Expertos anticipan grave impacto en cadena de sequía en Puerto Rico: “Tenemos que ser más juiciosos con el agua”
Para los entrevistados por El Diario, el hecho de que Puerto Rico enfrente serios problemas energéticos complica la solución
Unos pescadores limpian su captura en el embalse de Carraízo en Trujillo Alto, Puerto Rico. Crédito: Archivo | AP
NUEVA YORK – Dos expertos en climatología y meteorología coincidieron en que el problema energético en Puerto Rico complica el impacto de la sequía que lleva afectando a sus residentes desde hace semanas y que se traduce, entre otras cosas, en escasez de agua potable.
Para Rafael Méndez Tejeda, profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Carolina, lo anterior marca la diferencia entre el escenario que la isla enfrenta actualmente versus otras sequías como la del 2015.
“La principal diferencia aquí está en que en el 2015 no teníamos un problema energético como lo tenemos ahora. Muchas de las bombas funcionan evidentemente con energía. Anoche (martes), creo que 370,000 abonados (casi 300,000, según Genera PR) en el país se quedaron sin energía. Eso implica que hay sectores en donde hay bombas que necesitan energía para poder suplir el agua. Por lo tanto, el hecho de que tengamos problemas energéticos agrava el problema de agua y lo agrava doble porque, si tú no tienes energía, no tienes abanico, aire (acondicionado), te tienes que bañar más y consumes más”, declaró en entrevista con El Diario el físico especializado en climatología.
Ernesto Morales, meteorólogo coordinador de alertas del Servicio Nacional de Meteorología (NWS) en Puerto Rico, se expresó en la misma dirección.
“Yo creo que sí (que los problemas energéticos afectan)…Hoy (miércoles) rompimos récord de temperaturas. Estamos entrando al periodo más caliente de la isla. La alta humedad en las temperaturas hace que el ciudadano consuma más agua. Estos calores también aceleran el proceso de evaporación y evapotranspiración, que es el proceso de cómo pasa el agua a través de la vegetación, lo acelera y esto podría ponerle más estrés a nuestros cuerpos de agua como al agua subterránea”, expuso en el intercambio con este medio.
“No tener agua es un problema extremadamente grave y humanitario“
A juicio de los expertos, la sequía que ha provocado decenas de incendios forestales, así como racionamiento de agua, si no se controla pronto, podría tener consecuencias en cadena en la salud pública, economía y turismo.
“Son consecuencias muy graves, porque afecta desde los hospitales que tendrían problemas de agua hasta los restaurantes. Donde vayas a comer no van a tener la suficiente agua para limpiar y sanitizar (desinfectar) los utensilios y esto puede causar, incluso, enfermedades como leptospirosis…El no tener agua es un problema extremadamente grave y humanitario. Hay que tomar en cuenta que en Puerto Rico más del 60% de las personas tienen 60 años”, alertó Méndez-Tejeda, quien lidera investigaciones sobre temas como gestión del clima y huracanes en el Atlántico Norte, entre otros.
El también autor en Yale Climate Connections previó quiebras en negocios en la isla por los altos costos que implica operar sin agua.
“Hay muchísimo negocio que debe estar quebrando, porque no pueden sostener el costo de operar sin agua, porque el costo de operar sin agua es enorme. Y, no solamente el costo de operar sin agua, tenemos el problema del costo de operar sin energía. En el CEACC (Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático)…una de las cosas que le dijimos (a la Administración) fue que gasificar tomaba mucho tiempo; gasificar implica reemplazar, sustituir una instrumentación en las plantas o construir plantas nuevas, lo que llevaría más tiempo. Abandonar la parte de energía renovable, que se iba avanzando en Puerto Rico de forma galopante, es retroceder. Volver a combustibles fósiles es retroceder…Seguimos con el mismo problema y hoy estamos peor que antes de (huracán) María”, consideró el académico.
Morales, graduado de Northern Illinois University, anticipó un impacto económico significativo comparable a las sequías de los 90 y la del 2015 al 2016.
“La industria agrícola, farmacéutica, como también la industria del turismo (se afectan). Con esta falta de agua en los últimos meses, hemos visto que los hoteles han tenido que invertir millones de dólares en cuestión de acarreamiento de agua y esto puede empeorar en las próximas semanas”, mencionó.
La amenaza de El Niño
Morales resaltó la amenaza que representa el fenómeno de El Niño para la mejoría en las condiciones.
“(Esas sequías) fueron asociadas a un (fenómeno) de El Niño fuerte como el evento que estamos viendo hoy, aunque aún a nosotros no nos ha tocado la parte más fuerte de El Niño. Eso se espera que ocurra entre noviembre y diciembre. Esto lo que nos quiere decir es que sí se va a estar empeorando…a través de toda la isla”, pronosticó el especialista.
