¿Puedo morir por salmonella? Claves sobre la infección y cómo prevenirla
¿La salmonella puede causar la muerte? Conoce sus síntomas, los grupos de mayor riesgo, cuándo consultar al médico y cómo prevenir la infección
El dolor abdominal, la diarrea, la fiebre, las náuseas y los vómitos son algunos de los síntomas más frecuentes de la salmonelosis. Crédito: Ilustración generada con IA | Impremedia
Sí, es posible morir por una infección por salmonella, aunque ese desenlace es poco frecuente. En la mayoría de las personas sanas, la enfermedad provoca diarrea, fiebre y dolor abdominal durante varios días y mejora sin un tratamiento específico.
El riesgo aumenta cuando la diarrea causa una deshidratación intensa o cuando la bacteria atraviesa el intestino, llega al torrente sanguíneo y se extiende a otras partes del organismo. Los niños pequeños, los adultos mayores y las personas con defensas debilitadas tienen más posibilidades de sufrir complicaciones graves.
En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estiman que la salmonella provoca alrededor de 1.28 millones de enfermedades transmitidas por alimentos, 12,500 hospitalizaciones y 238 muertes anuales. Además, es el patógeno alimentario asociado con más muertes dentro de las estimaciones oficiales más recientes del país.
Qué es la salmonella y cómo se contrae
Salmonella es un grupo de bacterias que vive en el intestino de personas y animales. La infección, llamada salmonelosis, suele producirse al ingerir alimentos o agua contaminados, aunque también puede transmitirse por contacto con animales, sus heces o los lugares donde viven.
La bacteria puede encontrarse en:
- Pollo, pavo y otras carnes poco cocidas.
- Huevos crudos o con cocción insuficiente.
- Leche y productos lácteos sin pasteurizar.
- Frutas, verduras y brotes contaminados.
- Alimentos preparados sobre superficies que tuvieron contacto con carne cruda.
- Reptiles, aves de corral, anfibios y otras mascotas aparentemente sanas.
Los huevos pueden contener salmonella incluso cuando la cáscara está limpia y no presenta rajaduras. Por eso, la apariencia o el olor del alimento no permiten saber si está contaminado.
Cuáles son los síntomas de salmonella
Los síntomas suelen aparecer entre seis horas y seis días después de la exposición y normalmente duran entre cuatro y siete días. Los más frecuentes son:
- Diarrea, que en ocasiones puede contener sangre o mucosidad.
- Fiebre.
- Cólicos o dolor abdominal.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Dolor de cabeza.
- Pérdida del apetito.
La mayoría de las personas mejora por sí sola, pero la pérdida de líquidos provocada por la diarrea y los vómitos puede convertirse en el principal peligro, especialmente en niños pequeños y adultos mayores.
Cómo puede volverse mortal una infección por salmonella
Una salmonelosis puede poner en peligro la vida principalmente por dos mecanismos.
1) Deshidratación grave
La diarrea y los vómitos pueden provocar una pérdida rápida de agua y electrolitos. Sin tratamiento, una deshidratación intensa puede afectar la presión arterial, los riñones y el funcionamiento general del organismo.
Entre las señales de deshidratación se encuentran:
- Orinar muy poco o no orinar.
- Orina muy oscura.
- Sed intensa.
- Boca y garganta secas.
- Mareos o sensación de desmayo.
- Ausencia de lágrimas al llorar en los niños.
La reposición de líquidos y sales es la base del tratamiento en la mayoría de los casos. La deshidratación puede desarrollarse con rapidez en bebés y niños pequeños.
2) Infección invasiva
En algunos pacientes, la bacteria pasa del intestino al torrente sanguíneo y puede alcanzar otros tejidos u órganos. Esto puede provocar bacteriemia, sepsis u otras infecciones fuera del aparato digestivo.
Estos cuadros necesitan atención médica rápida y, en muchos casos, antibióticos. Sin tratamiento oportuno, la infección puede ser mortal.

Quiénes corren mayor riesgo
Aunque cualquier persona puede enfermar, las complicaciones son más probables en:
- Bebés y niños pequeños.
- Adultos mayores.
- Personas inmunodeprimidas.
- Pacientes con cáncer, VIH, diabetes u otras enfermedades crónicas.
