Proyecto para horario de verano permanente en EE.UU. enfrenta camino incierto en el Senado pese a respaldo de Trump
Este martes, la Cámara de Representantes aprobó, en una votación 308 – 117, la legislación
El senador republicano de Arkansas, Tom Cotton, no favorece un cambio permanente al horario de verano en EE.UU. Crédito: Archivo | AP
NUEVA YORK – A pesar de que el presidente Donald Trump favorece que el horario de verano en Estados Unidos se vuelva permanente como dispone “Sunshine Protection Act”, el camino de la legislación en el Senado es incierto en vista de la oposición de algunos de sus miembros, incluyendo republicanos.
Este martes, la Cámara de Representantes aprobó, en una votación 308 – 117, el proyecto que establecería el horario de verano como el nuevo horario estándar permanente.
Los estados que cuenten con zonas exentas del horario de verano podrán determinar el horario estándar para dichas zonas.
Dos republicanos y 95 demócratas votaron en contra de la medida.
La pieza legislativa se encuentra ahora ante la consideración del Senado.
Este tema, históricamente, ha dividido a los legisladores federales.
Varios intentos previos no han completado el trámite congresional.
En el 2022, por ejemplo, el Senado aprobó por unanimidad una medida similar, pero se estancó en la Cámara de Representantes.
Trump indicó que en esta ocasión el proyecto enfrenta la oposición de un “grupo de partidarios pequeño pero firme”.
“El Partido Republicano hará todo lo posible por eliminar el horario de verano —que cuenta con un grupo de partidarios pequeño pero firme—, ¡aunque no debería ser así! El horario de verano resulta inconveniente y muy costoso para nuestra nación”, compartió el presidente por la red social X este lunes.
El senador republicano de Arkansas, Tom Cotton, es uno de los más insistentes opositores.
Un informe de 5 News que hace referencia a otro de Semafor indica que los asesores de Cotton anticiparon que el senador bloqueará el proyecto de ley sobre el horario de verano.
“Los asesores esperan que el senador Cotton bloquee el proyecto de ley para establecer el horario de verano permanente. En 2025 pronunció un largo discurso explicando su oposición —y el error que cometió al permitir que se aprobara hace cuatro años—”, compartió por X Burgess Everett, jefe de corresponsables de Semafor.
En un discurso en oposición en octubre pasado, el republicano argumentó que, si el horario de verano permanente se convierte en ley, “el invierno volverá a ser una época oscura y sombría para millones de estadounidenses”.
“Al retrasar el reloj una hora en invierno, el horario de verano permanente haría que el amanecer ocurriera a una hora absurdamente tardía, privando a los estadounidenses de la luz solar matutina, la cual es esencial para nuestra seguridad y bienestar”, expuso.
A juicio del senador, el cambio afectaría el bienestar de los residentes de Arkansas.
“Para muchos habitantes de Arkansas, el horario de verano permanente significaría que el Sol no saldría hasta después de las 8:00 a.m. o incluso de las 8:30 a. m. en pleno invierno. Durante tres meses al año, los niños de ciudades como Bentonville, Fayetteville y Fort Smith comenzarían la escuela antes de que amaneciera”, señaló.
“La situación sería aún peor para los estadounidenses que viven en los estados del norte y en el extremo occidental de las zonas horarias. Por ejemplo, en Seattle, el sol no saldría hasta casi las 9:00 a. m. durante el invierno. En Grand Rapids, el amanecer ocurriría recién a las 9:15 a. m. y, en Williston (Dakota del Norte), no verían el sol hasta casi las 9:45 a. m.”, continuó el político.
Cotton además resaltó las “consecuencias para la salud”.
“Los senadores de Alabama y Florida señalan acertadamente que los cambios de hora pueden ser perjudiciales para la salud; sin embargo, la evidencia más sólida sugiere que los ritmos naturales de nuestros relojes biológicos internos se ajustan mejor al horario estándar que al horario de verano. Pasar a un horario de verano permanente dificultaría tanto conciliar el sueño por la noche, como despertarse por la mañana”, añadió.