Este evento climático natural provoca que las aguas de la superficie del océano Pacífico central y oriental experimenten un calentamiento anómalo que provoca cambios en los modelos meteorológicos en todo el mundo.
Por un lado, El Niño protege a islas como Puerto Rico de huracanes, pero a su vez no garantiza la caída de lluvia necesaria para atenuar la escasez.
“La buena noticia es que vamos a tener menos actividad ciclónica, menos huracanes. Pero, el otro lado de la moneda es, si estas ondas tropicales no encuentran un ambiente favorable para su desarrollo, van a ser débiles moviéndose a través de nuestra región. Nosotros no dependemos de eventos grandes de lluvia para acabar esta sequía. Nosotros necesitamos que estas ondas tropicales pasen por Puerto Rico de tres a cinco días…llegan a la región del Caribe y generan esta lluvia de tres a cinco días asociadas a estas ondas que esa es la que mantiene los suelos, los embalses y otros cuerpos de agua como son los ríos en unos niveles saludables…Como la intensidad asociada a estas ondas va a ser más baja de lo normal, no vamos a tener esa lluvia que nos esté ayudando a mantener estos niveles óptimos para el recurso agua y este es el ambiente que nos preocupa”, abundó el meteorólogo de NWS.
Méndez Tejeda identificó el polvo del Sahara como otro elemento que inhibe la precipitación.
“Ambos factores afectan, porque en el caso del polvo del Sahara disminuye la lluvia porque, cuando se inserta ese polvo en la nube, la seca. En el caso del fenómeno de El Niño, tradicionalmente, disminuye la lluvia en algunos sectores en Puerto Rico…Pero estos son pronósticos que ya habíamos hecho. El problema es que el Gobierno no ha actuado”, afirmó Méndez Tejeda, quien cuenta con un posdoctorado sobre El Niño en el Caribe de la Universidad de Florida (UFL).
Morales planteó que la labor de su oficina es esencial para manejar el problema y que se reúnen con representantes de agencias del gobierno de Puerto Rico, como la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), semanalmente para actualizarlos sobre las condiciones meteorológicas.
“Desde enero se le está diciendo al gobierno local, a Acueductos especialmente, qué se espera; se pronostica un Niño fuerte y nosotros tenemos ya estudios en los que hemos encontrado una correlación entre el Niño y déficit de lluvia y más cuando es un Niño fuerte. Cuando ya en enero y febrero se está hablando de un Niño fuerte, empezamos a levantar bandera y a mencionarlo por lo de los embalses…A Acueductos, Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y al Departamento de Recursos Naturales (DRNA) se les está diciendo que tomen cartas en el asunto, que por ahí viene una sequía fuerte. Ellos han hecho arreglos administrativos en cuestión del agua, pero el control del agua no está bajo ninguna de estas agencias, sino bajo la naturaleza. Por eso es tan importante esta colaboración y ayuda que le damos nosotros desde el NWA porque le damos a ellos una alerta de que eso puede estar ocurriendo”, planteó el meteorólogo con más de dos décadas de experiencia en el campo.
Aparte de continuar con el racionamiento de agua en ciertos municipios, la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, anunció este miércoles que, de cara al inicio de clases, implementarán más medidas para atenuar la crisis, aunque no especificó cuáles.
Las expresiones de la mandataria se dieron tras una reunión con el llamado Comité Científico de Sequía, adscrito al DRNA.
El organismo se reactivó esta semana.
El informe de El Vocero señaló que la reanudación de las actividades se dio a un día de que el presidente ejecutivo de la AAA, Luis Reinaldo González Delgado, notificara sobre acciones más “más agresivas” en comunidades que se suplen del embalse Carraízo.
Dicho comité inició funciones en junio de 2014 en respuesta a la tendencia constante de reducción en los caudales de los cuerpos de agua de Puerto Rico.
El profesor señaló que a él no lo convocaron, a pesar de que formó parte del mismo.
“Yo estaba en el comité de sequía; no me han convocado. Hay un comité de sequía que se reunió en el 2017 y trabajó y había dentro de esos comités una sección de comunicaciones para comunicarle al pueblo. Ese comité solamente hablaba de sequía…Hasta ahora nada más se han reunido los ejecutivos. Los ejecutivos no saben de sequía. A los ejecutivos normalmente se les transmitía lo que el comité científico decidía y a esos científicos no se les ha convocado”, aseguró.