- Personas con enfermedades cardíacas o vasculares.
- Pacientes trasplantados o que reciben medicamentos que reducen las defensas.
Los CDC también consideran con mayor riesgo de enfermedad invasiva a las personas de 50 años o más que presentan aterosclerosis, así como a quienes tienen ciertas enfermedades cardíacas o articulares importantes.
Cuándo consultar al médico
Conviene comunicarse con un profesional de salud cuando se presenta alguno de estos signos:
- Diarrea o vómitos que duran más de dos días.
- Sangre en las heces o en la orina.
- Fiebre superior a 102 °F, aproximadamente 38.9 °C.
- Signos de deshidratación.
- Dolor abdominal intenso.
- Empeoramiento general o debilidad marcada.
- Síntomas en un bebé, un adulto mayor o una persona inmunodeprimida.
También se necesita atención urgente si existe confusión, dificultad para mantenerse despierto, desmayo, ausencia de orina o incapacidad para retener líquidos. Los síntomas graves no deben manejarse únicamente con remedios caseros.
Cómo se trata la salmonelosis
En los casos leves, el tratamiento suele centrarse en beber líquidos y reponer los electrolitos perdidos. La mayoría de las personas sanas se recupera sin antibióticos.
Los antibióticos se reservan para determinados pacientes, como quienes presentan enfermedad intestinal grave, infección en la sangre, propagación fuera del intestino o factores de riesgo de enfermedad invasiva.
No deben tomarse antibióticos por cuenta propia. En infecciones leves, pueden no acortar la duración de los síntomas y su uso innecesario favorece la resistencia bacteriana.
También conviene consultar antes de usar medicamentos para detener la diarrea. Los CDC desaconsejan ciertos antidiarreicos cuando hay sangre en las heces, fiebre o diarrea de más de dos días, ya que podrían prolongar la enfermedad o dificultar su evolución.

Cómo prevenir la salmonella en casa
La prevención se basa en cuatro acciones: limpiar, separar, cocinar y refrigerar. Es clave lavarse bien las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos:
- Antes y después de preparar comida.
- Después de tocar carne, pollo o huevos crudos.
- Después de ir al baño o cambiar pañales.
- Después de tocar animales, jaulas, comederos o excrementos.
El lavado de manos es una de las medidas más eficaces para evitar la transmisión de salmonella.
Evitar la contaminación cruzada
La carne, el pollo, los pescados, los mariscos y los huevos crudos deben mantenerse separados de los alimentos listos para comer.
Es recomendable utilizar tablas y utensilios diferentes, o lavarlos cuidadosamente con agua caliente y jabón antes de volver a usarlos. Nunca debe colocarse comida cocida en un plato que anteriormente contuvo alimentos crudos sin haberlo lavado.
Cocinar completamente los alimentos
Las aves deben alcanzar una temperatura interna mínima de 165 °F, equivalente a 74 °C. Los huevos deben cocinarse hasta que la clara y la yema estén firmes, y los platos que contienen huevo deben alcanzar aproximadamente 160 °F o 71 °C.
Para recetas que llevan huevo crudo o poco cocido —como mayonesa casera, aderezo César, ponche de huevo o ciertos postres— deben utilizarse huevos o productos de huevo pasteurizados.
Refrigerar sin demora
Los alimentos perecederos deben refrigerarse dentro de las dos horas posteriores a su compra o preparación. Si la temperatura ambiente supera los 90 °F, aproximadamente 32 °C, el plazo se reduce a una hora.
El refrigerador debe mantenerse a 40 °F, unos 4 °C, o menos. Dejar pollo, huevos, carne o comidas preparadas durante varias horas a temperatura ambiente favorece la multiplicación bacteriana.
Qué hacer para no contagiar a otras personas
Una persona con diarrea posiblemente causada por salmonella debe evitar preparar o servir alimentos a otros, lavarse cuidadosamente las manos después de ir al baño y no compartir comida.
Los CDC también recomiendan no acudir a piscinas, jacuzzis u otros espacios de agua compartida mientras persista la diarrea. La bacteria puede seguir eliminándose en las heces durante un tiempo después de que los síntomas desaparecen, por lo que es importante reforzar la higiene durante al menos dos semanas.
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