Trump regresa de China sin avances sobre Irán y con posturas aún por definir

Donald Trump debe decidir si lanzar más ataques contra Irán es su mejor opción para terminar la guerra que se ha alargado más allá de lo que se había proyectado

Ante el rechazo de Irán de abandonar su posición, Trump está perdiendo la paciencia cada día más.

Ante el rechazo de Irán de abandonar su posición, Trump está perdiendo la paciencia cada día más. Crédito: Mark Schiefelbein | AP

Mientras el presidente Donald Trump se sentía más frustrado con los esfuerzos diplomáticos para terminar con la guerra en Irán, los funcionarios del gobierno observan si el viaje del mandatario a China, un país con relaciones con Teherán, produciría un avance relevante.

Sin embargo, cuando Trump arribó a Estados Unidos el viernes, supuestamente no había un avance que dar a conocer.

En declaraciones a los medios de comunicación, Trump aseguró que el líder de China, Xi Jinping, había indicado su deseo de que estaba de acuerdo en que Irán no debería desarrollar un arma nuclear. No obstante, las declaraciones ya las había hecho en el país asiático previamente.

Le gustaría que esto terminara. Le gustaría ayudar. Si quiere ayudar, estupendo. Pero no necesitamos ayuda“, expresó Trump sobre su par chino.

Diferentes funcionarios de la administración republicana manifestaron que querían ver cómo se daban las conversaciones entre Trump y Xi antes de determinar la ruta a seguir con respecto a Irán.

Pero ahora el líder de la Casa Blanca debe decidir si lanzar más ataques contra Irán es su mejor opción para poner fin a un conflicto bélico que se ha alargado más allá de las seis semanas que había proyectado en un principio, disparando los precios del gas y haciendo caer sus índices de aprobación en el tema económico.

En una publicación en Truth Social hecha el viernes en la mañana, hora de China, el primer ejecutivo estadounidense expresó que su campaña militar contra Irán “¡continuará!”.

De acuerdo con fuentes cercanas al tema, dentro de la administración existen diferentes puntos de vista sobre cómo proceder. Varios, incluidos funcionarios del Pentágono, abogan por un enfoque más agresivo —que incluya ataques selectivos— esperando que presione todavía más a Irán para que termine de ceder.

Otros, por su lado, defienden mantener el enfoque en la diplomacia. El mismo Trump se ha inclinado por esta perspectiva en las últimas semanas, con la esperanza de que la combinación de negociaciones directas y presión económica convenza de una vez por todas a Irán de llegar a un acuerdo. Pero Teherán no ha accedido mucho a sus condiciones para un acuerdo desde que el presidente anunció un alto el fuego el mes pasado.

“Bueno, lo revisé y, si no me gusta la primera frase, simplemente lo descarto”, señaló la Trump a los medios a bordo del Air Force One el viernes sobre la última propuesta iraní, informó CNN.

Por su parte, el vicepresidente JD Vance se mostró confiado a inicios de esta semana, declarando a los periodistas que había “pasado bastante tiempo hablando por teléfono con Jared Kushner y Steve Witkoff esta mañana, y con varios de nuestros amigos en el mundo árabe”, haciendo referencia a los principales diplomáticos a quienes Trump encomendó la tarea de alcanzar un acuerdo con Teherán.

“Miren, creo que estamos progresando. La pregunta fundamental es: ¿Estamos progresando lo suficiente como para cumplir con la línea roja del presidente?”, cuestionó Vance.

El presidente nos ha encaminado por la vía diplomática por ahora, y en eso es en lo que me estoy centrando“, agregó.

Ante el rechazo de Irán de abandonar su posición, Trump está perdiendo la paciencia cada día más. Particularmente le irrita el cierre continuo del estrecho de Ormuz, que ha elevado los precios del petróleo y el gas, así como las presuntas divisiones en el liderazgo iraní, que complican más las negociaciones, de acuerdo con algunas fuentes.

La última respuesta de Irán a la propuesta de EE.UU. y su retórica de los últimos días llevan a muchos funcionarios a cuestionar el compromiso de Teherán con un acuerdo serio.

“El presidente Trump tiene todas las opciones a su disposición. Sin embargo, su preferencia siempre es la diplomacia”, declaró la vocera de la Casa Blanca, Anna Kelly. “Estados Unidos tiene la máxima influencia sobre el régimen, y el presidente solo aceptará un acuerdo que proteja la seguridad nacional de nuestro país”.

“Ha intentado fanfarronear, pero no ha funcionado. Ha intentado negociar, pero tampoco ha funcionado”, expresó Ivo Daalder, exembajador de Estados Unidos en la OTAN. Está buscando la manera de superar su estancamiento”.

En el círculo cercano del mandatario republicano, aumenta la urgencia por hallar una salida al conflicto mientras quedan pocos meses para las elecciones de mitad de periodo. La guerra afectó directamente la popularidad de Trump, ya que los electores sienten las consecuencias de la crisis económica, y el Partido Republicano teme sufrir las consecuencias en noviembre.

El valor de la gasolina en Estados Unidos ha superado los $4.50 dólares por galón de media y es posible que siga incrementando mientras Irán mantenga su control sobre el estrecho, una importante ruta petrolera. La inflación está repuntando a un ritmo preocupante, superando el aumento de sueldo de los estadounidenses el mes pasado por primera vez en tres años.

Aunque el mercado bursátil por lo general mantiene en gran medida sus ganancias, los líderes de las compañías han sido más insistentes detrás del telón, presionando a Trump y a sus asesores para que encuentren una solución.

“Lo único que quieren es que la guerra termine”, manifestó un asesor de Trump que habló recientemente con ejecutivos de Wall Street, quienes describieron el mensaje general como “apúrense”.

El líder republicano ha minimizado reiteradamente el impacto interno de la guerra, insistiendo en que esperaba que la situación fuera mucho peor de lo que es. A inicios de esta semana restó importancia a las preocupaciones económicas, para luego reafirmar su postura.

“No pienso en la situación financiera de los estadounidenses. No pienso en nadie. Solo pienso en una cosa: no podemos permitir que Irán tenga un arma nuclear. Eso es todo. Eso es lo único que me motiva”, dijo a los periodistas cuando se le cuestionó hasta qué punto las preocupaciones económicas de los estadounidenses influían en su impulso por un acuerdo de paz.

Al ser presionado sobre ese comentario, Trump le dijo en una entrevista con Fox: “Esa es una declaración perfecta. La volvería a hacer”.

Todavía así, Trump y su equipo son totalmente conscientes de su precaria situación: deben compaginar la búsqueda de una victoria en Irán con un calendario político muy ajustado.

“Cuando voy conduciendo por la calle y veo la gasolina a $5 dólares, me asusto muchísimo”, reconoció el asesor de Trump.

“Están intentando encontrar una solución, pero esto no va a durar mucho más. Como sea, van a conseguir abrir el estrecho; tienen que conseguirlo.”

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