Reina incerdiumbre en afectados por el terremoto en Venezuela: “No quiero morir en un refugio”
Los damnificados en el estado La Guaira afrontan la pérdida total de sus bienes en medio de balances de 12,841 personas sin hogar
Muchos afectados carece de alojamiento y permanece en las calles. Crédito: Miguel Gutiérrez | EFE
La falta de información respecto a las reubicaciones definitivas y el temor a permanecer por tiempo indefinido en refugios marcan la realidad de las familias evacuadas tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5.
A una semana de los temblores que causaron 2,295 fallecidos y 11,267 heridos, los damnificados en el estado La Guaira afrontan la pérdida total de sus bienes en medio de balances de 12,841 personas sin hogar.
Para gestionar los traslados temporales hacia hoteles de la ciudad capital, las autoridades venezolanas activaron un registro obligatorio a través de la plataforma digital Patria. Por su parte, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) calculó en cerca de 16,000 la cantidad de desplazados, y advirtió que un grupo de afectados carece de alojamiento y permanece en las calles.
Situación operativa de los refugios en el estado Vargas
El Polideportivo José María Vargas, ubicado en La Guaira, opera actualmente como uno de los centros de contingencia habilitados por agencias de la ONU. En este espacio se aloja Emilia Rada, de 73 años, quien explicó a la agencia EFE la pérdida de su inmueble.
“El piso de arriba cayó dentro de mi apartamento. Gracias a Dios que yo no estaba en ese momento. Pero cuando llegué no pude hacer nada, no pude sacar nada, ni la documentación”, declaró Rada a la agencia EFE.
Rada, quien previamente durmió en una plaza de Tanaguarena, señaló que se retiró de ese espacio público “aterrorizada porque los olores a muerto eran demasiado fuertes”. Con respecto a su futuro, manifestó: “No voy a salir de aquí ni hoy ni mañana”, y concluyó que “no quiero terminar los años que me quedan en un refugio”.
Incertidumbre habitacional en la zona de Catia La Mar
La ausencia de dictámenes arquitectónicos definitivos mantiene paralizado el retorno de los ciudadanos. Charles Cordero, de 39 años, herido por el impacto del sismo.
“No sabemos si vamos a poder regresar allá. Tenemos que esperar, no tenemos información precisa de que van a hacer con nosotros”, declaró Cordero desde un albergue.
En la urbanización Playa del Mar, en el municipio Catia La Mar, los propietarios custodian los edificios afectados de forma independiente. José, de 60 años, justificó su permanencia en la acera.
“Estoy aquí para que no se lleven nada. Hay mucho vandalismo sin conciencia”. Asimismo, el residente indicó que “todavía no sabemos si podremos volver. Ya han hecho una evaluación pero quizá tienen que hacer una más después de las fuertes replicas”.
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