Nueva Jersey prohíbe los árboles peral de Bradford pear por su olor y daño ambiental
El estado eliminará gradualmente estos árboles invasivos, aplicando sanciones que serán ejecutadas a partir de 2030
Este tipo de árbol se encuentra dentro de una lista de 29 especies consideradas como invasoras. Crédito: Shutterstock
La primavera llegó a Nueva Jersey con sus paisajes floridos, pero también con un viejo problema que muchos residentes reconocen de inmediato: el penetrante y desagradable olor de los árboles perales de Bradford.
Aunque visualmente atractivos, estos árboles se han ganado una reputación negativa por su aroma similar al pescado en descomposición, lo que ha provocado quejas constantes en comunidades del estado.
Ahora, las autoridades han decidido poner fin a esta controversia. Según el New York Post, en una medida histórica, el estado de Nueva Jersey aprobó una ley que prohíbe estos árboles y otras 29 especies no nativas consideradas invasoras. La decisión busca proteger los ecosistemas locales, mejorar la seguridad pública y fomentar la recuperación de especies vegetales autóctonas.
La legislación fue firmada el pasado 20 de enero por el exgobernador Phil Murphy en su último día en el cargo, marcando un punto de inflexión en la política ambiental del estado. Su sucesora, Mikie Sherrill, heredó así una iniciativa que apunta a transformar gradualmente el paisaje urbano y suburbano de Nueva Jersey.
Un problema que va más allá del olor
Aunque el olor desagradable es el rasgo más comentado de estos árboles, expertos señalan que el problema es mucho más profundo. Los perales de Bradford, una variedad derivada del peral Callery traído desde Asia a principios del siglo XX, se han convertido en una especie altamente invasora.
Su rápida propagación ha desplazado a plantas nativas que son fundamentales para la biodiversidad local. Al competir por luz, agua y nutrientes, estos árboles afectan directamente a los ecosistemas, alterando también la fauna que depende de especies autóctonas para sobrevivir.
Además, presentan riesgos estructurales. Son conocidos por su tendencia a partirse durante tormentas debido a la debilidad de sus ramas, lo que puede causar daños a propiedades y representar un peligro para peatones y conductores.
“El problema no es solo estético o de olor. Estas especies cambian completamente la composición del ecosistema”, explicó Jason Grabosky, profesor de silvicultura urbana en Rutgers University. Según el experto, la proliferación descontrolada de estos árboles ha obligado a las autoridades a replantear su presencia en el entorno.

Implementación gradual y sanciones
A pesar de la prohibición, la eliminación de estos árboles no será inmediata. La ley contempla un enfoque progresivo para evitar impactos bruscos en propietarios y municipios.
Por ahora, los árboles existentes no serán talados de forma obligatoria. Sin embargo, a partir de la primavera de 2027, estará prohibido plantar, propagar o importar perales de Bradford y las demás especies incluidas en la lista, salvo que se cuente con una autorización especial.
La medida se endurecerá en 2030. Desde el 20 de febrero de ese año, será ilegal vender, distribuir o importar estos árboles o sus semillas en todo el estado. Quienes incumplan la normativa podrían enfrentar multas de hasta $2,000 dólares.
Las autoridades encargadas de hacer cumplir esta legislación serán el Departamento de Protección Ambiental de Nueva Jersey (NJDEP) y el Departamento de Agricultura (NJDA), que supervisarán tanto viveros como distribuidores.
Un cambio a largo plazo en el paisaje
La eliminación de los perales de Bradford forma parte de una estrategia más amplia para restaurar los ecosistemas locales mediante la reintroducción de especies nativas como robles y nogales.
Sin embargo, los especialistas advierten que este proceso tomará tiempo. Cambiar la composición vegetal de una región no es algo que ocurra de la noche a la mañana, especialmente cuando se trata de especies que han dominado el paisaje durante décadas.
“Estos cambios pueden tardar generaciones”, señaló Grabosky. “Pero es una declaración pública clara: dejar de introducir especies invasoras y apostar por plantas más adecuadas para el entorno”.
Este tipo de políticas no solo buscan mejorar el equilibrio ecológico, sino también generar conciencia entre los ciudadanos sobre la importancia de elegir especies nativas para jardinería y paisajismo.
¿Qué pasa en Nueva York?
Aunque estos árboles también son comunes en Nueva York, el estado aún no ha implementado una prohibición similar. Esto significa que, por ahora, los residentes de la ciudad seguirán conviviendo con estas especies, a pesar de los problemas que generan.
No obstante, la decisión de Nueva Jersey podría influir en futuras políticas en la región. A medida que crece la preocupación por el impacto de las especies invasoras, otros estados podrían seguir el mismo camino.
La lista completa de plantas prohibidas en Nueva Jersey incluye especies como el arce de Noruega, el árbol del cielo, la mimosa, la vid de porcelana, la angélica japonesa, el olivo de otoño y la hiedra inglesa, todas ellas señaladas por su capacidad de alterar ecosistemas y desplazar flora nativa.
Con esta medida, Nueva Jersey da un paso firme hacia un modelo más sostenible, donde la belleza del paisaje no esté reñida con la salud ambiental. Mientras tanto, los residentes podrán disfrutar de primaveras futuras con menos olores desagradables y un entorno más equilibrado.
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