Peaje por congestión empeora la calidad del aire en El Bronx, revela estudio
Una investigación detectó un incremento de partículas contaminantes en zonas vulnerables tras la entrada en vigor del polémico peaje
South Bronx se ha visto afectada por el incremento de partículas contaminantes luego de que más autos circulen por la zona para evitar el pago de peaje de entrada a Manhattan. Crédito: Seth Wenig | AP
El polémico programa de peaje por congestión de Nueva York vuelve a estar en el centro de la controversia. Un nuevo informe reveló que la calidad del aire en algunas de las comunidades más pobres de El Bronx ha empeorado desde que entró en vigor el cobro para ingresar en Manhattan, contradiciendo una de las principales promesas ambientales del proyecto.
El estudio, elaborado por investigadores de la Universidad de Columbia, en colaboración con la organización comunitaria South Bronx Unite, encontró incrementos significativos en la concentración de partículas finas contaminantes en varios puntos del South Bronx después de que el programa comenzara en enero de 2025.
La investigación analizó 2 años de datos recolectados por 19 sensores de calidad del aire instalados en distintas zonas de El Bronx. Los resultados mostraron que 4 de esos sensores registraron aumentos estadísticamente significativos de partículas PM2.5, uno de los contaminantes más peligrosos para la salud humana.
Estas diminutas partículas, invisibles al ojo humano, pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso ingresar al torrente sanguíneo. Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA), la exposición prolongada a PM2.5 puede provocar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, agravar el asma y aumentar el riesgo de muerte prematura en personas con afecciones cardíacas o pulmonares.
“Asthma Alley”: una crisis de salud histórica
La noticia golpea especialmente al South Bronx, una zona que desde hace años carga con el apodo de “Asthma Alley” debido a sus elevados índices de enfermedades respiratorias y contaminación ambiental.
Los vecindarios de Mott Haven y Port Morris, ubicados cerca de autopistas, depósitos industriales y rutas de camiones, concentran algunas de las tasas de asma más altas de toda la ciudad. Datos compartidos por South Bronx Unite indican que aproximadamente uno de cada 5 niños en estas comunidades ha sido diagnosticado con asma.
Las cifras de salud pública son igualmente preocupantes entre adultos. Estadísticas oficiales de la ciudad muestran que el 20.7% de los adultos del South Bronx padecen asma, lo que equivale a unas 79,000 personas. En comparación, el promedio general de Nueva York es de 14.2%.
Para líderes comunitarios y activistas ambientales, el nuevo estudio confirma temores que habían expresado desde el anuncio del congestion pricing: que el programa desviaría tráfico hacia barrios periféricos y de bajos ingresos, aumentando la contaminación fuera de Manhattan.
“Las comunidades de El Bronx no deberían pagar con su salud el precio de una política de transporte diseñada para beneficiar a Manhattan”, han señalado residentes y organizaciones locales en repetidas ocasiones durante protestas y audiencias públicas.
Cómo funciona el congestion pricing
El programa de peaje por congestión comenzó oficialmente en enero de 2025 y aplica un cargo base de $9 dólares a la mayoría de los vehículos que ingresan a Manhattan por debajo de la calle 60 durante horas pico.
La iniciativa, impulsada por la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), busca reducir el tráfico vehicular, disminuir emisiones contaminantes y recaudar fondos para modernizar el sistema de transporte público de Nueva York.
Sin embargo, desde antes de su implementación, críticos advirtieron que muchos conductores y camiones optarían por evitar Manhattan utilizando rutas alternativas en El Bronx y otros distritos exteriores, trasladando la contaminación a comunidades vulnerables.
Ahora, el nuevo análisis parece respaldar parcialmente esas preocupaciones.
A pesar de la controversia, el congestion pricing ha resultado ser un éxito financiero para la MTA. Según cifras oficiales, el programa generó aproximadamente $526 millones en ingresos netos durante su primer año completo de funcionamiento.
Los defensores del peaje sostienen que esos recursos son esenciales para financiar mejoras en el sistema de metro, autobuses y trenes suburbanos, muchos de los cuales enfrentan décadas de deterioro e infraestructura obsoleta.
Pero para opositores y algunos residentes de El Bronx, esa cifra multimillonaria refuerza la percepción de que el peaje funciona más como una herramienta recaudatoria que como una política ambiental.
La MTA rechaza las conclusiones
La MTA respondió rápidamente al informe y cuestionó la interpretación de los datos. La agencia aseguró que otros estudios independientes han mostrado reducciones generales de contaminación en NYC desde la entrada en vigor del peaje.
Entre ellos destaca una investigación de Cornell University que encontró una disminución del 22% en la contaminación del aire dentro de la llamada “Congestion Relief Zone”, el área de Manhattan al sur de la calle 60 donde se aplica el cobro.
Ese mismo estudio también identificó reducciones más moderadas en otras partes de la ciudad.
El presidente de la MTA, Janno Lieber, defendió públicamente el programa y afirmó que la reducción de contaminación sigue siendo uno de sus principales objetivos.
Mientras el debate continúa, miles de familias en el South Bronx siguen viviendo junto a autopistas congestionadas y respirando un aire que, según este nuevo informe, podría estar empeorando en lugar de mejorar.
Sigue leyendo:
* Un año del peaje de congestión: la derrota del “rey” Trump ante la gobernadora de Nueva York
* 40 millones de latinos en EE.UU. respiran aire contaminado, alerta informe
* En Nueva York buscan declarar como “catástrofe” cuando la calidad del aire registre alta contaminación