Plaga de moscas linterna en NYC 2026: cuándo llegan y por qué preocupan
La invasión de lanternflies regresa a la ciudad. Expertos alertan sobre su expansión, impacto y por qué será difícil frenarlas
Originaria de Asia, la mosca linterna llegó a NYC para quedarse en 2020. Crédito: Matt Rourke | AP
La ciudad de Nueva York se prepara, una vez más, para enfrentar una de las invasiones más incómodas y persistentes de los últimos años: el regreso masivo de las spotted lanternflies, o también conocidas como moscas linterna manchadas, una especie invasora que amenaza con multiplicarse en cuestión de semanas y volver a cubrir calles, parques y viviendas del área metropolitana.
Con la temporada de eclosión a menos de un mes, expertos advierten que el fenómeno podría alcanzar niveles similares, o incluso superiores, a los registrados en años anteriores, cuando miles de avistamientos convirtieron a estos insectos en una auténtica plaga urbana.
Originarios de Asia, específicamente de China, estos insectos voladores fueron detectados por primera vez en Estados Unidos en 2014, en Pensilvania. Desde entonces, su expansión ha sido constante: ya se han reportado en al menos 21 estados, incluyendo Nueva York, donde aparecieron oficialmente en 2020.
Hoy, la mitad de los 62 condados del estado presentan presencia confirmada de lanternflies. Esto incluye desde las zonas densamente pobladas de Manhattan hasta regiones agrícolas del norte del estado, donde el impacto económico podría ser mucho más severo.
Aunque las cifras exactas para 2026 aún son inciertas, los datos recientes muestran una tendencia preocupante: los reportes de avistamientos prácticamente se duplicaron entre 2021 y 2022, pasando de 5,000 a 9,500, con picos sostenidos durante 2022 y 2023.
El comportamiento de la plaga, sin embargo, sigue siendo difícil de predecir.
“Son insectos nuevos en un entorno nuevo”, explicó el entomólogo Gil Bloom al New York Post, lo que significa que factores como el clima pueden alterar significativamente su proliferación cada año.
¿Por qué se reproducen tan rápido?
A diferencia de otras plagas urbanas, las lanternflies cuentan con varias ventajas biológicas que explican su éxito en el noreste de EE.UU.
Primero, su ciclo de vida es inusualmente largo. Los adultos emergen a finales de julio, pero no comienzan a reproducirse hasta septiembre u octubre, lo que les da meses adicionales para alimentarse y sobrevivir.
Además, cada hembra puede poner entre 30 y 50 huevos por camada, con hasta 2 ciclos reproductivos por temporada. Estos huevos sobreviven al invierno y eclosionan en primavera, reiniciando el ciclo.
Otro factor clave es su dieta: pueden alimentarse de más de 100 especies diferentes de plantas y árboles. Esto significa que, incluso si agotan una fuente de alimento en una zona, simplemente se desplazan a otra.
El avance de la plaga también está estrechamente ligado a la expansión de otra especie invasora: el árbol del cielo (Ailanthus altissima).
Este árbol, también originario de Asia, se ha extendido rápidamente por Nueva York y otras áreas del noreste. Su resistencia y capacidad para crecer en condiciones adversas lo convierten en el hábitat perfecto para las lanternflies.
Además, produce sustancias químicas que inhiben el crecimiento de otras plantas, lo que le permite dominar el ecosistema y facilitar la proliferación de estos insectos.

Más molestia que peligro… por ahora
A pesar de su aspecto llamativo, alas con manchas negras y tonos rojizos, las lanternflies no representan un peligro directo para los humanos. No pican ni transmiten enfermedades.
Sin embargo, su impacto es difícil de ignorar.
Uno de los mayores problemas es la sustancia pegajosa que excretan, conocida como “honeydew”. Este residuo favorece el crecimiento de moho negro en superficies como terrazas, muebles de exterior y vehículos.
También puede atraer a otros insectos, como avispas, lo que incrementa la incomodidad para residentes y visitantes.
“Desde el punto de vista de la molestia, podría incluso afectar el turismo”, advierten expertos, especialmente en zonas donde la infestación es más visible.
Donde el problema sí podría escalar es en el sector agrícola, particularmente en regiones vinícolas como los Finger Lakes.
Estudios recientes estiman que las pérdidas económicas podrían aumentar rápidamente, pasando de $1.5 millones de dólares en el primer año a casi $9 millones en apenas 3 años si la plaga no se controla.
Las moscas linterna se alimentan de la savia de las plantas, debilitándolas y reduciendo su capacidad de fotosíntesis. Aunque rara vez matan árboles adultos, sí pueden afectar significativamente cultivos sensibles como la vid.
¿Se puede detener la plaga?
Hasta ahora, los esfuerzos para erradicar a las lanternflies han tenido resultados limitados.
Campañas como “Stomp It”, que incentivaba a los neoyorquinos a aplastar los insectos, lograron generar conciencia, pero no redujeron significativamente su población.
El uso de pesticidas también presenta desafíos, ya que puede afectar a polinizadores como abejas y mariposas.
Algunos métodos caseros, como aspirarlos, pueden funcionar en espacios pequeños, pero resultan impracticables a gran escala.
Los expertos coinciden en que el momento más efectivo para combatir la plaga es antes de que eclosionen.
Los huevos suelen aparecer como manchas marrones, similares al barro seco, en superficies como árboles, postes, señales y cercas.
La recomendación es rasparlos y destruirlos manualmente o utilizar pesticidas de baja toxicidad.
Incluso se han desarrollado métodos innovadores, como el uso de perros entrenados para detectar estos huevos, con resultados prometedores.
¿Hay esperanza a largo plazo?
La naturaleza podría ofrecer una solución parcial.
Algunas aves y murciélagos han comenzado a alimentarse de las lanternflies, lo que podría ayudar a controlar su población con el tiempo.
Además, científicos trabajan en la introducción de un parasitoide, un organismo que deposita sus huevos dentro de las ninfas de lanternfly, como método de control biológico.
Sin embargo, este tipo de intervención aún está en fase de evaluación y no se espera su implementación hasta al menos 2028.
Por ahora, todo indica que las lanternflies seguirán siendo parte del paisaje urbano de Nueva York.
Aunque no representan una amenaza catastrófica, su presencia masiva sí plantea desafíos para la calidad de vida, la economía local y el equilibrio ecológico.
La recomendación de los expertos es clara: actuar temprano, mantenerse informado y prepararse para otra temporada en la que estos insectos volverán a ser protagonistas en la ciudad que nunca duerme.
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