Tilda Swinton confiesa: “Nunca quise ser actriz”
La artista dio detalles sobre su incursión en el orbe del cine y confesó que se ha mantenido por los viajes
Tilda Swinton es una de las personalidades más respetadas de Hollywood. Crédito: AP | AP
Una de las artistas que ha demostrado ser de las más versátiles de Hollywood es Tilda Swinton, una estrella llena de galardones e interpretaciones de muy buena crítica que admitió durante su participación en el Festival de Cannes (Francia) que nunca quiso ser actriz y, hasta el momento, sigue sin enamorarse de la actuación.
La figura inglesa que marca con su serenidad y su físico imponente se ha encargado de encarnar personajes que se han quedado en la memoria de los seguidores. Muchos la denominan como la “camaleona de Hollywood” por su capacidad de interpretación sin importar el reto de su personaje.
Tilda Swinton confiesa que no quería ser actriz
Asimismo, Swinton demostró una gran personalidad fuera de las cámaras tras confesar que nunca le gustó ser actriz y lo hace por una razón de su interés personal, más allá de lo económico.
“Tomé la decisión hace mucho tiempo y nunca he cambiado de opinión. Nunca quise ser actriz. Todavía me cuesta describirme como tal. Como mucho, llego a definirme como artista escénica o performer”, expresó según el portal Fotogramas, afirmando que realiza esta actividad porque le gusta viajar.
Tilda, recordó que su verdadera intención estaba ligada al orbe donde se encuentra, pero de otra forma. “Conozco a algunos actores y, al igual que ustedes, he leído a intérpretes hablar sobre su oficio y sus vidas; cuando los leo y los escucho, pienso que están describiendo una vida que no es la mía. Siento una gran admiración por las medidas que toman y sus prioridades, pero no son las mías. Yo venía de un mundo diferente. Yo siempre había querido ser escritora y entré a la universidad con esa intención”.
Aunado a eso, la inglesa, que no se considera actriz, sino artista, reveló que incursionó en la actuación desde el teatro, donde ayudaba a sus compañeros de clase en la universidad y eso le permitió llegar a grandes directores, como Peter Greenaway, Sally Potter y Derek Jarman, por los que sentía gusto por su trabajo y allí incursionó directamente en la actuación cinematográfica.
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