Para lidiar con el problema, el “Informe sobre la Sequía de 2014-2016 en Puerto Rico” preparado por los expertos del organismo recomendó, entre otras cosas, mantener las extracciones en los embalses y ríos sin exceder el rendimiento seguro determinado para los mismos; establecer medidas operacionales en los embalses principales que combinen el uso de agua subterránea (pozos) con las extracciones de agua; la creación de un programa de reforestación y mantenimiento de la cubierta forestal en la parte alta de las cuencas hidrográficas de los embalses; impulsar medidas y técnicas eficientes de riego y almacenamiento de agua para cultivos y fomentar la siembra de cultivos con bajo requerimiento de agua.
Méndez Tejeda es integrante CEACC, creado bajo la Ley 33-2019 (Ley de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático de Puerto Rico), encargado de desarrollar el “Plan de Mitigación, Adaptación y Resiliencia”.
El educador precisó que el 22 de abril del 2024 se entregó el borrador del plan final que, entre otras, incluyó recomendaciones para atender el problema de sequía.
“El CEEAC trabajó con 13 áreas impactadas por el cambio climático, desde educación, salud y entre ellos estaba la sequía. En abril de 2023, el gobernador Pedro Pierluisi pidió que le hiciéramos algunas sugerencias para trabajar con el agua. El CEEAC le sometió 57 cursos de acción para trabajar con la sequía y de ahí para acá no se ha hecho absolutamente nada”, declaró.
El Senado aprobó el plan, pero falta el aval de la Cámara y la firma de la gobernadora.
“No ha habido acción. No hay discusión sobre el plan y el plan, no solamente trabaja la sequía, son 13 áreas. Presenta soluciones a corto, mediano y a largo plazo para la sequía, energía, del agua, del sargazo, y ninguno de esos temas el secretario de Recursos Naturales actual ha tocado”, señaló.
Según Méndez Tejeda, aunque quedan tres miembros de los seis del comité, incluyéndolo a él, no se han reunido oficialmente desde hace más de un año y medio.
“Habíamos sugerido el dragado de los lagos principales, sacar los sedimentos para aumentar la captación. Ahora mismo, se dragó parte de Carraízo en dos o tres lugares añadiéndole capacidad para cinco o siete días, pero lo que se hizo fue arañar, no se hizo un trabajo a profundidad. Dos: reducir los salideros de agua, porque yo creo que desde que tú nacista has oído que en Puerto Rico se pierde el 60% de agua. En algún momento se redujo a un 58%”, resaltó sobre los consejos del grupo.
El “Borrador Final del Plan de Mitigación, Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático en Puerto Rico (Tomos 1 y 2)” expone que el período de sequía más extremo en la isla fue el del 2015-2016, “pero también los últimos tres años se caracterizaron por ser más secos de lo normal”, según el registro de todos estos eventos desde el 2000 hasta el 2022.
La recopilación añadió que Puerto Rico es una de las zonas del planeta donde los períodos más secos (1994 y 2015) y húmedos (1995 y 2017) de las últimas décadas provocaron racionamiento de agua y grandes pérdidas agrícolas, así como inundaciones extremas y deslizamientos de tierra.
“En la última década, Puerto Rico experimentó un período de sequía importante (2013-2016) que generó serios desafíos hídricos. En el 2017 y el 2022, ocurrieron acumulaciones de lluvia sin precedentes asociadas con el paso del huracán María y el huracán Fiona, respectivamente, que causaron inundaciones repentinas catastróficas y deslizamientos de tierra”, lee otra parte del reporte de 302 páginas.
El escrito anticipó que las proyecciones para el Caribe y Puerto Rico relacionadas con el cambio climático anticipan que los episodios de sequía y de precipitación extrema serán aún más frecuentes en el futuro.
Los expertos consideraron clave, ante el agravamiento de eventos como estos, abordar la desigualdad en el acceso al agua y la falta de recursos para adaptarse y recuperarse de estos eventos.
“La justicia climática implica también abordar las causas subyacentes de la sequía, como la deforestación, la agricultura insostenible y la falta de acción climática efectiva. En última instancia,la justicia climática y la sequía están inextricablemente relacionadas y deben abordarse de manera integral para proteger a las comunidades más vulnerables y construir un futuro más justo y sostenible”, recomendaron los autores.
Méndez Tejeda catalogó el racionamiento como una medida “paliativa” a corto plazo.
“Tú me racionas, pero si yo tengo una cisterna de 600 galones llenos, me racionas por dos días y, cuando el agua regresa, yo la vuelvo a llenar y sigo igual…Ellos (el Gobierno) además de racionando, están bajando la presión para que llegue menos agua…Se están buscando medidas de ese tipo, pero esos son paliativos. Ya tenemos sectores con racionamiento, como, por ejemplo, Canóvanas, Loíza, Río Grande, toda esa zona, y evidentemente el área metro”, consideró.
