen cubano informara que permitirá a sus ciudadanos en el exterior invertir en empresas privadas y abrirá la puerta a grandes inversores, especialmente en sectores como infraestructura, turismo, minería y energía.
El funcionario subrayó que las medidas anunciadas por La Habana no tendrán impacto real. “Lo que anunciaron ayer no resulta lo suficientemente drástico. No va a solucionar el problema”, afirmó, al advertir que el país deberá tomar “decisiones importantes”.
Rubio insistió en que cualquier avance en la relación bilateral, incluida una eventual flexibilización del embargo, dependerá de cambios políticos. “Está vinculado al cambio político en la isla”, dijo al ser consultado sobre esa posibilidad.
Sin apoyo externo
Según Rubio, la crisis actual en la isla responde en parte a la pérdida de apoyo externo que sostuvo durante décadas a la economía cubana, primero con la Unión Soviética y luego con Venezuela, lo que ha dejado al país en una “situación muy complicada”.
En paralelo, las tensiones coinciden con contactos entre Washington y La Habana, en un contexto marcado por el deterioro energético de la isla. Cuba inició la semana con un nuevo apagón nacional, el sexto en los últimos 18 meses, en medio de una crisis agravada por el bloqueo de crudo estadounidense en los últimos meses.
En este escenario, las negociaciones entre ambos países avanzan bajo presión, con la Administración del presidente Donald Trump condicionando posibles avances a cambios en la conducción política del país caribeño.
Ayer el mandatario afirmó que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”.
“Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba, tomar Cuba de alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla. Podría hacer lo que quisiera con ella”, dijo en una comparecencia de prensa en la Casa Blanca.