Para representantes como Vern Buchanan, republicano de Florida, los pros son más que los contras.
Buchanan, quien introdujo la medida, sostiene que el ajuste no solo mejoraría la salud, sino que hasta podría disminuir la delincuencia.
“Mi Ley de Protección de la Luz Solar (“Sunshine Protection Act”) nos acercará un paso más a poner fin a la práctica obsoleta e impopular de cambiar los relojes dos veces al año. Los floridanos y los estadounidenses de todo el país están cansados del cambio de hora semestral, y las pruebas demuestran claramente que establecer el horario de verano de forma permanente puede mejorar la salud pública, reducir los accidentes de tráfico, disminuir la delincuencia y fomentar una mayor actividad al aire libre”, enumeró en un comunicado el pasado 20 de mayo.
Para el político, el cambio es una “reforma de sentido común” que mejorará la vida cotidiana de millones de estadounidenses.
Buchanan explicó que la Ley de Protección de la Luz Solar se incluyó como disposición dentro de una Enmienda en Sustitución del Texto Original (AINS) a la Ley de Modernización de Vehículos de Motor; la que fue revisada y remitida al pleno de la Cámara de Representantes por el Comité de Energía y Comercio.
En Florida, la Legislatura aprobó una ley bipartidista en 2018 para convertirse en el primer estado en adoptar el horario de verano permanente. Desde entonces, otros 19 estados de EE. UU. han promulgado leyes o aprobado resoluciones similares.
Bajo el cambio de horario en EE.UU., se ajustan los relojes dos veces al año. El horario de verano inicia el segundo domingo de marzo a las 2:00 a.m., cuando los relojes avanzan a las 3:00 a.m. El cambio de invierno inicia el primer domingo de noviembre a las 2:00 a.m. Los relojes vuelven a marcar la 1:00 a.m.
En el primer caso se adelanta una hora y en el segundo se atrasa una.
Parte de la lógica detrás de los ajustes es aprovechar más la luz natural y ahorrar energía.
Un análisis en Science.org el año pasado explicó que el horario de verano se introdujo en EE.UU. en 1918 con el fin de ahorrar energía durante la guerra y proveer más tiempo de descanso al caer la tarde.
El físico de la Universidad de Sevilla, José María Martín-Olalla, sostuvo en un escrito en Royal Society Open Science, que los cambios de horarios según las estaciones representan una “solución práctica a un problema más amplio”.
El estudioso expuso que el fin es conciliar los horarios fijos con las horas de salida del sol, que varían a lo largo del año.
El investigador argumentó que en las sociedades preindustriales los humanos se adaptaban a sus actividades diarias con base en la luz solar disponible. En la actualidad, señaló Martín-Olalla, las personas se guían por relojes sincronizados y bajo horarios rígidos para cumplir con sus obligaciones independientemente de la estación.
Martín-Olalla concluyó que estas circunstancias generan “desajustes entre la duración de las horas de luz, los ritmos circadianos naturales del organismo y el reloj social”.
El experto determinó que, dependiendo la región en la que vivan las personas, se debe decidir colectivamente la mejor hora para empezar el día.
El caso de Puerto Rico
A pesar de ser un territorio de EE.UU., el cambio de horario actual no aplica en Puerto Rico.
En el archipiélago no hay cambio de horario, ya que tienen uno permanente todo el año, el Atlantic Standard Time (AST), equivalente a UTC-4.
Debido a los cambios anuales en territorio continental, de noviembre a marzo, en Puerto Rico registran una hora adelante con relación a la costa este de EE.UU. Entre marzo y noviembre, la hora es la misma.
No se espera que un cambio de horario de verano permanente tenga efectos significativos en Puerto Rico.