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Día de la Tierra 2026: los barrios más arbolados de NYC

Staten Island y El Bronx lideran la cobertura arbórea en NYC, clave para combatir el calor y reducir desigualdades ambientales

Árboles NYC

Los árboles en NYC actúan como barreras naturales contra el calor extremo y ayudan a reducir la contaminación del aire. Crédito: Mark Lennihan | AP

La ciudad de Nueva York intensifica su estrategia para enfrentar el cambio climático con un ambicioso objetivo: aumentar la cobertura arbórea hasta el 30% en los 5 distritos. La iniciativa, conocida como el “Plan de Bosque Urbano”, busca no solo embellecer la ciudad, sino también salvar vidas en medio de veranos cada vez más extremos.

En NYC, donde el concreto domina el paisaje, los árboles se han convertido en un recurso esencial para la salud y la calidad de vida. Más allá de su valor estético, la cobertura arbórea en la urbe marca una diferencia tangible entre barrios más frescos y habitables y otros más vulnerables al calor extremo.

Un reciente análisis plasmado en dicho plan revela cuáles son las zonas con mayor presencia de árboles en la ciudad. Staten Island encabeza la lista con un 33.1% de cobertura arbórea, seguido por El Bronx con 26.7%. A nivel general, el promedio de la ciudad alcanza el 23.4%, mientras que Manhattan registra un 22.7%. En el extremo inferior se encuentran Queens y Brooklyn, ambos con apenas un 19.5%.

Estas cifras reflejan no solo diferencias geográficas, sino también desigualdades históricas en inversión y planificación urbana. Los barrios más arbolados no solo son más verdes, también son más resilientes frente al cambio climático.

Staten Island y El Bronx: los líderes verdes

Staten Island destaca como el distrito más arbolado de NYC con amplias áreas naturales, parques y menor densidad urbana. Esta combinación permite una mayor conservación del ecosistema y facilita la expansión del arbolado.

El Bronx, por su parte, ha logrado posicionarse como el segundo distrito con mayor cobertura arbórea, en parte gracias a sus grandes parques y a iniciativas recientes para reverdecer comunidades. Sin embargo, incluso dentro de este distrito existen diferencias significativas entre vecindarios, lo que evidencia que el acceso a espacios verdes no es uniforme.

En ambos distritos, la mayor presencia de árboles se traduce en temperaturas más bajas durante el verano, mejor calidad del aire y mayor bienestar para sus residentes.

Los árboles reducen el calor urbano y mejoran la calidad de vida, especialmente en barrios con menor acceso a espacios verdes. (Foto: Frank Franklin II/AP)

Manhattan, Queens y Brooklyn: rezagados en cobertura

Aunque Manhattan suele asociarse con grandes parques como Central Park, su cobertura arbórea total es relativamente baja en comparación con otros distritos. La alta densidad de edificios y la falta de espacio limitan la plantación de nuevos árboles.

La situación es aún más evidente en Queens y Brooklyn, donde la cobertura arbórea alcanza apenas el 19.5%. En estos distritos, muchos barrios presentan escasez de sombra, lo que agrava los efectos de las olas de calor.

La diferencia es crítica: los vecindarios con menos árboles pueden ser hasta 22° más calientes que aquellos con mayor cobertura. Este fenómeno, conocido como “isla de calor urbana”, afecta principalmente a comunidades de bajos ingresos.

Árboles que salvan vidas

El impacto de la cobertura arbórea va mucho más allá del confort térmico. Según datos de la ciudad, más de 500 personas mueren prematuramente cada año en NYC debido al calor. En los últimos 5 años, al menos 525 fallecimientos estuvieron relacionados con temperaturas extremas.

Aunque solo una pequeña fracción de estos casos se atribuye directamente al calor, la mayoría ocurre cuando este agrava enfermedades preexistentes. En este contexto, los árboles funcionan como una defensa natural al reducir la temperatura ambiente y mejorar la calidad del aire.

Además, contribuyen a disminuir la contaminación, absorber el agua de lluvia y crear hábitats para la vida silvestre. Su presencia está directamente vinculada con una mejor salud física y mental.

Desigualdad ambiental en el mapa verde

Uno de los hallazgos más importantes del Plan de Bosque Urbano es la desigual distribución de los árboles en la ciudad. En comunidades afectadas por la injusticia ambiental, la cobertura arbórea ronda el 19%, frente al 26% en áreas más favorecidas.

Esto significa que los barrios con menos recursos son también los más expuestos al calor extremo y sus consecuencias. La falta de árboles no solo implica menos sombra, sino también mayor riesgo para la salud.

Frente a esta realidad, la expansión del arbolado se ha convertido en una prioridad para las autoridades municipales, que buscan cerrar esta brecha y garantizar un acceso más equitativo a los beneficios del bosque urbano.

El Plan de Bosque Urbano establece una meta clara: alcanzar un 30% de cobertura arbórea en toda la ciudad. Para lograrlo, se prevé la plantación de miles de árboles en los próximos años, con especial énfasis en los barrios más vulnerables.

Además, las autoridades han destinado recursos para garantizar que todos los espacios viables en las zonas más afectadas por el calor cuenten con árboles antes de 2027.

El éxito de este esfuerzo no depende únicamente del gobierno. La participación ciudadana es fundamental para garantizar el cuidado y mantenimiento de los árboles.

En varios barrios, los residentes ya se organizan para regar, podar y monitorear el estado del arbolado. Programas de voluntariado capacitan a los vecinos para convertirse en “guardianes” de los árboles, fortaleciendo el sentido de comunidad.

Porque en NYC, tener más árboles no es un lujo: es una necesidad urgente.

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