Empresas crean chatbots que imitan a personas fallecidas usando sus fotos, audios y mensajes
Una nueva tecnología promete acompañar el duelo mediante avatares capaces de hablar como los fallecidos, pero especialistas alertan sobre sus riesgos
Entre las compañías que ofrecen este tipo de servicios se encuentran Séance AI, You, Only Virtual, re;memory y HereAfterAI. Crédito: Midnight Studio TH | Shutterstock
La inteligencia artificial ya está siendo utilizada para crear versiones digitales de personas fallecidas capaces de conversar con familiares y amigos. Estas herramientas, conocidas como ‘fantasmas generativos’, prometen acompañar el duelo, aunque también generan dudas sobre dependencia emocional, consentimiento y posibles efectos psicológicos.
Varias empresas emergentes están desarrollando chatbots entrenados con publicaciones en redes sociales, correos electrónicos, mensajes, fotografías, audios y videos de una persona fallecida.
A partir de ese material, los sistemas intentan reproducir su voz, personalidad y forma de comunicarse.
Entre las compañías que ofrecen este tipo de servicios se encuentran Séance AI, You, Only Virtual, re;memory y HereAfterAI.
¿Qué son los ‘fantasmas generativos’?
Jack Manning, candidato a doctorado en Ciencias de la Información en la Universidad de Colorado Boulder, estudia la forma en que la inteligencia artificial y el duelo comienzan a relacionarse.
Después de perder a su hermana hace más de 10 años, Manning y su familia dedicaron cientos de horas a recaudar fondos y organizar un proyecto voluntario en su memoria.
“Nos tomó años de ventas de pasteles y carreras de 5 kilómetros recaudar dinero para honrar su memoria de una manera que fuera significativa para nosotros. Pudimos ver cuánto esfuerzo se requiere para crear un memorial que tenga impacto”, dijo a CBS News.
“Pensé que seguramente debía existir una manera en que la tecnología pudiera ayudarnos”, añadió.
Los llamados fantasmas generativos utilizan modelos de lenguaje para imitar a una persona fallecida y responder como si todavía estuviera conversando con sus seres queridos.
“Definitivamente es un sector en crecimiento. Estamos viendo un mayor interés en la forma en que la inteligencia artificial y el duelo se entrelazan”, explicó Manning.
Algunos pueden hablar con la voz de la persona fallecida
Existen versiones sencillas que únicamente reproducen frases previamente grabadas. Sin embargo, los sistemas más avanzados pueden generar respuestas nuevas, imitar la voz del fallecido y adoptar su manera habitual de hablar.
Manning explicó que estas herramientas incluso pueden contestar preguntas que nunca fueron respondidas en vida.
“Son capaces de decir cosas que un ser querido quizá nunca dijo. Los fantasmas son modelos de inteligencia artificial que pueden hablar por alguien, tal vez respondiendo una pregunta que esa persona no respondió cuando estaba viva”, señaló.
La empresa re;memory, por ejemplo, permite crear avatares digitales a partir de fotografías y grabaciones de voz.
En su sitio web, la compañía afirma que el servicio permite interactuar con una versión realista del ser querido y encontrar consuelo al expresar amor, perdón o sentimientos pendientes.
Por su parte, Séance AI ofrece imágenes animadas que pueden sonreír, mover suavemente la cabeza y hablar con la voz de la persona fallecida.
¿Cuánto cuestan estos servicios?
Los precios varían según la plataforma y el tipo de experiencia ofrecida.
re;memory cobra $24 al mes por la posibilidad de crear hasta tres avatares personalizados.
Séance AI cobra $19.99 al mes por herramientas que generan imágenes animadas y reproducen la voz del fallecido.
También existen compañías que invitan a las personas a grabar su voz y entregar fotografías antes de morir, con el propósito de dejar preparado un avatar para sus familiares.
Algunas empresas incluso desarrollan experiencias inmersivas en realidad virtual que permiten caminar junto a una representación holográfica de la persona fallecida.
Un estudio analizó cómo reaccionan las personas
Manning y un grupo de investigadores de la Universidad de Colorado Boulder analizaron las reacciones de personas que interactuaron con versiones digitales de familiares fallecidos.
El estudio, presentado en junio en una conferencia de la Association for Computing Machinery, incluyó a 16 participantes de entre 22 y 50 años.
Cada persona interactuó con dos versiones de un chatbot: una hablaba en primera persona, como si fuera directamente el fallecido, mientras que la otra se refería a él en tercera persona, como una especie de narrador.
Los investigadores crearon una versión personalizada de GPT-4 y pidieron previamente a los participantes que describieran rasgos de personalidad, hábitos, expresiones y recuerdos importantes de sus seres queridos.
Manning aseguró que los participantes quedaron sorprendidos por todo lo que el sistema podía generar utilizando una cantidad limitada de información.
“Los participantes llenaron una encuesta sencilla en la que compartieron recuerdos positivos de un ser querido y hablaron sobre su crianza y sus rasgos principales. Quedaron fascinados por todo lo que un modelo de lenguaje puede hacer con tan poca información”, explicó.
Los usuarios prefirieron que el chatbot hablara como el fallecido
La mayoría de los participantes se sintió más cómoda con la versión que hablaba en primera persona, como si fuera directamente su familiar.
Una mujer de 32 años que interactuó con una versión digital de su abuela dijo que la experiencia fue reconfortante.
“Simplemente siento que estoy obteniendo el cierre que tanto necesitaba”, declaró a los investigadores.
Otra participante, también de 32 años, expresó temor por las consecuencias de utilizar el sistema durante demasiado tiempo.
“Me preocupa que con el tiempo llegue a depender de la voz… terminará siendo muy parecido a cómo algunas personas se están enamorando de personajes de inteligencia artificial”, señaló.
Los participantes también prestaron más atención al tono, la extensión de las frases y el uso de emojis que a la precisión de los datos.
Según Manning, algunas personas toleraban errores sobre el empleo o la comida favorita del fallecido, pero rechazaban inmediatamente una expresión afectuosa que esa persona nunca habría utilizado.
“Si imitaba la manera en que esa persona les hablaba en vida, decían que se sentía realmente auténtico y preciso. Si había alguna diferencia, eso era lo que señalaban como una falla del sistema”, explicó.
Los investigadores advierten sobre posibles riesgos
Aunque varias personas describieron la experiencia como reconfortante o sanadora, los propios participantes reconocieron que un uso prolongado podría generar dependencia.
El estudio señala que estos sistemas podrían ayudar a algunas personas a procesar emociones pendientes, pero también podrían dificultar la aceptación de la muerte o alterar la manera en que se recuerda al ser querido.
Los autores consideran que el desarrollo de estas herramientas debe incluir reglas sobre consentimiento, acceso familiar y uso de los datos personales del fallecido.
También reconocieron que su investigación tiene limitaciones, ya que solo participaron 16 personas y las sesiones fueron breves. Por ello, los resultados no representan todas las perspectivas culturales, religiosas o personales relacionadas con el duelo.
Sigue leyendo:
– Visa permitirá que ChatGPT compre por los usuarios y cambia para siempre la forma de pagar en línea
– Hackers engañaron a la IA de Instagram para apoderarse de cuentas
– Florida demanda a OpenAI, creadora de ChatGPT, y asegura que es un riesgo para los niños