Ceremonia del 11-S agregará un nuevo toque de campana en honor a los “héroes olvidados”
El homenaje por los 25 años del 11-S incluirá un momento de silencio dedicado a quienes murieron por enfermedades vinculadas al atentado
Se calcula que más de 3,000 personas han muerto por enfermedades relacionadas al 11-S. Crédito: Kevin Hagen | AP
A 25 años de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la ceremonia conmemorativa en el sitio del antiguo World Trade Center en el Bajo Manhattan incorporará este año un nuevo y emotivo tributo: un séptimo momento de silencio para honrar a las miles de personas que han enfermado o muerto por afecciones relacionadas con el 11-S.
La ceremonia anual organizada por el National September 11 Memorial & Museum ha mantenido durante casi un cuarto de siglo 6 toques de campana y momentos de silencio para recordar los instantes exactos en que los aviones impactaron las Torres Gemelas, el Pentágono y el vuelo 93 de United Airlines que se estrelló en Shanksville, Pensilvania.
Ahora, un séptimo toque resonará por primera vez en Liberty Plaza el próximo 11 de septiembre, ampliando el significado de la conmemoración y reconociendo que las consecuencias de los ataques no terminaron aquel día.
Beth Hillman, presidenta y directora ejecutiva del memorial, explicó que el nuevo homenaje busca reconocer tanto a quienes respondieron heroicamente tras el colapso de las torres como a quienes sufrieron posteriormente por la exposición tóxica en la zona cero.
“Es increíblemente importante reconocer a las personas que acudieron a ayudar, que tuvieron el valor y la compasión de responder y quedarse para ayudar, y también a quienes vivían en la comunidad y sobrevivieron al colapso de las torres, pero sufrieron sus consecuencias después”, afirmó Hillman, en declaraciones recogidas por CBS News.
Un homenaje para quienes siguen pagando el precio del 11-S
El anuncio tiene un profundo significado para miles de rescatistas, trabajadores, residentes y familias que durante décadas han enfrentado enfermedades respiratorias, distintos tipos de cáncer y otros padecimientos vinculados a la exposición al polvo tóxico generado tras el derrumbe de las torres.
Entre ellos se encuentra John Feal, uno de los rostros más reconocidos en la lucha por el financiamiento federal del fondo de salud para víctimas del World Trade Center.
Feal, quien trabajó en la zona cero como supervisor de demolición y perdió parte de un pie durante las tareas de rescate, dijo que el nuevo momento de silencio representa una validación para quienes han sufrido en silencio durante años.
“Ofrecer compasión y empatía es la única forma de contrarrestar lo que esta comunidad ha atravesado”, señaló a PIX 11 NEWS. “Les está haciendo saber a estos hombres y mujeres que ahora son vistos y escuchados”.

El activista también reconoció el impacto emocional que tendrá el nuevo homenaje durante la ceremonia.
“Lloro con los otros 6 momentos de silencio, así que estoy seguro de que lloraré con el séptimo”, expresó. “Va a recordar a quienes perdimos, honrar a quienes están enfermos actualmente y garantizar que quienes sigan luchando en el futuro nunca sean olvidados”.
Las autoridades federales estiman que decenas de miles de personas han sido diagnosticadas con enfermedades certificadas relacionadas con el 11-S desde los atentados. Muchos de ellos eran bomberos, policías, trabajadores de construcción y voluntarios que pasaron semanas o meses respirando partículas tóxicas entre los escombros del World Trade Center.
“El 11-S no terminó el 11 de septiembre”
Para muchas familias, el dolor de los atentados se extendió mucho más allá de aquella mañana de 2001. Ese es el caso de Bridget Gormley, hija del bombero Billy Gormley, quien respondió a la emergencia en la zona cero y permaneció allí durante aproximadamente 3 meses.
Billy sobrevivió a los ataques, pero años más tarde fue diagnosticado con cáncer de vejiga en 2016. Murió en junio de 2017.
“Mi padre respondió en Ground Zero el 11 de septiembre, sobrevivió ese día, pero luego enfermó”, recordó Bridget Gormley. “Para él y para muchas personas, el 11-S no terminó el 11 de septiembre”.
Tras la muerte de su padre, Gormley produjo el documental “Dust: The Lingering Legacy of 9/11”, enfocado en los riesgos para la salud que enfrentaron quienes trabajaron entre los restos de las torres.
“No fue un evento que ocurrió y terminó instantáneamente”, explicó. “Después vino este efecto persistente, como una nube oscura sobre los hombros de muchas personas”.
El nuevo toque de campana busca precisamente reconocer esa realidad: que el impacto humano de los atentados continúa incluso 25 años después.
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