Trágico motín que desnuda las fallas críticas del sistema de detención juvenil de Nueva York

Tras los disturbios que dejaron múltiples heridos, legisladores locales exigen una intervención inmediata y la reestructuración de la agencia estatal

La violencia se desató en el centro mientras la ciudad sigue luchando por controlar a los residentes mayores y más violentos en dos centros de detención juvenil hacinados y con falta de personal.

La violencia se desató en el centro mientras la ciudad sigue luchando por controlar a los residentes mayores y más violentos en dos centros de detención juvenil hacinados y con falta de personal. Crédito: Michael Virtanen | AP

Un motín masivo dentro de un centro de detención juvenil hacinado de El Bronx dejó una docena de trabajadores y jóvenes heridos, poniendo al descubierto los problemas constantes en las instalaciones juveniles de la ciudad de Nueva York.

Fuentes y dirigentes sindicales dijeron que durante la revuelta del 21 de junio, el personal del Centro Juvenil Horizons impidió en dos oportunidades el acceso de los oficiales del Departamento de Policía de Nueva York, lo que dejó que tanto empleados como residentes del centro fueran atacados con armas blancas por horas antes de que lograran controlar el levantamiento de los reclusos.

Esta explosión de violencia se produce después de años de advertencias por parte de los críticos de las leyes estatales permisivas con el crimen; habían vuelto los centros de detención juvenil de la Gran Manzana en un polvorín con una mecha bastante corta.

De acuerdo con la fuente citada, “el altercado comenzó a las 4:49 de la tarde cuando una unidad estaba siendo escoltada de regreso a su apartamento desde el patio”. “Otras tres unidades —una de ellas ya estaba abierta sin autorización— los oyeron en el pasillo. El personal fue agredido y le robaron las llaves. Los residentes de estas unidades salieron corriendo y comenzaron a atacarse entre sí y también a los miembros del personal”.

“A una empleada la empujaron contra una mampara de cristal mientras le ponían un cuchillo en la cara”, explicó la fuente. “Otra persona en la planta sufrió un ataque de asma mientras los residentes la insultaban diciéndole que iba a morir”.

Los funcionarios del NYPD fueron enviados al centro a las 5:25 de la tarde y a las 11:30 de la noche para sofocar los disturbios, pero el personal de la Administración de Servicios para Niños de la ciudad les impidió el acceso a las dos secciones, lo que permitió que la violencia siguiera, confirmaron los dirigentes sindicales.

“Las lesiones sufridas por el personal incluyeron dislocaciones de hombro, traumatismos craneales, lesiones de cuello, lesiones de espalda, lesiones de rodilla y laceraciones profundas que requirieron puntos de sutura”, indicó Darek Robinson, vicepresidente de quejas y servicios legales de la Sección Local 371 del Sindicato de Empleados de Servicios Sociales.

“Este incidente no ocurrió sin previo aviso”, declaró en un comunicado. “Durante las semanas previas al motín, se produjeron múltiples agresiones contra supervisores y personal, incluyendo intentos de los residentes por apoderarse de las llaves de las instalaciones”.

Asimismo, Robinson aseguró que, en aquel entonces, 187 jóvenes con problemas estaban hacinados en el centro, que tiene capacidad para solo 125 camas, informó New York Post.

La violencia se desató en el centro mientras la ciudad sigue luchando por controlar a los residentes mayores y más violentos en dos centros de detención juvenil hacinados y con falta de personal —Horizons y Crossroads Juvenile Center en Brooklyn— debido a un cambio en la ley estatal.

En 2024, New York Post dio a conocer que la ley “Raise the Age” (Aumentar la edad de responsabilidad penal) permitía que sospechosos de hasta 21 años fueran alojados con supuestos delincuentes más jóvenes.

La polémica ley, que se implementó en dos etapas en 2017 y 2018, elevó la edad de responsabilidad penal en el estado a 18 años y permitió que los acusados estuvieran en centros de detención juvenil hasta los 21 años.

Previamente, los sospechosos de tan solo 16 años podían ser juzgados automáticamente en tribunales penales para adultos.

Un informe del Departamento de Investigación de la ciudad de 2024 determinó que la población residente en los dos centros de detención subió de un número manejable de 52 en abril de 2018 a 237 en mayo de 2023.

Asimismo, un representante de ACS declaró el domingo que un total de siete reclusos y ocho miembros del personal recibieron atención médica en el hospital luego de una pelea entre dos grupos en el centro.

“La situación en el Centro Juvenil Horizon se resolvió y las instalaciones están aseguradas”, manifestó el vocero. “La seguridad de los jóvenes y del personal en nuestros centros de detención es nuestra máxima prioridad”.

“Agradecemos enormemente los esfuerzos realizados por nuestro dedicado personal, incluidos aquellos que ayudaron a calmar la situación”, decía el comunicado.

El representante expresó que la agencia reforzó el personal y la seguridad, intensificando los esfuerzos para evitar la entrada de contrabando a las instalaciones y exigiendo más responsabilidad a los reclusos que no se comportan correctamente.

No obstante, las acusaciones de mala gestión e incluso de corrupción persisten en las dos instalaciones.

Un informe confidencial de un denunciante argumenta que el personal permite la entrada de contrabando a los centros de detención y denuncia que hay abusos sexuales y favoritismo dentro de sus muros. Además, dice que los trabajadores que tratan de denunciar malas conductas son objeto de represalias.

En este sentido, el personal de Horizon compró 100 pistolas de agua para los reclusos, una medida cuestionable dado que gran parte de los detenidos en el centro enfrentan cargos vinculados con armas de fuego, de acuerdo con el informe mencionado.

Mientras tanto, la SSEU solicita una investigación.

“El sindicato exige una investigación completa e independiente sobre los disturbios del 21 de junio, una revisión inmediata de los protocolos de seguridad, que se rindan cuentas por todos los actos delictivos cometidos durante los disturbios y que se tomen medidas urgentes para abordar el hacinamiento y la seguridad del personal”, señaló Robinson.

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