Transferidos a ICE trabajadores federales de Salud WTC 9/11: denuncian congresistas de Nueva York y NJ
Aunque la cifra de víctimas de 9/11 sigue subiendo, el personal del Programa de Salud WTC sufre despidos y transferencias, denuncian congresistas republicanos
Germano Riviera está orgulloso de haber sido rescatista en los días siguientes al 11 de septiembre 2001. Crédito: MIKE SEGAR | EFE
El personal del Programa Federal de Salud del World Trade Center, que ya ha experimentado una reducción de más del 25% en su plantilla, ha sido reasignado para trabajar con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Servicio de Salud para Indígenas (IHS), denunciaron congresistas y defensores de la comunidad afectada por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Estos defensores exigen una audiencia con el Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), Robert Kennedy, para abordar las inquietudes relativas a los retrasos y recortes que afectan a esta agencia de salud 9/11.
Al menos dos miembros del personal -incluido el subdirector del programa- han sido reasignados temporalmente a ICE y IHS, tal como señaló el congresista republicano Nick LaLota (Long Island) en una carta dirigida a Kennedy, en la que solicitaba una “sesión informativa ante el Congreso” para explicar de qué manera los “desafíos operativos están limitando el acceso a la atención médica para los equipos de respuesta y los sobrevivientes”. Estas reasignaciones, “exacerban aún más la escasez de personal del programa y los perjudiciales tiempos de espera que deben soportar los pacientes”.
El documento fue suscrito conjuntamente por ocho congresistas republicanos de Nueva York y Nueva Jersey, y se hizo público ante los medios de comunicación recientemente. “Estos retrasos pueden acarrear consecuencias médicas devastadoras”.
“Los miembros de los equipos de respuesta y los sobrevivientes que padecen cánceres y otras afecciones relacionadas con el 11 de septiembre que ponen en peligro su vida han denunciado tener que esperar meses para obtener citas y aprobaciones”, escribió LaLota en la carta del 6 de marzo a Kennedy.
El Programa de Salud del World Trade Center se encarga de aprobar y cubrir los gastos médicos de aquellas personas que padecen enfermedades relacionadas con los sucesos del 11 de septiembre, recordó Daily News. Fue creado en 2011 como parte de la Ley James Zadroga de Salud y Compensación para el 11-S.
Cerca de 140,000 sobrevivientes se han inscrito en el Programa de Salud del World Trade Center. Inicialmente estaba previsto que tuviera una vigencia de cinco años, pero fue prorrogado hasta el año 2090 a medida que más personas desarrollaban enfermedades relacionadas con los sucesos del 11 de septiembre. Si bien cuenta con un presupuesto asignado para una plantilla de 120 empleados, actualmente solo dispone de 84. Esto deja un total de 36 vacantes en la agencia, lo que representa más del 25% de su personal total.
Entre otras cuestiones que los congresistas desean tratar con Kennedy figuran las quejas de los proveedores médicos que colaboran con el programa, quienes han denunciado “reembolsos retrasados o denegados”, así como los casos de sobrevivientes del 11 de septiembre a quienes se les ha “denegado la inscripción en el programa”.
Asimismo, el Programa de Salud del WTC no ha facilitado ninguna actualización sobre las solicitudes presentadas para incorporar nuevas afecciones al listado de enfermedades vinculadas a 9/11. Según se señala en la carta, dichas solicitudes incluyen trastornos autoinmunes, cardíacos y cognitivos, padecimientos que afectan cada vez a un mayor número de sobrevivientes del 11 de septiembre.
Según escribió LaLota, la sesión informativa que Kennedy ofrecería al Congreso sobre el Programa de Salud del WTC “tendría como objetivo abrir un diálogo sobre los desafíos operativos actuales, las medidas que se están adoptando para abordarlos y la manera en que el Congreso puede seguir respaldando estos importantes esfuerzos”.
Los defensores de la causa advierten que se prevé que el número de sobrevivientes enfermos del 11-S que atiende este grupo agregue 10,000 personas este año.
“Los miembros del Congreso van por buen camino al querer obtener información del Secretario Kennedy sobre la ´escasez de personal, los retrasos en los tratamientos, el cúmulo de apelaciones pendientes y los problemas de reembolso a los proveedores´, y al pedirle que explique cómo resolverá estas cuestiones”, comentó Benjamin Chevat, director ejecutivo de la organización Citizens for the Extension of the James Zadroga Act (Ciudadanos por la Extensión de la Ley James Zadroga). “En el año y un mes que el Secretario Kennedy lleva al frente del HHS, ha despedido y vuelto a contratar -en un ciclo repetitivo- al personal del programa del WTC; como resultado, actualmente hay menos empleados gestionando el programa que cuando él asumió el cargo”.
“A medida que nos acercamos al 25to aniversario del 11-S, el Secretario Kennedy debe rendir cuentas por su gestión del programa”, afirmó Chevat.
Casi 3 mil personas murieron en los atentados de ese día en Nueva York, Washington y Pensilvania, en el peor ataque terrorista en la historia de Estados Unidos. Sólo 60% de las víctimas fatales de ese día han sido identificadas. Varios más han perecido o reportado enfermedades en años posteriores, a consecuencia de los hechos, pues el colapso del World Trade Center (WTC) envió una nube de polvo espeso sobre el Bajo Manhattan y hubo incendios durante semanas. Miles de trabajadores de la construcción, oficiales de policía, bomberos, voluntarios y otros pasaron tiempo trabajando en el hollín, a menudo sin la protección respiratoria adecuada. Previamente, en febrero de 1993 ya había habido un ataque mortal en el World Trade Center.
Desde 2001 el trabajo ha sido arduo, pero los resultados han sido lentos. La Oficina Forense de la Ciudad (OCME) todavía está intentando identificar restos humanos entre los escombros y logrando avances. “Ésta no es sólo la investigación forense más grande en la historia de Estados Unidos, sino también la más difícil”, comentó en 2024 al New York Post Mark Desire, subdirector de OCME.
También ha habido hallazgos paralelos, como el caso de Patricia Kathleen McGlone, una adolescente desaparecida en 1970 y hallada muerta en 2003 en Midtown Manhattan y que sólo fue identificada en 2024 cuando un árbol genealógico condujo a una coincidencia con un familiar suyo que murió el 11 de septiembre de 2001.