La propuesta para desalinizar el agua o sacar la sal del agua de mar para consumo no le parece una muy ingeniosa, ya que el proceso es caro e implica uso de energía que Puerto Rico no tiene.
“Las islas que desalinizan agua son islas que no tienen ni ríos ni lagos. Nosotros tenemos ríos y lagos suficientes. Lo que hay es un problema de manejo. Si en Carraízo tú coges 10 galones de agua y, cuando llega a San Juan, tienes solo cuatro has perdido seis y eso es lo que pasa. Si tú desalinizas agua, que costaría cuatro veces más que purificarla, tienes que usar para desalinizar, tienes que subir esa agua…eso necesita energía que no tenemos y, luego en el camino, de cada 10 galones, pierdes seis. Es el negocio más tonto que se puede hacer”, sostuvo.
Según el Monitor de Sequía (U.S. Drought Monitor), hasta este miércoles, un 14.28% de Puerto Rico estaba bajo sequía severa, versus el 45.02% que se encontraba bajo sequía moderada y un 23.02% bajo sequía anómala.
“Nosotros nos basamos en la cantidad de lluvia. Es el insumo que le damos a este análisis. Es el insumo de cómo están las pérdidas debido a la pérdida de agua. Acueductos da el insumo de los niveles de los ríos y los lagos y Recursos Naturales da el insumo de los niveles del agua subterránea. Toda esa información se recopila y se le envía al Monitor de Sequía y ellos clasifican estos reportes para saber cómo establecer el nivel de sequía”, explicó Morales sobre los elementos que se evalúan para establecer las métricas.
Lo que se espera a partir de ahora no es alentador, a juzgar por los pronósticos de Morales.
Aunque se anticipan eventos de lluvia en la isla desde mañana, la precipitación no va a ser suficiente para atenuar el problema a largo plazo.
“Sí, vamos a ver un aumento en las posibilidades de lluvia en los meses de agosto y septiembre porque es el pico de la temporada de huracanes; el ambiente está más favorable en los pasados meses, pero entendemos que no va a ser suficiente. Por eso nos preocupa que acabemos la temporada lluviosa que va de la mano con la temporada de huracanes, que es de mayo a noviembre; nos preocupa que entremos a la temporada seca, que comienza en diciembre y continúa hasta abril, y vamos a estar arrastrando el déficit de lluvia a estos meses más secos y esto podría estar haciendo la situación aún peor”, estimó.
“Entonces, no es descabellado pensar que hasta finales de año quizás pudiera estar el puertorriqueño lidiando con esta crisis”, preguntamos.
“Lamentablemente, sí. Lamentablemente, sí”, respondió.
La ciudadanía tienen que educarse y cooperar
Morales y Méndez Tejeda coincidieron en que la ciudadanía tiene la responsabilidad de tomar medidas diarias para la conservación del recurso.
“Esto tiene que ser a todos los niveles, del ciudadano individual al Gobierno. Tenemos que ser más juiciosos con el agua. El ciudadano malgastando el agua regando matas, barriendo con mangueras, lavando el carro, llenando piscinas y eso sigue subiendo a nivel de comunidad y de industrias. Vemos que las industrias también utilizan mucha agua desde las agrícolas como las farmacéuticas; utilizan mucho el agua, como también los salideros. Hay que cambiar toda esta cultura de solamente preocuparnos del recurso agua cuando hace falta. Esto tiene que ser un proceso constante”, pidió el portavoz de NWS.
Tejeda Méndez añadió que se requieren campañas educativas que alcancen a más personas.
“Nosotros propusimos también trabajar en la educación con la gente, porque aquí está el problema que nosotros detectamos en el 1997. En Puerto Rico, yo creo que ya el 50% de personas tienen cisterna. Las personas que tienen cisterna, cuando el agua se va, no se enteran y siguen usando el agua igual. Cuando el agua vuelve a llenar su cisterna, ellos no se enteran. Yo he tenido vecinos que he tenido que ir donde ellos y decirles que estamos en sequía…Ese tipo de cosas hay que trabajarlas con la educación”, recalcó el también exdirector del Centro de Investigación Multidisciplinaria (CIMU).
“Yo viví cinco años en Madrid, España. Madrid tiene un solo río que se llama Manzanares y, el río, agua no tiene. Madrid trae el agua de un canal que se llama Isabel Segunda que está a 80 km de Madrid. Nunca tuve sequía ni problema de agua en la ciudad; manejaban el agua con verdadera inteligencia. Adicional, en Madrid no llueve el 20% de los días. En Puerto Rico, exceptuando este mes de julio que está bien por debajo de lo normal, pero si coges los primeros seis meses, ha llovido algo o al menos el 50% de los días”, argumentó.