Leones de la Biblioteca Pública de Nueva York cumplen 115 años
Patience y Fortitude celebran un año más como íconos históricos de la ciudad
En sus inicios, los leones no fueron bien recibidos por los habitantes de la ciudad. Crédito: Michael Noble Jr. | AP
Los emblemáticos leones de mármol que custodian la entrada principal de la Biblioteca Pública de Nueva York cumplen 115 años y continúan siendo uno de los símbolos más queridos y fotografiados de Nueva York.
Las esculturas, conocidas mundialmente como Patience y Fortitude, fueron colocadas frente al edificio principal de la biblioteca, actualmente llamado Stephen A. Schwarzman Building, pocos días antes de la inauguración oficial del recinto el 23 de mayo de 1911. Desde entonces, millones de turistas y residentes han pasado junto a los gigantes de mármol ubicados sobre la 5a. Avenida y la calle 42 en Manhattan.
La biblioteca celebró recientemente el aniversario de los felinos con una publicación en redes sociales, destacando la historia y legado de unas esculturas que hoy forman parte inseparable de la identidad cultural de la ciudad.
De esculturas criticadas a íconos de NYC
Aunque actualmente son considerados un orgullo neoyorquino, los leones no fueron recibidos con entusiasmo cuando aparecieron por primera vez frente a la biblioteca.
El escultor Edward Clark Potter diseñó las monumentales figuras, mientras que los famosos hermanos Piccirilli realizaron el tallado utilizando mármol rosado de Tennessee. Potter recibió $8,000 dólares por el modelado y los artesanos otros $5,000 por ejecutar la obra, cifras importantes para la época.
Sin embargo, cuando las esculturas fueron reveladas, algunos residentes las calificaron como “absurdas” y hasta “monstruosidades”. Incluso, el expresidente Theodore Roosevelt expresó que hubiera preferido ver bisontes en lugar de leones, argumentando que eran animales más representativos de Norteamérica.
También existieron propuestas para colocar castores en honor a John Jacob Astor, uno de los fundadores de la biblioteca, cuya fortuna familiar provenía del comercio de pieles.
Pese a las críticas iniciales, las esculturas terminaron conquistando a NYC. Con el paso de las décadas, los leones se transformaron en un símbolo de fortaleza, conocimiento y resistencia para la ciudad.
Inicialmente fueron llamados Leo Astor y Leo Lenox en honor a los fundadores de la biblioteca, John Jacob Astor y James Lenox. Más tarde también recibieron los nombres de Lady Astor y Lord Lenox, aunque ambos son leones machos.
Fue durante la Gran Depresión cuando el entonces alcalde Fiorello La Guardia decidió rebautizarlos como Patience y Fortitude, considerando que esas eran las cualidades necesarias para que los neoyorquinos pudieran superar la crisis económica.
Testigos silenciosos de la historia de Manhattan
Desde hace más de un siglo, Patience y Fortitude han observado algunos de los momentos más importantes de la ciudad desde la escalinata principal de la biblioteca.
Los leones han presenciado desfiles históricos, celebraciones deportivas, protestas, eventos culturales y millones de visitas de turistas de todo el mundo. Cada invierno son decorados con coronas navideñas y durante otras festividades suelen aparecer con sombreros, flores y hasta gorras de equipos como los New York Yankees y los New York Mets.
Las esculturas también dejaron huella en la cultura popular. Han aparecido en caricaturas, libros infantiles y películas, incluyendo “The Wiz”, adaptación inspirada en “El mago de Oz”, donde uno de los leones sirvió como escondite para el personaje del león cobarde.
La Biblioteca Pública de Nueva York convirtió oficialmente a los felinos en sus mascotas institucionales. Actualmente, la imagen de los leones aparece en tarjetas de biblioteca, productos oficiales, bolsas reutilizables y en el logotipo de la institución.
En 2019, Patience y Fortitude fueron sometidos a un proceso profesional de limpieza y restauración luego de décadas soportando contaminación, lluvia y cambios extremos de temperatura. El trabajo ayudó a preservar el mármol y devolver parte de su apariencia original.
Cada una de las esculturas mide más de 11 pies de largo, sin contar la cola, y supera el tamaño de un león real por aproximadamente 3 pies. Su imponente presencia continúa atrayendo a miles de personas diariamente, figurando como guardianes silenciosos de NYC.
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